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La Policía cubana desarticuló una red dedicada al robo de cilindros de gas licuado en la que estaban involucrados trabajadores de la Planta de Gas provincial de Camagüey, según informó este sábado una fuente vinculada al Ministerio del Interior.
El operativo, realizado en el consejo popular Garrido-Caridad, en la ciudad de Camagüey, reveló que empleados de la empresa estatal actuaban en coordinación con personas ajenas a esta para sustraer las llamadas «balitas» durante el horario diurno, reportó la página oficialista «Verdades a Través del Móvil», en Facebook.
El método consistía en aprovechar el tránsito habitual de vehículos que transportaban cilindros legalmente, para camuflar entre estos los recipientes robados y sacarlos sin levantar sospechas.
Este sábado, agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) localizaron varios cilindros escondidos entre la maleza, en un área ubicada a aproximadamente un kilómetro de la planta, lo que, según la publicación, «confirma la magnitud de la operación ilegal».
Las autoridades no han precisado el número de personas detenidas, ni cuántas de ellas eran trabajadores o directivos de la entidad estatal. Tampoco han revelado la cantidad total de cilindros robados ni durante cuánto tiempo operó la red antes de ser detectada.
«Las investigaciones continúan para determinar todas las responsabilidades y llevar a los implicados ante la justicia», aseguró la nota, pero no ofreció más detalles del caso.
Este hecho pone en evidencia fallas graves de supervisión y vigilancia dentro de la planta, que hicieron posible que empleados de la instalación sustrajeran una cantidad significativa de recursos sin que se activaran los mecanismos de control.
El robo de cilindros de gas no es un hecho aislado; en los últimos años ha cobrado auge este delito, debido al desabastecimiento del combustible doméstico, la falta de vigilancia, la corrupción administrativa y la impunidad en el país. En junio de 2025, la policía desarticuló una red similar en Sancti Spíritus; en septiembre de ese año se desmanteló otra en Cienfuegos que sobrecargaba cilindros por encima del límite seguro; y en mayo pasado las autoridades decomisaron 25 cilindros en Placetas, Villa Clara.
El trasfondo de este delito es la escasez extrema de gas licuado en toda la isla. Más del 50 % de los 1,7 millones de clientes de gas licuado en Cuba no pudieron comprar en las distribuciones realizadas en abril de 2026. Esa demanda insatisfecha ha disparado los precios en el mercado informal: las balitas que se venden en plataformas oficiales a 24 dólares se revenden hasta por 50 dólares, y en zonas de las provincias orientales y rurales los precios en pesos cubanos pueden superar los 50,000 pesos.
La desesperación de la población también ha abierto la puerta a estafas peligrosas. Hace pocos días, una familia de Las Tunas denunció haber pagado 50,000 pesos por una balita que contenía principalmente agua, utilizada para simular el peso habitual del cilindro. Rellenar con agua un recipiente destinado a almacenar combustible no sólo es un fraude, sino que también puede provocar roturas, fugas o accidentes graves dentro de las viviendas.
Preguntas frecuentes sobre el robo de cilindros de gas en Camagüey
CiberCuba te lo explica:
¿Qué ocurrió en la planta de gas provincial de Camagüey?
La Policía cubana desarticuló una red dedicada al robo de cilindros de gas licuado en la que estaban involucrados trabajadores de la Planta de Gas provincial de Camagüey. Los empleados aprovechaban el tránsito habitual de vehículos para camuflar los cilindros robados y sacarlos sin levantar sospechas.
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¿Por qué es tan común el robo de cilindros de gas en Cuba?
La escasez extrema de gas licuado en Cuba y el desabastecimiento del combustible doméstico han convertido el robo de cilindros en un fenómeno recurrente. La falta de vigilancia, la corrupción administrativa y la impunidad contribuyen a que este delito se haya incrementado en los últimos años.
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¿Cuál es el impacto económico del robo de cilindros de gas en Cuba?
El robo de cilindros de gas ha disparado los precios en el mercado informal. Las balitas que se venden oficialmente a 24 dólares pueden revenderse hasta por 50 dólares, y en zonas rurales los precios superan los 50,000 pesos cubanos, lo que refleja la desesperación por obtener este bien básico.
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¿Qué medidas se están tomando para combatir este tipo de delitos en Cuba?
Las autoridades cubanas han intensificado los operativos policiales para desmantelar redes de robo de gas. Sin embargo, la falta de transparencia y la ineficiencia en la supervisión y vigilancia continúan siendo problemas graves que permiten que estos delitos persistan.
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