Un cartón de huevos a casi 4.000 pesos cubanos, una botella de aceite a 1.500 y una libra de azúcar por encima de los 400. Estos son los precios que Martha María Montejo, periodista cubana residente en Texas, encontró en Bayamo durante su visita a la isla a principios de este mes de junio, y que describió en una entrevista con Tania Costa.
Montejo estuvo diez días en Bayamo visitando a su familia y regresó con un retrato devastador de los mercados locales. «Un paquete de arroz de dos kilogramos o menos, cuesta 900, 800 pesos», detalló la periodista.
La lista de precios que observó directamente no se detiene ahí. Una libra de carne de cerdo con hueso ronda los 1.000 pesos, mientras que la carne magra —ya limpia y cortada— llega a 1.800. Los plátanos superan los 200 pesos la libra y una libra de limones, unos siete u ocho limones, cuesta 500 pesos.
«Es completamente extraordinario. Te estoy hablando de cosas básicas. No te estoy hablando de un dulce, una panetela borracha, un cappuccino», subrayó Montejo.
El contraste con los ingresos reales de la población resulta aplastante. Según la periodista, un jubilado cubano cobra entre 2.000 y 3.000 pesos al mes, lo que significa que su salario mensual completo no alcanza ni para comprar un cartón de huevos. Un médico especialista, uno de los perfiles mejor remunerados del sector estatal, percibe entre 6.000 y 8.000 pesos. «Entonces no sé, creo que no hay una correspondencia», resumió Montejo.
Ante esa brecha, la periodista se pregunta en voz alta qué hacen quienes sobreviven con esas pensiones. «¿Y de qué vive la gente? La gente que tiene esos 2.000, 3.000 y tiene que pagar el cartón de huevo a 4.000, ¿qué hace esa gente?», preguntó Costa.
La respuesta de Montejo es contundente: «Yo estoy absolutamente convencida de que hay personas que se acuestan varios días seguidos sin un bocado caliente. Entre que no tienen el producto y entre que no tienen cómo cocinarlo luego o cómo prepararlo».
Esa última parte del problema tiene su propia aritmética. La ausencia casi total de electricidad —Montejo afirma haber tenido menos de 20 horas de luz en los diez días que estuvo en Bayamo. Esa situación te obliga a cocinar con carbón, y ese combustible tampoco es barato. El saco de carbón en Bayamo cuesta entre 1.400 y 1.500 pesos, una lata entre 400 y 500, y una hornilla para carbón supera los 3.000 pesos.
«Entonces, ¿de qué estamos hablando? Estamos hablando de un estado realmente alarmante», concluyó.
La situación de Bayamo no es una excepción. Otros testimonios recientes desde distintas partes de Cuba confirman precios similares o superiores, en un contexto donde la inflación oficial interanual alcanzó el 15,89% en mayo de 2026, aunque los precios reales del mercado informal superan ampliamente esa cifra.
Según un informe citado por Infobae, el salario medio del sector salud en Cuba equivale a unos 16 dólares mensuales al cambio informal, una cifra que ilustra la magnitud del colapso del poder adquisitivo.
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