El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla intentó interrumpir en dos ocasiones este martes la intervención del embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas para la Administración y la Reforma, Jeffrey Bartos, mientras este denunciaba los apagones en Cuba y la situación de los más de 800 presos políticos de la isla. En ambos casos, la presidencia de la Asamblea General rechazó las objeciones y permitió que el diplomático estadounidense continuara su discurso.
El tenso intercambio ocurrió durante una sesión extraordinaria celebrada en Nueva York para decidir si la Asamblea General abriría un debate sobre el embargo estadounidense contra Cuba.
Bartos aprovechó su intervención para cuestionar la situación humanitaria en la isla en medio del nuevo colapso del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
«Dondequiera que haya unos pocos generadores en funcionamiento en esa isla, les aseguro que no están alimentando las celdas de los presos políticos. No están alimentando los refrigeradores de las familias cubanas. No están alimentando una sala de hospital llena de pacientes que esperan medicamentos, oxígeno o una cirugía», afirmó.
Las declaraciones provocaron la inmediata reacción de Rodríguez Parrilla, quien solicitó una moción de orden para que el presidente de la sesión llamara al orden al representante estadounidense.
«Me sorprende que la presidencia de la asamblea no haya llamado al orden al delegado de los Estados Unidos de América, que está haciendo una intervención de sustancia que de ninguna manera tiene carácter procesal. Le pido que lo llame al orden», reclamó.
La presidencia rechazó la solicitud y recordó al canciller cubano que el artículo 71 del reglamento impide utilizar una moción de orden para debatir el fondo del asunto. Acto seguido devolvió la palabra a Bartos.
Minutos después, Rodríguez volvió a interrumpir la intervención con una segunda protesta, que corrió la misma suerte.
Lejos de moderar su discurso, Bartos retomó la palabra para endurecer aún más sus críticas al régimen cubano.
«¿Tienen electricidad los más de 800 presos políticos en sus celdas? ¿Tienen ventiladores? ¿Tienen teléfonos? ¿Tienen luz para leer, escribir, rezar o simplemente sobrevivir?», preguntó ante la Asamblea.
El diplomático estadounidense aseguró que el verdadero embargo que sufren los cubanos no es el impuesto por Washington, sino el que, a su juicio, ejerce el propio régimen.
«Ese es el verdadero embargo a Cuba. No es el que La Habana pretende que existe. Es el embargo que el régimen impone a su propio pueblo: a la libertad de expresión, a la fe, a la iniciativa empresarial, a la disidencia, a los derechos políticos y a la esperanza, y ahora, literalmente, a la luz», afirmó.
Bartos también criticó el costo de la sesión, estimado en unos 84,000 dólares, y sostuvo que esa suma habría permitido alimentar durante un mes a 3,500 niños cubanos, adquirir más de 1,600 linternas solares para familias sin electricidad o cubrir más de 400 años del salario promedio anual de un trabajador en la isla.
Asimismo, acusó al Gobierno cubano de convocar la reunión «para fabricar contenido» en lugar de afrontar la crisis que atraviesa el país y pidió a las delegaciones votar en contra de abrir el debate.
Pese a la oposición de Washington, la Asamblea General aprobó la celebración del debate con 136 votos a favor, nueve en contra —entre ellos Estados Unidos, Argentina e Israel— y 30 abstenciones.
Durante su posterior intervención, Rodríguez Parrilla denunció lo que calificó como una «guerra multidimensional, no convencional» contra Cuba y acusó a Estados Unidos de mantener un «cerco energético equivalente a un bloqueo naval» mediante sanciones y presiones sobre los buques que suministran combustible a la isla, escribió en su cuenta de la red social X.
El enfrentamiento verbal se produjo mientras Cuba afronta su tercer colapso total del Sistema Electroenergético Nacional en lo que va de 2026. El apagón comenzó el lunes, cuando la generación cayó hasta dejar un déficit cercano a los 2,230 MW frente a una demanda de unos 3,100 MW, provocando un nuevo corte eléctrico de alcance nacional.
La sesión de este martes tuvo carácter extraordinario y fue convocada a petición del Gobierno cubano, al margen de la tradicional votación anual sobre el embargo, prevista para el próximo 27 de octubre.
Preguntas Frecuentes sobre la Tensión entre Cuba y Estados Unidos en la ONU
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el canciller cubano Bruno Rodríguez interrumpió al representante de EE.UU. en la ONU?
Bruno Rodríguez interrumpió al representante de EE.UU., Jeffrey Bartos, porque este cuestionaba la situación humanitaria en Cuba, especialmente en relación a los apagones y los presos políticos. Rodríguez solicitó una moción de orden, pero la presidencia de la Asamblea General rechazó su petición, permitiendo que Bartos continuara su intervención.
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¿Cuál es la situación actual del sistema eléctrico en Cuba?
Cuba enfrenta su tercer colapso del Sistema Electroenergético Nacional en 2026. El déficit de generación eléctrica ha dejado a gran parte del país sin electricidad, con un déficit cercano a los 2,230 MW frente a una demanda de unos 3,100 MW. Esto ha provocado apagones de alcance nacional, afectando gravemente la vida diaria y los servicios básicos en la isla.
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¿Qué posición defiende el gobierno cubano sobre el embargo de EE.UU.?
El gobierno cubano sostiene que el embargo de EE.UU. constituye un "acto de genocidio" y "castigo colectivo" que viola los derechos humanos de los cubanos. Bruno Rodríguez acusa a EE.UU. de un "cerco energético" que agrava la crisis en la isla y denuncia las sanciones como una violación del Derecho Internacional. Cuba ha convocado sesiones extraordinarias en la ONU para denunciar el embargo y buscar apoyo internacional.
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¿Cómo ha respondido la comunidad internacional a las denuncias de Cuba en la ONU?
La Asamblea General de la ONU aprobó la apertura de un debate sobre el embargo estadounidense, con 136 votos a favor. Sin embargo, el respaldo fue menor que en votaciones anteriores, lo que indica un apoyo internacional decreciente. A pesar de las presiones de EE.UU. para bloquear el debate, Cuba logró proyectar su narrativa de victimismo internacional, aunque sin implementar reformas internas significativas.
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