Delcy Rodríguez promulgó el miércoles el Reglamento de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la mayor transformación de la política petrolera venezolana en más de dos décadas, que abre el sector al capital privado por primera vez desde la era chavista.
El acto fue transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión y puso fin a un ciclo normativo de 83 años: el reglamento reemplaza 1,389 resoluciones acumuladas desde 1943 y desarrolla la reforma aprobada por la Asamblea Nacional el 29 de enero de 2026.
Un giro histórico en la industria
«Después de 83 años, hemos firmado el reglamento de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. 1.389 resoluciones durante estos 83 años fueron estudiados, analizados, y este reglamento es para convertir las reservas de Venezuela en el desarrollo de nuestro país»,
declaró Rodríguez durante el acto, según transmitió VTV.
En sus redes sociales, la presidenta encargada amplió el mensaje:
«Hemos dado un paso histórico para el futuro de Venezuela. Después de 83 años, suscribimos el Reglamento de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, un instrumento que permitirá transformar nuestras inmensas reservas energéticas en desarrollo, crecimiento y bienestar para nuestro pueblo».
La reforma representa uno de los cambios más profundos en la industria desde la nacionalización de 1976 y desde las leyes impulsadas por Hugo Chávez, que concentraron en PDVSA el control casi absoluto de la exploración, producción y comercialización del crudo.
¿Qué cambia con el nuevo marco legal?
El reglamento introduce modificaciones estructurales que alteran el modelo vigente desde hace más de veinte años.
Las empresas privadas podrán asumir la gestión integral de actividades primarias -exploración, extracción y transporte- bajo su propio costo y riesgo, función antes reservada a la estatal.
En las empresas mixtas, el socio privado minoritario podrá encargarse de la administración operativa aunque PDVSA conserve la mayoría accionaria; además, las compañías privadas quedan habilitadas para comercializar directamente el petróleo producido, rompiendo el monopolio que ejercía la estatal en esa etapa de la cadena.
En materia fiscal, se mantiene una regalía máxima de 30%, pero el Ejecutivo podrá reducirla según las características de cada proyecto, y se eliminan varios gravámenes y contribuciones especiales, incluyendo algunos atados a ingresos extraordinarios por precios altos del crudo.
Otro cambio relevante es la incorporación de mecanismos de arbitraje internacional para resolver disputas contractuales, una demanda histórica de las empresas extranjeras que abandonaron Venezuela tras las expropiaciones chavistas.
La ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, participó en el acto y explicó que el texto «va a ordenar y a dar el control para la aplicación correcta de la ley», abarcando «todo lo que es la cadena de valor de los hidrocarburos» y sentando «las bases para la maximización de la recuperación de todas las reservas que tenemos en el territorio».
El petróleo como palanca de reconstrucción
Rodríguez vinculó explícitamente los recursos que generará la reforma con la reconstrucción tras el doble terremoto del 24 de junio, que dejó al menos 3.811 muertos, más de 16.740 heridos y cerca de 18.000 personas sin vivienda según cifras oficiales.
«Habrá los recursos también para la recuperación, la reconstrucción de nuestra patria luego del doblete sísmico del 24 de junio», afirmó durante el acto de promulgación.
El contexto político detrás de la reforma
Rodríguez asumió la presidencia encargada el 5 de enero de 2026, dos días después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, e impulsó de inmediato la apertura del sector energético como eje central de su gestión.
En mayo, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, confirmó que desde el 3 de enero más de 10 millones de barriles venezolanos llegaron a territorio estadounidense, con los ingresos depositados en una cuenta supervisada por el Departamento del Tesoro y auditada por KPMG.
«Por primera vez, ese dinero no está siendo robado. Está yendo en beneficio del pueblo venezolano», declaró Rubio, según recogió un reportaje sobre el petróleo venezolano.
La producción venezolana alcanzó 1,2 millones de barriles diarios en abril de 2026 y las exportaciones llegaron a 1,25 millones en junio, el nivel más alto en siete años.
ExxonMobil, que abandonó Venezuela en 2007 tras las expropiaciones chavistas, negocia actualmente derechos de extracción en hasta seis yacimientos, y su director ejecutivo, Darren Woods, describió el crudo venezolano como «un recurso inmenso que ahora se abre de forma más libre al mundo».
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