Belkys Josefina Barreto García, venezolana de 60 años, pasó casi cuatro días atrapada entre dos gruesas paredes de concreto, en oscuridad absoluta, golpeando piedras contra un trozo de metal para que alguien la escuchara.
El domingo 28 de junio, el equipo de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) de El Salvador la sacó con vida de los escombros del edificio Breogán en Caraballeda, estado La Guaira, tras 86 horas de encierro.
Su relato, dado a la periodista Alejandra Oraa, es una de las crónicas de supervivencia más sobrecogedoras que ha dejado esta tragedia.
«Bueno, primeramente agradecida. Me encuentro bien, un poco golpeada, con una herida en la pierna, pero estoy bien, gracias a Dios. Muy bien atendida», fueron sus primeras palabras.
Belkys cuenta que desde el primer momento se negó a rendirse. Atrapada en un espacio diminuto, recurrió a su voz, sus manos y su fe.
«Yo los llamé porque yo dije, o sea, me tienen que sacar de aquí. Se lo pedí al Espíritu Santo y tocaba con las piedras, con las piedras tenía algo de metal y entonces tocaba también, a ver si me escuchaban», relató.
La oscuridad era tan densa que ni siquiera podía ver sus propias manos.
«Todo era negro, negro. De hecho me llegué a poner nerviosa porque yo decía... no es posible que ni siquiera en esta oscuridad me pueda ver las manos, pero en todo momento guardé la tranquilidad, no perdí la fe, me aferré a Dios, me dio esta nueva oportunidad para seguir por Él, para seguir con Él, para seguir orando», confesó.
Cuando los rescatistas salvadoreños lograron aproximarse y preguntaron si había alguien, Belkys respondió con todas sus fuerzas.
«Escuché que si hay alguien ahí y pues sí, yo de inmediato les grité que sí, que estoy aquí, que estoy viva, les gritaba yo y me pidieron el nombre, el cual no se le olvidó nunca en esas 10 horas que estuvieron conmigo», recordó.
El momento más aterrador: La salida
Paradójicamente, el instante de mayor terror no fue el encierro, sino el tramo final. Aproximadamente diez rescatistas trabajaron durante 11 horas ininterrumpidas para abrir un conducto de extracción, pero el orificio resultó extremadamente angosto.
«Yo tuve temor cuando ya me tenían los rescatistas, que ya me iban a sacar. Ahí temí porque el orificio era como muy pequeño. Yo dije, bueno, si ya llegaste hasta aquí, pues, tienes que salir. Imagínate con toda esta gente maravillosa que fue a rescatarme y yo iba a temer, de verdad que me asusté muchísimo», admitió.
Lo que siguió fue una extracción que ella misma comparó con un nacimiento.
«Y salí de espalda arrastrándome, así fui saliendo, fui saliendo con bastante dificultad, así como nacen los bebés. O sea, hombro, mueve un hombro, mueve la cadera, mueve el otro hombro, y literal, cuando vi, vi la luz. O sea, literal, vi la luz», describió.
Fue en ese instante cuando la fortaleza mantenida durante 86 horas se quebró por primera vez.
«Como te dije, yo no había llorado ni nada, pero ahí sí rompí en llanto. Volví a nacer», declaró.
«Es mi nueva bandera»
Tras ser estabilizada en el campamento de campo, Belkys fue trasladada en helicóptero privado -costeado por el propio equipo salvadoreño- a una clínica en Caracas.
Los médicos constataron que no presentaba lesiones traumatológicas graves: solo laceraciones y una herida en la pierna.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, fue el primero en confirmar el rescate en redes sociales.
Según reportó Latin Times, un familiar de Belkys reveló que la familia solo supo que ella estaba viva porque Bukele publicó el audio de sus gritos, y que antes no habían recibido ayuda de los organismos nacionales ni internacionales.
Fueron además sus hijos, desde Estados Unidos, quienes denunciaron en redes sociales que la ayuda especializada no había llegado al edificio, contribuyendo a que el caso se viralizara y el equipo salvadoreño se trasladara a la zona.
El Salvador desplegó para Venezuela una misión de 300 rescatistas y paramédicos, 150 toneladas de suministros y seis aviones, siendo uno de los primeros países en responder.
Belkys no ocultó su gratitud: sosteniendo con orgullo la bandera salvadoreña, declaró «Es mi nueva bandera».
Una tragedia de proporciones históricas
Dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5, separados apenas por 39 segundos, sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio, siendo los más potentes registrados en el país en más de 125 años según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
El balance oficial ascendía a 1,719 fallecidos y 5,034 heridos al 29 de junio.
Preguntas frecuentes sobre el rescate de Belkys Barreto García tras el terremoto en Venezuela
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo fue rescatada Belkys Barreto García del edificio colapsado?
Belkys Barreto García fue rescatada por el equipo de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) de El Salvador tras pasar 86 horas atrapada bajo los escombros del edificio Breogán en Caraballeda, estado La Guaira. Utilizó un trozo de metal para golpear piedras y hacerse escuchar, manteniendo la esperanza y aferrándose a su fe para sobrevivir.
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¿Qué impacto tuvieron los terremotos en Venezuela en junio de 2026?
Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 en Venezuela fueron los más potentes en más de un siglo, provocando el colapso de numerosos edificios en el estado La Guaira y dejando un saldo oficial de al menos 1,719 fallecidos y 5,034 heridos. La tragedia generó una significativa respuesta internacional de ayuda humanitaria.
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¿Cuál fue el papel de los rescatistas salvadoreños en la tragedia de Venezuela?
El Salvador desplegó uno de los contingentes humanitarios más grandes de su historia, enviando 300 rescatistas, 150 toneladas de suministros y seis aviones a Venezuela. Los rescatistas salvadoreños fueron responsables de varios rescates exitosos, incluido el de Belkys Barreto García, y su labor fue ampliamente documentada por el presidente Nayib Bukele en redes sociales.
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¿Cómo se sintió Belkys Barreto García después de su rescate?
Belkys expresó gratitud y alivio tras ser rescatada, afirmando que se encontraba bien, aunque con algunas heridas menores. Mantuvo la fe durante su encierro y agradeció al equipo de rescatistas salvadoreños, quienes la sacaron de los escombros. Su experiencia fue comparable a un renacimiento, según su propio testimonio.
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