Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, admitió este jueves durante una rueda de prensa en Caracas que padece una «afección de salud» que le afecta visiblemente la voz, aunque se negó a dar detalles sobre su diagnóstico, según informó la agencia EFE.
La declaración se produjo mientras Rodríguez gestiona la peor catástrofe sísmica que ha vivido Venezuela en más de un siglo: un doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió el norte del país el 24 de junio, dejando al cierre de esta jornada 2.595 muertos y 12.400 heridos.
«Ahora mismo tengo un dolor interno muy profundo y la voz quebrada porque tengo una afección de salud», declaró la presidenta interina ante los medios.
Rodríguez reconoció además que su equipo médico le ha recomendado reducir actividades, pero descartó hacerlo: «Aquí tengo testigos, los médicos y no médicos, que están todo el día diciéndome que no puedo hacer esto, no puedo hacer aquello».
Pese a ello, aseguró que seguirá al frente de la respuesta a la emergencia: «Mi dolor interno o mi afección de salud prefiero convertirla en acción para ayudar y trabajar sin descanso, mañana, tarde, noche, madrugada, por Venezuela, por nuestro país y por nuestro pueblo».
La comparecencia se realizó junto al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello.
En esa misma rueda de prensa, Rodríguez agradeció la solidaridad de 147 países y de artistas internacionales, mencionando explícitamente a Bad Bunny, y anunció conversaciones con el Departamento de Estado de EE.UU. y el Fondo Monetario Internacional para recuperar recursos destinados a la reconstrucción.
La gestión de Rodríguez ante la catástrofe no ha estado exenta de polémicas. El 27 de junio fue abucheada por vecinos y familiares de víctimas durante su visita al edificio Petunia, en el municipio Chacao de Caracas, donde soldados detuvieron la maquinaria de rescate para abrirle paso mientras había personas aún atrapadas bajo los escombros.
Organizaciones no gubernamentales han denunciado que el gobierno priorizó la militarización —con más de 14.000 efectivos desplegados en La Guaira, el estado más devastado— por encima de la ayuda humanitaria directa a los damnificados.
Las cifras oficiales también generan dudas: mientras el gobierno reporta 2.595 fallecidos, la ONU maneja estimaciones de hasta 50.000 desaparecidos, y el Servicio Geológico de EE.UU. calculó con un 42% de probabilidad que el número final de víctimas podría situarse entre 10.000 y 100.000 personas.
Rodríguez asumió la presidencia encargada el 5 de enero de 2026, tras la captura de Nicolás Maduro por tropas estadounidenses dos días antes, convirtiéndose en la primera mujer en ejercer la presidencia en la historia de Venezuela.
El doble terremoto del 24 de junio es considerado el evento sísmico más potente y mortífero registrado en el país desde 1900, con daños económicos estimados en 6.700 millones de dólares, equivalente al 6% del producto interior bruto venezolano.
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