Dos camiones de una mipyme llegaron el martes al basurero del reparto Villena, en el municipio habanero de Boyeros, para desechar cajas de huevos deteriorados por el calor, pero los vecinos del área se enteraron y acudieron a llevárselas antes de que fueran desechadas, según imágenes difundidas en Facebook por el opositor exiliado José Díaz Silva, quien aseguró que los videos le fueron enviadas directamente desde Cuba.
Los residentes argumentaban que entre la mercancía echada a perder podría haber algunos huevos todavía aprovechables, una lógica que refleja hasta qué punto la escasez obliga a asumir riesgos que en otras circunstancias serían impensables.
En las imágenes se ve a varias personas subidas al vehículo de carga y bajando cajas, mientras una mujer con blusa rosa carga una de ellas sobre la cabeza al atardecer.
Díaz Silva describió la escena como un retrato de «la difícil situación económica y social que viven muchos cubanos, obligados a aprovechar cualquier oportunidad para llevar alimentos a sus hogares en medio de la escasez y los altos precios».
No es la primera vez que ocurre algo así. En marzo de 2025, en Santiago de Cuba, decenas de personas recogieron huevos podridos de la calle, un episodio que coincidió con un brote diarreico en la zona y que evidenció el mismo nivel de desesperación.
El trasfondo de estas escenas es una crisis avícola que se considera la peor desde el Período Especial de los años noventa.
La producción nacional de huevos se ha desplomado: en la Isla de la Juventud cayó 98%, de 42,000 a apenas 1,000 unidades diarias, mientras que en Ciego de Ávila pasó de 120 millones en 2016 a solo 16 millones en 2024.
En el mercado informal, el precio de un cartón de 30 huevos puede llegar a 3,300 pesos cubanos, cifra que supera la pensión mensual de un jubilado, mientras que la unidad suelta se vende entre 90 y 120 pesos.
Para intentar contener la escasez, el régimen importa 16.5 millones de huevos mensuales desde República Dominicana, Brasil y Estados Unidos, y ha establecido límites de venta: cuatro huevos por persona en la Isla de la Juventud a 50 pesos en bodega y cinco por persona en Las Tunas a 60 pesos.
El municipio de Boyeros, donde ocurrió el episodio del martes, acumula además una escasez crónica de pan y otros productos básicos, según denuncias de sus propios residentes.
El cuadro general es igualmente sombrío: según la encuesta «En Cuba Hay Hambre 2025» del Food Monitor Program, el 96.91% de la población cubana carecía de acceso adecuado a alimentos en abril de 2026, y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos estima que el 89% de los cubanos vive en extrema pobreza.
«La realidad que enfrenta el pueblo cubano es cada día más dura», escribió Díaz Silva al publicar las imágenes. «La falta de alimentos, los bajos salarios y la crisis general continúan golpeando a las familias cubanas».
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