
Una docena de especialistas cubanos en infraestructura, economía, ingeniería, urbanismo y derecho trabaja desde Miami en el diseño de una hoja de ruta para la reconstrucción de Cuba en caso de que se produzca una transición democrática.
Lejos de limitarse a un debate político, la iniciativa busca responder a una pregunta concreta: ¿Qué habría que hacer durante los primeros meses y los primeros años para recuperar un país marcado por el deterioro de sus servicios básicos y su economía?
Ese fue el eje del foro «Iniciativa para una alternativa democrática y económica para Cuba», celebrado en el Museo Americano de la Diáspora Cubana, este miércoles. Los expertos de distintas disciplinas comenzaron a presentar planes sectoriales con estimaciones de costos, plazos y prioridades.
La iniciativa reúne al Museo Americano de la Diáspora Cubana, el Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de Florida (FIU), la Asociación de Ingenieros Cubano-Americanos, la Foundation for Human Rights in Cuba y otras organizaciones, con el objetivo de preparar propuestas técnicas antes de que ocurra un eventual cambio político en la Isla.
¿En qué consisten los planes?
TNT24 entrevistó a varios expertos que participan en el foro. Los especialistas coincidieron en que la recuperación de Cuba no empezaría con grandes proyectos, sino con la restauración de los servicios esenciales y la creación de condiciones para atraer inversiones.
"En este foro empezamos con lo que es la infraestructura, que es el motor principal económico para esa reconstrucción, pero vendrán otros sobre la parte, por ejemplo, de viviendas. El sistema legal que es el más importante, está para septiembre, porque nos van a ayudar grandes juristas", señaló Marcell Felipe, presidente del Museo Americano de la Diáspora Cubana.
Entre las principales propuestas presentadas figuran:
- Reconstruir el sistema eléctrico, considerado una de las prioridades para poner fin a los apagones. El investigador Jorge Piñón estimó que la recuperación del sector costaría entre 5.000 y 8.000 millones de dólares y tomaría entre tres y cinco años. "El costo de la recuperación del sector eléctrico en Cuba sería entre 5.000 y 8.000 millones de dólares y va a tomar de tres a cinco años", afirmó.
- Recuperar los sistemas de agua potable y alcantarillado. El ingeniero Josenrique Cueto calculó que la inversión necesaria rondaría los 8.000 millones de dólares. Según explicó, "una recuperación inicial podría ser factible en unos 24 meses. Sin embargo, tener un sistema funcionando, estable, consistente, tomaría como mínimo entre cinco y diez años".
- Modernizar carreteras, puertos, ferrocarriles y ciudades. Durante el encuentro se señaló que buena parte de la infraestructura nacional permanece operativa, aunque con décadas de deterioro acumulado, por lo que requeriría profundas rehabilitaciones.
- Resolver el déficit habitacional, estimado en alrededor de un millón de viviendas, mediante futuros programas específicos que serán abordados en nuevas conferencias.
- Diseñar un nuevo marco jurídico que garantice la propiedad privada, la seguridad jurídica y la protección de las inversiones, considerado un requisito indispensable para atraer capital.
- Impulsar una recuperación económica gradual. Los participantes plantearon que una primera etapa podría concentrarse en reactivar el turismo y la actividad portuaria para generar ingresos que permitan financiar otras inversiones.
- Reestructurar el sector energético. Entre las propuestas figura revisar el futuro de las refinerías existentes y rediseñar la estrategia de producción y abastecimiento de combustibles.
¿Cuánto costaría reconstruir Cuba?
Las cifras presentadas durante el foro reflejan la magnitud del desafío. Rafael Romeu, presidente de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana, estimó que los primeros 180 días de estabilización requerirían entre 180 y 270 millones de dólares, financiados principalmente mediante capital privado estadounidense.
El empresario Luis Ajamil, presidente y director ejecutivo de Bermello Ajamil & Partners, señaló que habrá varias fases tras la caída del régimen para la reconstrucción de Cuba.
"En la primera fase, creo que lo más lógico es poder empezar con la parte de turismo, de traer los barcos grandes, porque eso está ahí, eso trae dinero, eso trae la inversión. Poco a poco, cuando la economía empieza a recuperarse, entra la parte de carga", señaló.
Los expertos estiman que en una segunda etapa, la recuperación integral del país —incluyendo energía, infraestructura, vivienda, agricultura, turismo y telecomunicaciones— demandaría entre 275.000 y 375.000 millones de dólares a lo largo de un período de 10 a 15 años.
¿Por qué elaboran estos planes ahora?
Los organizadores sostienen que una eventual transición requerirá decisiones inmediatas y que esperar a que ocurra un cambio político para empezar a diseñarlas supondría perder un tiempo valioso.
Marcell Felipe insistió en que la diáspora dispone del conocimiento técnico y del capital necesario para participar en la recuperación del país.
"Tenemos el talento humano, la capacidad, el capital privado en el exilio que está dispuesto a invertir inmediatamente para reconstruir el país, sin que el gobierno americano participe en esas áreas, pero todo esto depende de un tema esencial que es el cambio de régimen".
El cambio político, condición indispensable
Más allá de las cifras y los proyectos técnicos, el consenso del foro fue que ninguna de estas propuestas podría ponerse en marcha sin una transformación del sistema político cubano y de las leyes del país.
Sobre la importancia del sistema legal para desarrollar Cuba, el arquitecto y urbanista Willy Bermello señaló: "Primero tiene que existir un sistema de leyes que proteja a todo tipo de inversión privada, si no, el capital no entra. Tiene que haber la tranquilidad de un equilibrio democrático en Cuba, algo que hoy en día no existe".
La importancia de estos planes radica en que buscan evitar la improvisación en un escenario de transición.
La intención es contar con diagnósticos, proyectos y prioridades ya definidos para acelerar la recuperación de los servicios públicos, generar confianza entre los inversionistas y sentar las bases de una reconstrucción económica de largo plazo.
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