El empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group, calificó este lunes las reformas económicas anunciadas por Miguel Díaz-Canel el pasado viernes como insuficientes, descoordinadas y carentes de base jurídica, aunque reconoció cierto optimismo ante el hecho de que el régimen cubano parezca haber asumido que los cambios son inevitables.
Saladrigas analizó en entrevista con Tania Costa el paquete de reformas presentado por Díaz-Canel este 12 de junio, enmarcado en el «Programa Económico y Social para 2026», que abarca seis ejes: dirección económica, autonomía municipal, autonomía empresarial, recuperación agrícola, comercio exterior e inversión extranjera.
«Es optimista ver que, por lo menos, parece que los líderes cubanos se han dado cuenta de los cambios tan profundos que tienen que hacer», afirmó Saladrigas, aunque advirtió de inmediato que la forma en que se están ejecutando presenta tres defectos fundamentales.
El primero y más visible, según el empresario, es el ritmo y la escala de las medidas. «Los cambios a pedacitos, a estas alturas del problema, con la complejidad del problema, no funcionan. Aquí hacen falta cambios al por mayor, cambios grandes y todos a la vez, todos coordinados, para que estos cambios tengan un impacto grande en la economía», señaló.
El segundo problema es de naturaleza estructural y constitucional. Saladrigas advirtió que todas las medidas económicas anunciadas chocan con la propia Constitución cubana de 2019, que establece que la inversión privada es secundaria a la economía socialista.
«Todas estas medidas económicas, aunque en la superficie son buenas y necesarias, requieren un cambio estructural en lo más íntimo del gobierno cubano, en su propia constitución, en su propia filosofía de gobierno», explicó.
«Mientras exista este documento que diga que la inversión privada y el mercado privado es secundario a la economía socialista [...] todo esto tiene que venir acompañado de cambios muy profundos y que no son necesariamente económicos, que ellos tienden a ignorar o a no prestarles atención», agregó.
El tercer defecto que identificó Saladrigas es la ausencia de una liberación real de la sociedad civil. «Para que haya una economía pujante hay que liberar no solo al individuo, hay que liberar a la sociedad civil», dijo, y reclamó una nueva ley de asociación que permita a los cubanos organizarse, crear gremios y asociaciones privadas, elementos que consideró «parte fundamental del tejido económico y social de un país».
El empresario sí destacó como novedad positiva un anuncio que, según dijo, escuchó por primera vez: que las condiciones de inversión serán iguales para el cubano del exterior y para el cubano de la isla. «Ese es un cambio muy importante, pero todavía falta ver la base jurídica de todo eso», matizó.
Días antes del anuncio de Díaz-Canel, Saladrigas ya había advertido de que no habrá inversión seria en Cuba sin cambios políticos de fondo, sin garantías institucionales, independencia judicial y protección efectiva de la propiedad privada.
«Para que esto tenga impacto, impacto no solo desde el punto de vista de relaciones públicas, sino impacto de satisfacer las demandas de Washington [...] esto tiene que estar mejor desarrollado, más completo y más profundo, y todo presentado a la vez. Tiene que haber un compromiso claro de que estamos en un camino de una transición significativa y profunda», concluyó Saladrigas.
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