El empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group, afirmó en una entrevista a CiberCuba que Cuba cumple con la mayoría de las condiciones que generalmente favorecen la dolarización de una economía, pero advirtió que ese camino implica un costo político y económico significativo: perder la soberanía monetaria.
"Una opción es dolarizarse. Eso tiene consecuencias negativas y consecuencias positivas. Si miramos las condiciones que generalmente favorecen la dolarización de una economía, Cuba cumple con la mayoría de ellas, pero no con todas", señaló Saladrigas. El empresario, de 77 años, nacido en La Habana y emigrado a Florida en 1961, lleva desde 2001 defendiendo la apertura económica de la isla.
Saladrigas fue directo sobre lo que implicaría adoptar el dólar como moneda oficial: "Lo que pasa es que dolarizar como cubanos perdemos soberanía porque perdemos la capacidad de manejar nuestra moneda". Esa pérdida, explicó, incluye la imposibilidad de usar la política monetaria para controlar la inflación o facilitar el crédito, herramientas clave en cualquier proceso de reconstrucción económica.
Como alternativa, el empresario propone estabilizar el peso cubano con respaldo financiero externo, citando el precedente del préstamo de Estados Unidos a Argentina. "Hay formas, hay otras formas que se tienen que estudiar y se tienen que hacer de estabilizar nuestra moneda, pero va a costar mucho trabajo y va a costar dinero. Ahí necesitamos un respaldo financiero de un Fondo Monetario Internacional o de alguien que nos ayude a estabilizar", dijo.
El problema de fondo, según Saladrigas, es que Cuba carece de un sistema bancario funcional. Nadie depositará dólares en un banco cubano si no tiene garantías de poder retirarlos cuando lo necesite, advirtió. Esa ausencia de confianza institucional complica cualquier vía de estabilización, ya sea con moneda propia o con el dólar. El colapso bancario en Cuba ya era visible desde finales de 2025, con largas colas frente a sucursales incapaces de responder a la demanda.
El debate sobre la moneda cubana se produce en un contexto de colapso monetario sin precedentes. En diciembre de 2025, el régimen aprobó el Decreto-Ley 113/2025, que legalizó transacciones internas en dólares y euros para sectores seleccionados como exportadores, mipymes y cooperativas, aunque el gobierno insiste en que la medida es "transitoria" y niega querer dolarizar la economía.
Ese mismo mes, el peso sufrió la mayor devaluación de su historia: de 120 a 410 pesos por dólar en la tasa oficial flotante, un 242%, mientras el mercado informal llegó a cotizar el dólar a 440 pesos. El salario promedio cubano equivale hoy a menos de 10 dólares mensuales.
Saladrigas enmarca la discusión monetaria dentro de un plan de transición más amplio que describe en tres fases: una etapa de estabilización de entre dos y cuatro años con un costo estimado de entre 6.000 y 10.000 millones de dólares, una fase de reconstrucción de infraestructura de aproximadamente cinco años adicionales, y una etapa de visión estratégica en la que Cuba podría convertirse en un centro financiero del Caribe. "Queremos ser un Singapur o queremos ser una combinación de Singapur con Israel o con los países bálticos", afirmó.
Sobre el origen de esos recursos, Saladrigas fue categórico: "Cuba no tiene petróleo. Nuestro dinero, el dinero que hace falta para la transición no va a salir debajo de la tierra. O sea, lo tenemos que trabajar nosotros los cubanos a lo duro". El contexto geopolítico también influye: las negociaciones de Trump con Cuba han reavivado el debate sobre el papel de Washington en cualquier proceso de apertura económica de la isla.
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