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El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla afirmó este miércoles que la situación que atraviesa Cuba, marcada por apagones prolongados y escasez generalizada, no constituye una crisis humanitaria equiparable a la vivida durante la pandemia de COVID-19, aunque reconoció que la población sufre privaciones severas.
Las declaraciones las realizó en una entrevista con CNN en Español en La Habana, donde dialogó con el periodista Juan Carlos López.
«La situación es dolorosa. Yo no la compararía con el periodo de la pandemia que fue muy grave. Pero no se podría decir que en Cuba haya hoy una crisis humanitaria comparable con la situación pandémica», sostuvo el canciller, quien ocupa el cargo desde 2009.
Al mismo tiempo, Rodríguez admitió que «el pueblo cubano pasa por sufrimientos, privaciones, angustias que son verdaderamente duras, que dañan gravemente el bienestar de nuestra población». Atribuyó esta situación a lo que denominó un «cerco energético» impuesto por la administración de Donald Trump, que según él ha impedido la entrada de suministros de combustible a la isla durante los últimos siete meses.
La crisis energética que vive Cuba es la más grave de su historia reciente. El país enfrenta apagones de hasta 22 horas diarias y un déficit de generación superior a 2,000 MW en horario pico. El ministro cubano Vicente de la O Levy admitió el 14 de mayo que el país no tiene reservas de combustible, y la economía proyecta una contracción del 7,2% en 2026.
El deterioro se aceleró tras la Orden Ejecutiva 14380, firmada por Trump el 29 de enero de 2026, que impuso sanciones secundarias al sector energético cubano, y el bloqueo oficial a CUPET, la empresa estatal petrolera, el primero de mayo. El 24 de junio, Washington impuso nuevas sanciones contra cinco entidades cubanas y una persona.
Rodríguez calificó estas medidas como «un quebrantamiento del derecho internacional» y «un acto de castigo colectivo que acentúa el carácter genocida del bloqueo».
En ese marco, el régimen cubano convocó una sesión extraordinaria de la Asamblea General de la ONU para el 7 de julio de 2026, bajo el Tema 38 de la agenda, dedicado al embargo estadounidense contra Cuba.
Sobre las conversaciones diplomáticas con Washington, el canciller fue directo: «Hay conversaciones diplomáticas entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba que no muestran progreso».
Señaló una «contradicción flagrante» entre el tono de los interlocutores estadounidenses en las mesas de diálogo y las acciones del secretario de Estado Marco Rubio fuera de ellas.
En una rueda de prensa previa, Rodríguez había acusado a Rubio de mentir ante el Senado para promover una intervención militar en Cuba.
Ante las declaraciones de Trump de que tras terminar con Irán «seguía Cuba», Rodríguez respondió que la idea de que la isla represente una amenaza para Estados Unidos «suena ridículo», aunque advirtió que cualquier agresión militar sería respondida con toda la fuerza del Estado cubano.
«Será un baño de sangre. Morirán miles y miles de cubanos y morirán también jóvenes estadounidenses llevados a una guerra que no es suya», afirmó.
La sesión extraordinaria de la ONU del 7 de julio será el próximo escenario donde el régimen buscará presión internacional, en un momento en que más de 96,000 cirugías han sido aplazadas en Cuba, incluyendo 11,000 de niños, como consecuencia directa del colapso energético.
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