Miguel Díaz-Canel respondió esta semana a los cacerolazos que sacuden Cuba con una frase que resume la estrategia del régimen ante la peor crisis energética de la historia de la isla: en lugar de asumir responsabilidad, redirigió el descontento popular hacia Estados Unidos.
«La gente toca cacerolas, algunos con más disgusto que otros. Yo digo: bueno, tóquenle la cacerola a los vecinos del norte, que son los que nos tienen con este apagón», declaró en una entrevista concedida al semanario CLARIDAD, de Puerto Rico, publicada el 3 de julio.
La entrevista fue realizada en el Palacio de la Revolución en La Habana. CLARIDAD es un semanario independentista puertorriqueño fundado en 1959 y históricamente afín al régimen castrista, lo que explica el acceso privilegiado al mandatario y el tono condescendiente de las preguntas.
El propio Díaz-Canel reconoció en la conversación la magnitud del colapso que vive la población: «Aquí hay escasez de transporte, de alimento, de medicamentos, aquí hay apagones prolongados de más de veinte horas. Eso provoca insatisfacción, nadie puede estar contento, el pueblo está sufriendo». Sin embargo, atribuyó la totalidad de la crisis al embargo estadounidense y descartó de plano la gestión deficiente del régimen como causa.
«Yo sí te digo que la mayor parte de nuestra gente sabe cuál es la causa de nuestros problemas, y sabe que más que por una gestión deficiente, como tratan de echarnos la culpa los voceros del imperialismo... que el principal obstáculo para desarrollarnos es el bloqueo prolongado y el recrudecimiento de ese bloqueo», afirmó.
La declaración sobre las cacerolas llegó cuando el periodista de CLARIDAD le preguntó por qué no ha habido un estallido social en Cuba.
La respuesta de Díaz-Canel convierte el sufrimiento cotidiano de millones de cubanos en argumento antiimperialista, ignorando que son precisamente las políticas del régimen la dependencia del petróleo venezolano, el deterioro del sistema eléctrico y décadas de mala gestión las que han llevado al país al colapso.
El déficit de generación eléctrica alcanzó un récord histórico de 2,208 MW el 25 de junio, dejando sin electricidad a cerca del 70% del país. Nueve de las 16 unidades termoeléctricas están fuera de servicio, incluida la Central Antonio Guiteras -la mayor de la Isla-, que acumuló su 17.ª avería en 2026 el mismo día en que se publicó la entrevista. La CEPAL proyecta una contracción del PIB cubano del 6,5 % en 2026, la peor de América Latina.
Mientras Díaz-Canel hablaba ante un medio afín, cubanos en Zamora, Marianao, protestaban tras más de 24 horas sin electricidad gritando «¡Libertad!». Una residente del barrio, Zea Gisselle, lo resumió con precisión: «Para patrullar el barrio y reprimir sí tienen combustible, pero para mantener al país con los servicios básicos garantizados no».
El régimen respondió a los cacerolazos con militarización: boinas negras armadas con fusiles largos, operativos policiales y cortes de internet. En junio, Cubalex documentó al menos 38 arrestos, entre ellos seis menores de edad. El Observatorio Cubano de Conflictos registró 1,311 protestas solo en mayo de 2026, la cifra mensual más alta conocida, precedida por 1,133 en abril.
Santiago de Cuba también volvió a sonar con cacerolazos en los repartos Municipal, Santa Úrsula, Hoyo de Chicharrones y Portuondo, mientras vecinos de El Vedado, El Cerro y Regla salían a las calles con la consigna: «Queremos dormir con luz; queremos vivir como personas».
El mandatario cerró la entrevista con su habitual retórica de resistencia: «Yo tengo la convicción de que lo vamos a superar, y que vamos a salir adelante, y que vamos a vencer, y que no nos vamos a rendir. No nos vamos a rendir».
Una promesa que, para millones de cubanos que llevan meses sin electricidad, agua ni alimentos, suena cada vez más vacía.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y social en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Miguel Díaz-Canel culpa a Estados Unidos de la crisis energética en Cuba?
Díaz-Canel atribuye la crisis energética al embargo estadounidense, argumentando que el "bloqueo energético" impide la entrada de combustible a la isla. Según el mandatario, esta falta de recursos es la causa principal de los prolongados apagones y del colapso del sistema eléctrico nacional. Sin embargo, esta narrativa ignora factores internos como la mala gestión, la dependencia del petróleo venezolano y la falta de inversión en la infraestructura energética del país.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para enfrentar la crisis energética?
El gobierno cubano, según Díaz-Canel, está intentando sostener el sistema energético maximizando el uso de crudo nacional y gas, además de acelerar la inversión en energías renovables como parques fotovoltaicos. A pesar de estas medidas, los resultados no son visibles debido a la magnitud del problema y la falta de combustible continúa siendo un obstáculo importante.
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¿Cómo ha reaccionado la población cubana ante los apagones y la crisis energética?
La población cubana ha respondido con protestas, cacerolazos y manifestaciones en diversas partes del país. Las protestas son impulsadas por el descontento con los apagones prolongados, la falta de alimentos y servicios básicos, y la represión del régimen. El gobierno ha respondido a estas manifestaciones con militarización y arrestos, intensificando el malestar social.
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¿Cuál es la situación actual del sistema eléctrico en Cuba?
El sistema eléctrico cubano enfrenta un colapso histórico con un déficit de generación eléctrica que alcanzó un récord de 2,208 MW, dejando sin electricidad a cerca del 70% del país. Nueve de las 16 unidades termoeléctricas están fuera de servicio. La situación es crítica, con apagones que superan las 20 horas en algunas zonas, agravados por la falta de combustible y la dependencia de tecnologías energéticas obsoletas.
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