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La Universidad Estatal de Colorado (CSU) recortó nuevamente sus previsiones para la temporada atlántica de huracanes 2026: solo nueve tormentas con nombre, cuatro huracanes y un único huracán mayor (categoría 3 o superior), cifras muy por debajo del promedio histórico.
La actualización, publicada el miércoles 8 de julio, representa la tercera reducción consecutiva del año: en abril la CSU proyectaba 13 tormentas, en junio bajó a 11 y ahora la ubica en nueve.
El promedio climatológico del período 1991-2020 es de 14.4 tormentas con nombre, 7.2 huracanes y 3.2 huracanes mayores.
El Niño, el gran freno de la temporada
El principal responsable de este panorama más tranquilo es el fortalecimiento del fenómeno de El Niño hacia una fase fuerte o muy fuerte, que se espera alcance su pico entre agosto y octubre, precisamente el período de mayor actividad ciclónica histórica.
El Niño calienta las aguas del Pacífico ecuatorial e intensifica los vientos del oeste, lo que aumenta la cizalladura vertical del viento sobre el Atlántico tropical y dificulta que las tormentas se organicen e intensifiquen.
La NOAA declaró oficialmente el fenómeno el 11 de junio de 2026, con una probabilidad del 63% de que alcance intensidad muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
La CSU calcula que la actividad ciclónica de 2026 se ubicará entre el 40% y el 45% del promedio 1991-2020, frente al 105% observado en 2025.
Probabilidades de impacto históricamente bajas
La probabilidad de que un huracán mayor toque tierra en la costa continental de Estados Unidos cayó al 17%, frente al promedio histórico del 43%. Para la costa del Golfo de México, la cifra se redujo al 10%, comparado con el promedio histórico del 27%.
En cuanto al Caribe, la CSU estima apenas un 19% de posibilidades de que algún huracán mayor lo atraviese, frente a la media anual del 47%.
La NOAA había proyectado en mayo entre ocho y 14 tormentas con nombre y entre tres y seis huracanes, con un 55% de probabilidad de temporada por debajo de lo normal. El pronóstico de la CSU se sitúa en el extremo inferior de ese rango.
Cuba: Menos ciclones, pero un invierno más peligroso
Para Cuba, el panorama ciclónico también luce más tranquilo, aunque el Instituto de Meteorología (INSMET) estimó en mayo una probabilidad del 40% de que al menos un huracán afecte la isla y un 75% de probabilidad de impacto por tormenta tropical.
La paradoja de El Niño es notable: mientras reduce la actividad ciclónica en el Atlántico, intensifica el invierno en Cuba y el Caribe. El meteorólogo cubano Yosmelvi Páez Cornell advirtió que el invierno 2026-2027 será todo lo contrario a una temporada tranquila.
«Mientras tendremos una de las temporadas ciclónicas más tranquilas en décadas por los efectos de El Niño el cual será muy fuerte, la temporada invernal será todo lo contrario», señaló Páez Cornell.
El especialista también alertó que las líneas prefrontales «pueden producir fuertes lluvias, vientos intensos e incluso tornados, especialmente en el occidente y centro de Cuba».
Ese escenario tiene antecedentes: durante el invierno de El Niño de 2009-2010, Cuba registró en febrero de 2010 siete frentes fríos, más del doble del promedio histórico de 3.34 para ese mes.
Un análisis más detallado de ese riesgo fue publicado en un informe sobre el invierno de lluvias que podría enfrentar Cuba.
Un solo huracán puede cambiarlo todo
A pesar del pronóstico favorable, los expertos insisten en que menos actividad no equivale a ausencia de peligro.
La temporada de 2025 lo ilustra: se formaron 13 tormentas con nombre y tres huracanes de categoría 5, la segunda cifra más alta de la historia, aunque ninguno tocó tierra en Estados Unidos por primera vez en una década.
El huracán Melissa impactó Jamaica como categoría 5 con vientos de hasta 295 km/h, provocó daños por casi 12,000 millones de dólares y luego tocó tierra en el oriente de Cuba como categoría 3, dañando más de 116,000 viviendas y afectando a más de 3.5 millones de personas.
«Solo se necesita un huracán que impacte una comunidad para convertir una temporada tranquila en una temporada devastadora», advirtieron los especialistas de la CSU.
La próxima actualización del pronóstico está prevista para el 5 de agosto de 2026.
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