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Osvaldo Betancourt, ligado al sector de la cultura, publicó este fin de semana una reflexión pública en la que reconoció abiertamente las carencias que amenazan la supervivencia del Ballet de Camagüey, calificando las penurias de la compañía como «visibles y dolorosas».
El texto, difundido en redes sociales tras su asistencia a una función del «Viernes de la Danza», describe un panorama de deterioro que incluye falta de zapatillas, vestuarios en mal estado y una situación constructiva crítica en la sede de la compañía, especialmente en sus salones de baile.
«Los casi cincuenta y nueve años de su existencia no han blindado a la compañía contra el desgaste del tiempo, el éxodo sostenido de talento joven, la falta de zapatillas, vestuarios, la difícil situación constructiva de su sede, en especial sus salones de baile», escribió Betancourt.
Además, describió el «Viernes de la Danza» como una iniciativa creada por la directora general Regina Balaguer y su equipo artístico para mantener vivas las presentaciones escénicas ante la escasez de recursos.
Durante el evento, señaló, «el diálogo constante fue las penurias del día a día que enfrenta la compañía, visibles y dolorosas, pero con un amor enorme que las intenta borrar».
La declaración resulta inusual en el discurso oficialista cubano, donde rara vez se reconoce en público el deterioro de las instituciones culturales del Estado.
Betancourt apeló a la urgencia de proteger lo que llamó «el milagro» de esta compañía provincial: «Salvaguardar esta compañía no es un acto de romanticismo provinciano; es una necesidad para la cultura cubana».
Fundado el 1 de diciembre de 1967, el Ballet de Camagüey es considerado la primera compañía de ballet clásico creada por la Revolución Cubana y cuenta con un repertorio de más de 200 obras clásicas y contemporáneas.
La crisis que enfrenta esta institución no es un caso aislado.
El éxodo sostenido de bailarines cubanos hacia el exterior ha reducido la plantilla del Ballet Nacional de Cuba a unos 55 integrantes, según datos de septiembre de 2025, mientras que en noviembre de ese año el Ballet Nacional suspendió funciones por un brote de arbovirosis.
La profunda crisis económica que atraviesa Cuba —marcada por apagones prolongados, inflación y escasez generalizada— golpea con especial dureza a las instituciones culturales provinciales, que operan con presupuestos más reducidos y menor visibilidad que las capitalinas.
A pesar del cuadro descrito, Betancourt cerró su texto con un reconocimiento a quienes sostienen la compañía: «El Ballet de Camagüey es una declaración de principios de resiliencia desde una provincia, continuar existiendo en tiempos tan difíciles es una hidalguía de todos sus integrantes».
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis del Ballet de Camagüey
CiberCuba te lo explica:
¿Cuáles son las principales carencias que enfrenta el Ballet de Camagüey actualmente?
El Ballet de Camagüey enfrenta la falta de zapatillas, vestuarios en mal estado y una situación constructiva crítica en su sede, especialmente en los salones de baile. Además, el éxodo de talento joven y las condiciones económicas del país agravan la situación.
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¿Qué iniciativas se están tomando para mantener vivas las presentaciones del Ballet de Camagüey?
La iniciativa "Viernes de la Danza" fue creada por la directora general Regina Balaguer y su equipo artístico. Esta iniciativa busca mantener las presentaciones escénicas a pesar de la escasez de recursos, mostrando la resiliencia del ballet camagüeyano.
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¿Cómo afecta la crisis económica de Cuba a las instituciones culturales como el Ballet de Camagüey?
La profunda crisis económica en Cuba afecta duramente a las instituciones culturales provinciales, como el Ballet de Camagüey. Operan con presupuestos más reducidos y menor visibilidad que las instituciones capitalinas, lo que limita aún más sus recursos y capacidades.
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¿Por qué es significativo el reconocimiento público de las penurias del Ballet de Camagüey por parte de un funcionario?
El reconocimiento público de las penurias por parte de Kenny Ortigas Guerrero es inusual en el discurso institucional cubano. Generalmente, los funcionarios no admiten públicamente el deterioro de las instituciones culturales del Estado, lo que hace este reconocimiento especialmente significativo.
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