Régimen abre temporada de langostas "para revitalizar la economía" mientras los cubanos siguen sin poder comerla

Barco pesquero © Cubadebate
Barco pesquero Foto © Cubadebate

El régimen cubano abrió este miércoles la temporada de pesca de langosta con la Empresa Pesquera Industrial La Coloma (EPICOL), en Pinar del Río, como protagonista principal, según publicó el medio oficialista Cubadebate.

El anuncio se enmarca en la narrativa oficial de «revitalizar la economía nacional», aunque la casi totalidad del crustáceo se destina a la exportación y el pueblo cubano sigue sin acceso real a él, e incluso al pescado.

La embarcación Argus L-9, comandada por Sandy Manduy Hernández, zarpó con una tripulación de seis hombres con la meta de capturar 100 toneladas de langosta durante la temporada.

«Eso demandará mucho esfuerzo de todos. Pero este colectivo se caracteriza por la disciplina y la entrega», declaró Manduy Hernández, al frente de la nave con mayor historial de captura del crustáceo en el país.

EPICOL concentra el 45% de la captura nacional de langosta y el 80% del bonito, y genera cerca de 30 millones de dólares anuales en exportaciones, cuyos destinos principales son China y la Unión Europea. La langosta, el cobo y el pepino de mar constituyen sus principales rubros exportables.

Una de las novedades de la temporada 2026 es la incorporación de energía fotovoltaica tanto en las embarcaciones como en tierra.

Las naves se equipan con paneles solares y dispositivos ecoflow para garantizar la estadía en el mar y la cocción de alimentos, ante la falta de gas licuado de petróleo.

El director general de EPICOL, Yoan Nogueiras Tapia, confirmó que la empresa construye además un parque fotovoltaico «al 80% de ejecución» con mil paneles y capacidad de 2,3 MW para alimentar el área industrial y una planta de hielo.

«Son tiempos difíciles pero la empresa no se ha dejado vencer», afirmó Nogueiras Tapia, quien presentó la reconversión energética como respuesta al «cerco impuesto a Cuba».

La crisis energética que padece la isla —producto de décadas de mala gestión de la dictadura— obliga al sector pesquero a buscar alternativas ante la escasez de combustible, no el embargo estadounidense.

El arranque de la temporada llega, además, marcado por un incidente grave: un incendio en octubre de 2025 afectó severamente la planta procesadora de EPICOL en La Coloma, lo que obligó a desviar parte de la langosta hacia instalaciones en Isla de la Juventud y Batabanó.

El sector enfrenta también el impacto del cambio climático. El promedio de captura por arte de pesca cayó de 19 kg en 2019 a apenas 5,8 kg en 2024, mientras la temperatura del agua en las zonas de pesca subió de 27°C a 30°C en cuatro décadas, empujando a las langostas hacia aguas más profundas.

La paradoja estructural del sector es que el 80% de la producción cubana de langosta se exporta, según datos de France 24, mientras la población no tiene acceso a ella.

El argumento oficial, repetido desde hace años, es que las divisas obtenidas sirven para importar alimentos básicos distribuidos por la libreta de racionamiento, un sistema que tampoco logra cubrir las necesidades mínimas de los cubanos.

En abril de 2025, el régimen anunció además un proyecto con Vietnam para el cultivo comercial de langosta en Quemado de Güines, con el objetivo de generar más exportaciones y divisas, sin que ello implique tampoco mayor disponibilidad del producto para la población.

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