Trump se niega a renovar el TMEC, el gran acuerdo comercial con México y Canadá: ¿Cuál es la causa?

Trump rechazó renovar el TMEC en su formato actual al vencer el plazo de revisión. El acuerdo sigue vigente hasta 2036 con revisiones anuales.



Donald Trump (Imagen de referencia) © X/The White House
Donald Trump (Imagen de referencia) Foto © X/The White House

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La administración Trump anunció este miércoles que no renovará el TMEC —el gran tratado comercial que vincula a Estados Unidos, México y Canadá— en su formato actual, justo cuando vencía el plazo obligatorio de revisión del acuerdo a seis años de su entrada en vigor.

La decisión llegó mediante un escueto comunicado de apenas 150 palabras emitido por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), encabezada por Jamieson Greer: «EEUU no ha aceptado renovar el T-MEC en su forma actual. En consecuencia, el T-MEC no se renueva».

¿Por qué Trump se niega a renovarlo?

La negativa de Washington tiene una causa central que Trump ha repetido sin ambages: considera que el acuerdo beneficia más a sus vecinos que a Estados Unidos.

«No estoy buscando renovarlo. No necesitamos nada de lo que tiene Canadá. No necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos nosotros. Tienen que tratarnos mejor», declaró el presidente el mes pasado.

El argumento de fondo es el déficit comercial: Estados Unidos registró un desequilibrio de aproximadamente 182,000 millones de dólares con México en 2025, cifra que la Casa Blanca presenta como prueba de un trato injusto.

Analistas ven en la estrategia de revisiones anuales una palanca de presión permanente. El ex embajador Arturo Sarukhan lo anticipó desde el 30 de junio: «La decisión de EEUU de no 'extender' el TMEC es la jugada de la Administración Trump, dado que es la manera de mantener su palanqueo sobre Canadá y México».

¿Qué significa en la práctica?

La decisión no implica la cancelación del tratado. El TMEC seguirá vigente hasta 2036, su plazo original de 16 años, pero en lugar de prorrogarse por otros 16 —como pedían México y Canadá— entrará en un mecanismo de revisiones anuales.

El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, fue claro tras la reunión virtual trilateral: «Estados Unidos no está en la posición de extenderlo otros 16 años. Nos vamos a ir por el carril de la revisión anual por los próximos 10 años, que es la vigencia del tratado».

Ebrard descartó además que alguno de los tres países tenga intención de abandonar el acuerdo, recordando que cualquier retirada exige una notificación escrita con seis meses de antelación.

El costo de la incertidumbre

Aunque el TMEC no desaparece, la falta de certeza ya está pasando factura. El sector automotriz mexicano ha perdido 100,000 empleos desde 2025 como consecuencia directa de la inestabilidad comercial.

En Canadá, la inversión empresarial lleva cinco trimestres consecutivos a la baja y la contratación permanece estancada. El tratado mueve aproximadamente dos billones de dólares en comercio anual entre los tres países.

Diferente trato para México y Canadá

Las negociaciones no avanzan igual con los dos vecinos. Funcionarios estadounidenses reconocieron que México «ha sido muy constructivo» y ha presentado propuestas concretas para reducir el déficit, mientras que Canadá enfrenta más obstáculos.

«Canadá está en una posición diferente. Junto con China, fue uno de los pocos países del mundo que respondió a Estados Unidos» con contramedidas arancelarias, señaló un alto cargo del Departamento de Comercio.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, defendió el valor del pacto: «El tratado le beneficia a Estados Unidos porque reduce los precios de los productos. Como Norteamérica, los tres países juntos, podemos competir mejor frente a otras regiones del mundo».

¿Puede Trump romper el acuerdo por completo?

Técnicamente sí, pero con grandes obstáculos. La Comisión de Finanzas del Senado advirtió en 2020 que Estados Unidos no puede retirarse de un acuerdo aprobado por el Congreso sin su consentimiento, lo que abriría la puerta a impugnaciones legales.

Michael Pearce, economista jefe para Estados Unidos en Oxford Economics, considera que hay «solo una pequeña probabilidad» de que Trump active la cláusula de salida, dados «los costos prohibitivamente grandes que esto impondría a la inversión y al comercio de Estados Unidos, particularmente en estados clave indecisos del Medio Oeste».

La próxima cita está fijada para la semana del 20 de julio en Ciudad de México, donde se celebrará la tercera ronda de negociaciones bilaterales. Ebrard resumió la postura de su gobierno: «No tenemos prisa, pero tampoco nos interesa que haya incertidumbres».

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