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Vecinos del barrio capitalino El Vedado se mantuvieron escépticos ante un nuevo proyecto de recogida de desechos y reciclaje presentado el miércoles en el Consejo Popular Rampa, con el objetivo de transformar la gestión de residuos en una de las zonas más céntricas de La Habana, según el anuncio difundido en redes sociales por Pedro Lizardo Garcés Escalona.
Denominado PDL «El Rampeño», el programa abarca 14 circunscripciones del municipio Plaza de la Revolución y tiene, según sus promotores, una meta doble: «generar fuentes de empleo dignas dentro de la misma comunidad» y «convertir nuestro entorno en un espacio agradable, ordenado y saludable para todos».
El proyecto contará con 30 triciclos eléctricos para la recogida puerta a puerta y una base de carga con paneles solares —denominada «solinera»— ubicada en la intersección de 23 y J, en el corazón del Vedado. Esa instalación, inaugurada en mayo en el Vedado, también estará disponible para que los vecinos carguen motos eléctricas, bicicletas, celulares y otros dispositivos.
El sistema funcionará en dos horarios fijos y de cumplimiento obligatorio: las 7:00 a.m. y las 8:00 p.m., con entrega directa en la puerta de cada vivienda. «Estos horarios no son sugerentes, son de obligatorio cumplimiento», advierte el anuncio oficial.
Se eliminarán los contenedores de calle y se habilitarán cuatro puntos estratégicos en el consejo popular para depositar residuos voluminosos como escombros, muebles y electrodomésticos en desuso, destacaron
El servicio tendrá un costo de 100 pesos cubanos mensuales por vivienda, con tarifas diferenciadas para el sector estatal y el no estatal según el volumen de desechos generado.
Los núcleos familiares en situación de vulnerabilidad —adultos mayores sin ingresos, personas con discapacidad— podrán quedar exentos del pago tras evaluación comunitaria.
El proyecto también contempla un cuerpo de inspectores con facultad para imponer multas e incluso elevar casos a instrucción penal. Según el anuncio, quien reincida en arrojar basura en la vía pública podría enfrentar cargos por desobediencia, daños o propagación de epidemia. «No se trata de amedrentar, sino de cuidarnos entre todos», justifica el texto oficial.
El anuncio llega en un contexto de crisis estructural en la gestión de residuos de la capital. En febrero de este año, solo 44 de los 106 camiones recolectores de La Habana estaban operativos —apenas el 41,5%— por la escasez de combustible.
La crisis llegó a paralizar la recogida en La Habana Vieja durante diez días, según reportó RTVE. El New York Times en Español señaló el 31 de mayo que los montones de basura ya forman parte habitual del paisaje habanero, con riesgos sanitarios asociados como dengue y chikungunya.
Ante la incapacidad del Estado de mantener su parque vehicular, algunos vecinos han tomado la iniciativa por su cuenta: residentes de Casino Deportivo organizaron su propia recogida de basura ante la ausencia del servicio estatal.
La reacción ciudadana ante el PDL «El Rampeño» ha sido de escepticismo cauteloso, resumida en expresiones como «ojalá y sea verdad», que reflejan la desconfianza acumulada por años de promesas incumplidas en materia de higiene urbana.
El propio anuncio oficial reconoce que la fecha de inicio del servicio aún no está definida: «Avisaremos con oportunidad el día que comenzará a prestarse este servicio así como a implementarse estas medidas».
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