Ulises Toirac: «El caudillismo en Cuba es una de las peores secuelas históricas»

Ulises Toirac publicó un análisis en Facebook donde afirma que el caudillismo es la peor secuela histórica de Cuba y el mayor obstáculo para atraer inversión extranjera.



El humorista cubano Ulises Toirac © Cedidas
El humorista cubano Ulises Toirac Foto © Cedidas

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El actor y humorista cubano Ulises Toirac publicó este sábado en su perfil de Facebook un extenso análisis político-económico en el que sostiene que el caudillismo es «una de las peores secuelas históricas» de Cuba y el principal obstáculo para generar la confianza institucional que el país necesita para atraer inversión extranjera.

El texto parte de una tesis concreta: la recuperación económica de Cuba no depende de la cantidad de medidas que se adopten, sino de que exista «un escenario de confiabilidad en las leyes y las instituciones» como eje central de cualquier reforma.

Publicación en Facebook

«Nada infunde menos confianza inversionista que una dirección caudillista de la economía porque los caudillos suelen limpiarse el inán y sus alrededores con lo que sea cuando no les cuadra algo», escribió Toirac, recordando que numerosos empresarios extranjeros se fueron de Cuba sin cobrar sus adeudos.

Toirac traza una genealogía del fenómeno que, a su juicio, atraviesa toda la historia cubana: «Nosotros no anhelamos un presidente, sino un timbalú. Somos pandilleros por antonomasia. Más que guiarnos por la razón, nos mueve la muela bizca y ese ángel que despliegan los buenos manipuladores, que se demuestra finalmente que son ángeles exterminadores».

En ese recorrido histórico, señala a Fidel Castro como el gran caudillo que, además de ejercer ese rol durante décadas, se encargó de eliminar sistemáticamente cualquier liderazgo alternativo: «Desde Camilo hasta Ochoa y Lage. El resultado es un grupo de cercanos sin CCC (cerebro, criterio y cojones) y sin ganas de tenerlo. Aquiescencia y paloqueseafidel».

Sobre Miguel Díaz-Canel, Toirac es categórico: «No tiene las herramientas que se necesitan para ello y por otro lado, la crisis de liderazgo que dejó el paso de Fidel Castro por la escena, impone un tipo durísimo, no uno duro... Un superduro». El vacío resultante, concluye, se deposita en la familia: «El caudillismo transmitió a falta de caudillo. Deposita en la familia el legado y las lealtades, en estado de crisálida, esperando».

El detonante concreto del análisis es el papel de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro conocido como «El Cangrejo», como interlocutor informal en las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos. El coronel del MININT, de 42 años, concedió una entrevista a USA Today el 6 de julio pasado en la que se ofreció a negociar directamente con Trump: «Puedo negociar con cualquier persona designada por EE.UU. Si se me da la oportunidad, claro que con Trump».

Toirac había analizado el caso de «El Cangrejo» el 9 de julio, afirmando que en Cuba «el apellido Castro pesa más que cualquier cargo formal». En su nueva publicación va más lejos: califica la aceptación del nieto de Raúl por parte estadounidense como «una distorsión negativa que contradice la necesidad del país», al saltarse toda la cadena institucional formal —presidente, primer ministro, canciller y viceministros— que debería gestionar negociaciones de esa envergadura.

«Raúl Guillermo emerge y lo acepta la parte americana como interlocutor y... esto apunta en la dirección errónea... no es otra cosa que hacer evolucionar el caudillismo feudal genético cubano», escribió Toirac, quien pregunta irónicamente si algún empresario pondría veinte millones de dólares para construir un central azucarero en ese contexto, y pide al lector que, al pensarlo, intente no recordar «las imágenes de fiestas y yates».

Toirac, quien fue vetado de instituciones culturales estatales y citado por la Seguridad del Estado en 2024, mantiene una voz crítica constante en redes sociales. El 4 de julio pasado exigió la liberación de presos políticos y describió Cuba como un «desastre humanitario».

El funcionario del Partido Comunista Elier Ramírez Cañedo confirmó oficialmente el rol de «El Cangrejo» como interlocutor el 9 de julio, en medio de un proceso de acercamiento que comenzó en febrero de 2026 con contactos entre Rodríguez Castro y el secretario de Estado Marco Rubio, y que incluyó en mayo la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana.

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