Luis Alberto García: «El sisepuedismo no puede contra el sentido común»

Actor Luis Alberto García advierte: «Aunque el transformador "descanse" 48 horas, el régimen de encendidos cortos no es óptimo. El sistema sufre más por el estrés térmico cíclico, la absorción de humedad en los periodos de apagado y el impacto del arranque simultáneo de todas las cargas que por trabajar de manera continua»



Luis Alberto García Novoa © Facebook / Luis Alberto García Novoa
Luis Alberto García Novoa Foto © Facebook / Luis Alberto García Novoa

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El actor cubano Luis Alberto García Novoa publicó este miércoles en su perfil de Facebook un extenso análisis sobre el daño que el régimen de apagones prolongados está causando sobre los transformadores eléctricos de Cuba, y lo resumió en una frase que se convirtió en el eje del texto: «El sisepuedismo no puede contra el sentido común».

García arrancó el post con una analogía personal de los años 90: durante los apagones de ocho horas que alternaban con ocho horas de electricidad, alguien tomó la decisión de conectar y desconectar el aire acondicionado que mantenía las bóvedas del ICAIC a la temperatura necesaria para conservar las bobinas de celuloide. El resultado fue catastrófico. «Muchos rollos de películas se convirtieron en alcohol altamente inflamable», escribió. Y añadió: «Lo mismitico sucedió con neveras en las que se guardaban alimentos de variado tipo. Vi cerdos enteros después de haber sido sometidos a ese régimen de congelación/descongelación que tuvieron que ser enterrados».

El actor advirtió que el fenómeno actual no se limita al soterrado de La Habana Vieja: «Esto que comparto no sucede solamente en el soterrado, sucede en cualquier circuito».

El análisis técnico que García compartió detalla cinco mecanismos por los que el ciclo de 48 horas sin electricidad seguido de apenas dos o tres horas de servicio destruye los transformadores.

El primero es el choque térmico: el equipo pasa de temperatura ambiente a plena operación en minutos, lo que provoca dilatación y contracción mecánica en los devanados de cobre y las chapas del núcleo, aflojando herrajes y agrietando aislamientos.

El segundo es la absorción de humedad mediante el llamado efecto «respiración»: al enfriarse, el transformador aspira aire del ambiente, introduciendo humedad que degrada el papel aislante y contamina el aceite dieléctrico.

El tercero son los picos de corriente de inserción en cada arranque, que pueden alcanzar entre ocho y 15 veces la corriente nominal del transformador, estresando interruptores y fusibles de forma repetida.

El cuarto es la demanda simultánea: al regresar la electricidad, neveras, aires acondicionados y bombas de agua intentan arrancar al mismo tiempo, provocando caídas de tensión severas que dañan los motores.

El quinto es la sobrecarga térmica: durante las pocas horas de servicio, los usuarios aprovechan para bombear agua, enfriar alimentos y cargar baterías, lo que lleva al transformador a operar a máxima capacidad sin descanso. La conclusión del texto es contundente: «Aunque el transformador 'descanse' 48 horas, el régimen de encendidos cortos no es óptimo. El sistema sufre más por el estrés térmico cíclico, la absorción de humedad en los periodos de apagado y el impacto del arranque simultáneo de todas las cargas que por trabajar de manera continua».

El post generó una avalancha de reacciones. Personas con formación en electricidad e ingeniería calificaron el texto de «clase magistral» y señalaron que el Ministerio de Energía y Minas probablemente no tiene capacidad para comprender lo expuesto. Varios comentaristas recordaron antecedentes similares: la pérdida de cintas en los años 90 en la esquina de 23 y P, almacenes turísticos en Varadero con jamones españoles enterrados, y el deterioro de calderas en las termoeléctricas durante el Período Especial. Uno de los comentarios más compartidos resumió el sentir general: «El quita y pon ya lo han convertido en rutina peligrosa».

El post se produce en el peor momento de la crisis eléctrica cubana en décadas: el déficit llegó a 2,208 MW el 25 de junio, con apenas 1,015 MW disponibles frente a una demanda de 3,150 MW. Los apagones superaron las 85 horas consecutivas en Matanzas y las 50 horas en La Habana, y la Unión Eléctrica admitió que en Guantánamo hay ocho transformadores dañados sin reemplazo disponible.

García, que el 25 de junio denunció que su edificio en Playa llevaba 48 horas sin electricidad ni agua, se ha convertido en una de las voces críticas más activas del mundo cultural cubano ante la crisis energética. Expertos estiman que recuperar el sistema eléctrico del país requeriría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares y un plazo mínimo de tres a cinco años.

Preguntas frecuentes sobre la crisis eléctrica en Cuba y las denuncias de Luis Alberto García

CiberCuba te lo explica:

¿Qué ha denunciado Luis Alberto García sobre la crisis eléctrica en Cuba?

El actor cubano Luis Alberto García ha denunciado el daño causado por los apagones prolongados en los transformadores eléctricos de Cuba y ha criticado la gestión del régimen socialista, señalando que los ciclos de apagones y breves periodos de electricidad están destruyendo la infraestructura eléctrica de la isla.

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¿Cuáles son los problemas técnicos que afectan a los transformadores eléctricos en Cuba?

Los problemas técnicos que afectan a los transformadores eléctricos en Cuba incluyen el choque térmico, la absorción de humedad, los picos de corriente de inserción, la demanda simultánea al regreso de la electricidad y la sobrecarga térmica. Estos factores contribuyen al deterioro y eventual fallo de los transformadores, agravando la crisis eléctrica en el país.

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¿Qué postura ha adoptado Luis Alberto García frente a la situación en la isla?

Luis Alberto García ha adoptado una postura crítica, utilizando sus redes sociales para denunciar la crisis energética y exigir responsabilidades a las autoridades. Ha declarado que no se quedará callado ante la situación y ha criticado la falta de previsión y gestión del régimen.

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¿Qué soluciones se han propuesto para resolver la crisis eléctrica en Cuba?

Expertos estiman que para resolver la crisis eléctrica en Cuba se necesitarían entre 8,000 y 10,000 millones de dólares y un plazo mínimo de tres a cinco años. Sin embargo, el régimen no parece tener los recursos ni el plan para abordar eficazmente el problema. Las medidas anunciadas por el gobierno han sido recibidas con escepticismo y críticas por parte de la sociedad civil y figuras públicas como García.

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