Un video publicado en redes sociales por la usuaria Sisi Aguilera muestra con crudeza la doble realidad del comercio en Cuba: dos tiendas en La Habana, ubicadas una al lado de la otra, separadas por apenas unos metros, que exhiben mundos radicalmente distintos según la moneda en que operan.
«Esto que vas a ver te va a sorprender, dos tiendas en la Habana, una al lado de otra, y parecen dos países diferentes», dice Aguilera en el video mientras recorre ambos locales.
Del lado de la tienda en pesos cubanos, la imagen es de escasez: un local oscuro, con pocas opciones, productos de baja calidad y precios que, pese a todo, resultan elevados para el salario de la mayoría de los trabajadores cubanos.
Del otro lado, la tienda en dólares ofrece estanterías repletas, variedad de alimentos, artículos de limpieza, bebidas y golosinas para niños. «Prácticamente de todo», resume la autora.
Pero Aguilera apunta al fondo del problema: «Lo más duro no es que existe esa tienda, lo más duro es que la mayoría de los cubanos cobran su salario en pesos cubanos y no tienen una vía accesible para comprar regularmente en dólares, una moneda cuyo valor resulta cada vez más difícil de alcanzar».
Las cifras confirman esa brecha. El salario medio mensual en Cuba fue de 6,930 pesos cubanos en 2025, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Con el dólar informal cotizando este jueves a 685 pesos, ese salario equivale a apenas entre 10 y 12 dólares mensuales.
La distancia entre ingresos y necesidades reales es aún mayor. Un estudio del economista Javier Pérez Capdevila calcula que cubrir la canasta básica mensual requiere unos 96,060 pesos, unas 14 veces el salario medio. Se estima que entre el 80% y el 90% de la población no tiene acceso real a las tiendas en divisas.
Este modelo comercial tiene su origen en julio de 2020, cuando el régimen de Miguel Díaz-Canel habilitó 72 tiendas en Moneda Libremente Convertible para captar divisas ante el colapso del abastecimiento. Para mayo de 2025, al menos 85 establecimientos operaban exclusivamente en dólares, mientras las tiendas en pesos se vaciaban progresivamente. En junio de este año, cubanos denunciaban caos en tiendas MLC donde solo podían comprar quienes tenían divisas.
Aguilera también señala el deterioro general: «La economía está por el piso, muchos negocios cierran, cada día más cubanos se sienten agotados, física y emocionalmente, las enfermedades nos acechan, el estrés nos consume, y la incertidumbre se ha convertido en parte de la rutina».
Y desmonta el discurso oficial de la «resistencia»: «La resistencia no llena un plato de comida, la resistencia no compra medicamentos, la resistencia no le da un vaso de leche a un niño».
El video acumula casi 28,000 vistas y más de 1,000 reacciones, con decenas de comentarios de cubanos que reconocen en esas imágenes su propia experiencia cotidiana.
«Cuba es de los cubanos, y resulta doloroso ver que muchos de los productos que necesita una familia están fuera del alcance de quienes viven y trabajan aquí», concluye Aguilera. «Por más que intento entenderlo siento que algo está al revés, y eso más que rabia provoca tristeza, una tristeza profunda que cada día se ve más en el rostro de nuestro pueblo».
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