Canal Caribe transmitió este martes la explicación oficial de la Unión Eléctrica (UNE) sobre la quinta desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en lo que va de 2026, y la reacción de los cubanos en redes sociales fue una avalancha de indignación, humor negro y agotamiento colectivo ante lo que ya muchos describen como una rutina insoportable.
El colapso ocurrió el lunes a las 11:05 de la mañana, cuando la salida de la Unidad 1 de la termoeléctrica Felton, en Holguín, generó oscilaciones críticas de frecuencia que derribaron toda la red en cascada. Era la tercera caída total en apenas ocho días, tras los colapsos del 6 y el 10 de julio.
El periodista Bernardo Espinosa y el ingeniero Lázaro Guerra Hernández, las dos caras habituales de la UNE ante cada crisis, volvieron a aparecer en pantalla con las mismas explicaciones de siempre. La publicación de Canal Caribe en Facebook recibió cientos de comentarios que reflejan hasta qué punto el pueblo cubano ha perdido toda fe en esas comparecencias.
«Pena es lo que dan», escribió una usuaria, sintetizando el sentir de la mayoría. Otra persona apuntó la paradoja central del momento: «¿Con qué electricidad hacen el noticiero, además de que nadie pudiera verlo?»
El dúo de voceros se convirtió en blanco de burlas: «Este dúo se ha hecho más popular que el Dúo Dinámico en su tiempo, pero este se llama Bernardo y Lázaro», ironizó un comentarista. Otro añadió: «Bernardo es el único periodista que no va a perder su trabajo en Cuba. Saquen sus propias conclusiones».
La palabra «protocolo», repetida por las autoridades para describir los procedimientos de reconexión, fue ridiculizada sin piedad: «Los protocolos, los protototos, los protitutos y los protoculos, todos activos desde los protosauros, ya lo sabemos, no te desgastes».
Muchos señalaron lo que consideran la verdad que el régimen se niega a admitir: «Lo que no tienen es petróleo. No digan más mentiras». Otros apuntaron al absurdo de la situación con frases como «Se cae todo, menos lo que tiene que caerse» o «Cuenta la leyenda que nunca estuvieron conectados».
El cansancio acumulado quedó plasmado en comentarios como «La recuperación de dos horas cada 40 horas sin fluido eléctrico. Dan risa de verdad» y «Para dar esta información en lo adelante solo tienen que cambiar la hora, el resto del guión siempre va a ser el mismo».
Una cubana de Holguín describió su realidad concreta: tuvo electricidad entre las tres y las seis y media de la madrugada, y luego a las nueve y cuarenta y ocho de la noche, nueve horas después de la caída. «Da hasta vergüenza oír todos los días las mismas malas noticias», escribió.
El cuadro técnico que subyace a esa desesperación es devastador. Antes del colapso, la UNE proyectaba un déficit de entre 1,990 y 2,020 megavatios, con apenas 1,155 megavatios disponibles frente a una demanda de 3,150. En julio de 2026, los apagones diarios promedian entre 20 y 24 horas, con zonas que acumulan más de 72 horas consecutivas a oscuras.
El ministro de Energía y Minas Vicente de la O Levy negó errores humanos y atribuyó la crisis a la escasez de combustible y a las sanciones de la administración Trump. «Lo decimos y lo volvemos a repetir: hay una total ausencia de combustible y no tenemos acceso a piezas de repuesto para nuestras unidades termoeléctricas», afirmó, según el medio estatal Cubadebate.
Los cubanos, sin embargo, llevan años escuchando variaciones del mismo discurso. «Protocolos, planes, proyectos, bla, bla, bla, caballero, el pueblo no puede más. ¿De qué sistema hablan? Eso es un total caos», resumió un comentarista la sensación generalizada.
El Observatorio Cubano de Conflictos registró 107 protestas en junio de 2026, récord histórico, casi el doble del máximo anterior, con La Habana liderando con 82 de esas manifestaciones. Mientras tanto, el primer ministro Manuel Marrero prometió restablecer el SEN «en el menor tiempo posible», sin precisar cuándo volverá la luz a los hogares cubanos.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Energética en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la causa principal de los apagones en Cuba?
La principal causa de los apagones en Cuba es la escasez de combustible, agravada por la infraestructura obsoleta de las termoeléctricas y la falta de mantenimiento adecuado. La combinación de estos factores ha llevado a un déficit energético significativo, con una disponibilidad de megavatios muy por debajo de la demanda nacional.
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¿Cómo ha reaccionado la población cubana ante la crisis eléctrica?
La población cubana ha reaccionado con una mezcla de indignación, humor negro y agotamiento. El descontento se ha manifestado en redes sociales y en un incremento de protestas callejeras, con comentarios que reflejan la desesperación y el escepticismo hacia las explicaciones oficiales. En junio de 2026, se registraron 107 protestas, un récord histórico que muestra el nivel de frustración de los ciudadanos.
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¿Qué medidas ha anunciado el gobierno cubano para solucionar la crisis energética?
El gobierno cubano ha atribuido la crisis al embargo estadounidense y ha hecho llamados a "organizar mejor los apagones". No se han anunciado medidas estructurales concretas para mejorar la infraestructura eléctrica o aumentar la generación de energía. Los comentarios oficiales se han centrado en culpar al "cerco petrolero" y en promesas de recuperación sin plazos definidos.
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¿Qué impacto tienen los apagones en la vida cotidiana de los cubanos?
Los apagones han afectado gravemente la vida cotidiana en Cuba, con interrupciones de hasta 24 horas diarias en algunas zonas. Esto no solo afecta el acceso a servicios básicos como la electricidad y el agua, sino que también ha generado un ambiente de frustración y desesperación generalizada entre la población, quienes se sienten abandonados por las autoridades.
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¿Qué soluciones se han propuesto para mejorar el sistema eléctrico en Cuba?
Aunque se ha mencionado la instalación de sistemas fotovoltaicos donados por China, las soluciones propuestas hasta ahora no han sido suficientes para resolver la crisis de fondo. Expertos estiman que modernizar la infraestructura eléctrica requeriría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares, una inversión que el régimen actual no está en condiciones de afrontar.
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