La Misión de Estados Unidos ante la ONU arremetió este martes contra el debate celebrado en la Asamblea General sobre el embargo a Cuba, calificándolo de un desperdicio de recursos que no beneficia en nada al pueblo cubano.
La Embajada de EE.UU. en Cuba amplificó el mensaje en español, señalando que «a un costo de 28,000 dólares por hora, los 84,000 dólares gastados en esta sesión repetitiva e inútil podrían haber alimentado a 3,500 niños cubanos durante un mes».
La sesión fue convocada por el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla bajo un mecanismo de urgencia extraordinario —distinto de la votación anual de octubre— y resultó aprobada con 136 votos a favor, nueve en contra y treinta abstenciones.
Entre los nueve países que votaron en contra figuran Estados Unidos, Argentina, Costa Rica, Israel, Marruecos, República Checa, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania.
El resultado supone un retroceso significativo para La Habana: en la votación anual de octubre de 2025, Cuba había obtenido 165 votos a favor, ya considerado el peor registro en más de tres décadas.
La delegación estadounidense no se limitó a cuestionar el costo de la sesión. El embajador Mike Waltz exhibió ante la Asamblea fotografías de más de 800 presos políticos cubanos y mencionó por nombre a figuras como Luis Manuel Otero Alcántara, cuya condena de cinco años concluye el 9 de julio, así como a Fernando Almadévez Rivera, Miguel Castillo Pérez, Duanes León Tovero —condenado a 14 años— y los hermanos Jorge y Nadir Martín Perdomo.
«No son violentos, no tienen armas, lo que llevan son flores y escriben poesía y canciones», dijo Waltz al referirse a los presos políticos, según recoge el discurso oficial de la Misión de EE.UU. ante la ONU.
Waltz también rechazó de raíz la narrativa del régimen sobre el embargo, afirmando que «el único embargo es la guillotina que tiene el régimen sobre las cabezas de sus propios ciudadanos» y recordando que EE.UU. exportó 585 millones de dólares en alimentos y bienes humanitarios a Cuba en 2024.
El canciller Rodríguez intentó interrumpir a Waltz en dos ocasiones mediante mociones de orden, pero la presidencia de la Asamblea rechazó ambas objeciones, dejando al diplomático estadounidense continuar sin interrupciones.
La Embajada de EE.UU. en Cuba cerró su mensaje con una crítica directa al organismo multilateral: «La ONU debería volver a centrarse en su misión fundamental, en lugar de financiar la maquinaria propagandística de un régimen».
El mensaje etiquetó a @AmbUNReform, en referencia a la agenda de reforma de la ONU impulsada por la administración Trump, que ha cuestionado de forma sistemática el gasto y la eficacia del organismo.
Como antecedente, según reveló una investigación de The Nation publicada el 2 de julio, un cable diplomático filtrado firmado por el secretario de Estado Marco Rubio el 1 de julio instruyó a embajadas de EE.UU. en todo el mundo para bloquear la apertura del debate, clasificando a los países en tres categorías con directrices diferenciadas según su afinidad con Cuba.
A pesar de esa presión diplomática, el debate fue aprobado, aunque con un respaldo muy inferior al que Cuba acostumbraba obtener en años anteriores.
La próxima votación anual sobre el embargo está programada para el 27 de octubre de 2026, cuando se medirá si el desgaste diplomático del régimen continúa profundizándose.
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