El empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group, afirmó este lunes que el régimen cubano ha agotado su margen de maniobra y que la única salida viable pasa por un acuerdo escrito y bilateral con Washington.
«A Cuba ya se le acabaron las opciones y ya las cosas que podían suceder con Obama, que sucedieron en otro momento, es otro mundo hoy día», declaró en una entrevista con Tania Costa, en CiberCuba.
Saladrigas fue tajante al señalar que cualquier entendimiento verbal carece de valor real dado el historial del régimen. «Tiene que haber un compromiso firmado, un arreglo, un pacto firmado entre los Estados Unidos y Cuba. Una cosa firmada donde Estados Unidos se compromete a estas cosas y Cuba se compromete a esto», sostuvo, recordando el fracaso del proceso iniciado bajo la Administración Obama, cuando La Habana no cumplió las expectativas de apertura generadas por la normalización de 2014-2016.
Para el empresario, la asimetría de credibilidad entre ambas partes es el nudo central del problema. «Si el régimen incumpliera un acuerdo firmado, Washington no quedaría desarmado: «Siempre tenemos el martillo en la mano porque la fuerza militar estadounidense es extraordinaria».
Saladrigas describió el proceso que, a su juicio, debería seguir un eventual acuerdo con la Administración Trump. En primer lugar, un levantamiento temporal del embargo por 12 o 24 meses, tiempo suficiente para que una Comisión de Unificación Nacional —con representación de la diáspora— diseñe los detalles de una transición ordenada.
«Ese sería el proceso lógico», señaló, indicando que el Congreso tiene capacidad para aprobarlo si el presidente lo solicita y que tanto demócratas como republicanos lo respaldarían en ese contexto.
Paralelamente, Saladrigas subrayó que Estados Unidos debería enviar ayuda humanitaria significativa a la isla, aunque advirtió que el principal obstáculo es estructural. «El problema de la ayuda humanitaria en Cuba es que nadie tiene la capacidad para distribuirla», dijo. En este punto, reveló que trabaja estrechamente con la Iglesia Católica y que existe un proyecto concreto para solucionar ese problema.
«Tenemos un proyecto para construir en La Habana un centro de distribución tipo Amazon para la iglesia católica en Cuba». Aun así, reconoció que incluso esa iniciativa, que estaría lista en un plazo de entre seis y ocho meses, «no va a ser suficiente para hacer frente a una verdadera crisis humanitaria».
El análisis de Saladrigas llega tres días después de que Díaz-Canel anunciara un paquete de reformas económicas el 12 de junio, que incluye mayor autonomía para empresas estatales, apertura a inversión de la diáspora y reducción del aparato burocrático de 27 a 20 ministerios. Saladrigas reconoció cierto valor en la señal, pero insistió en que las medidas son insuficientes, carecen de base jurídica sólida y no abordan la liberación de la sociedad civil.
El empresario también advirtió que para alcanzar el acuerdo que busca Trump hacen falta hechos, no palabras. «Para llegar a ese Good Deal que quiere el presidente Trump, habría que ver actos más que anuncios, actos concretos por la parte cubana», afirmó. Y cerró con una pregunta que él mismo calificó de retórica: «¿Qué opciones tiene el gobierno cubano si no es de resolver el problema que tienen en las manos? Ahora este problema todos quisiéramos que se resolviera de la forma que menos dañina sea para la soberanía».
El 11 de junio, la Casa Blanca ya había enviado un mensaje directo al régimen cubano instándolo a negociar «antes de que sea demasiado tarde». Lo hizo en el marco de una política de máxima presión que incluye sanciones al suministro de combustible venezolano y conversaciones discretas entre funcionarios de ambos gobiernos cuyos términos no han sido hechos públicos.
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