Por segunda noche consecutiva, el régimen cubano priorizó el suministro eléctrico en circuitos de La Habana que llevaban semanas o meses sin luz, en lo que activistas interpretan como una maniobra deliberada para desmovilizar a la población ante el cacerolazo nacional convocado para las 9:00 de la noche del 25 de julio, víspera del llamado "Día de la Rebeldía Nacional".
Las imágenes de barrios enteros iluminados de forma repentina fueron captadas por el activista Leonardo Romero Negrín y difundidas en la red social X por el periodista independiente Magdiel Jorge Castro, quien señaló que la coincidencia entre la llegada de la electricidad y la hora exacta de la convocatoria no era fortuita.
«Por segunda noche consecutiva el régimen prioriza circuitos de La Habana que llevaban en apagón desde hace meses. No es causal… es la respuesta oficial a la convocatoria al cacerolazo nacional cada día a las 21:00», escribió el activista.
La maniobra, sin embargo, no logró su propósito. A pesar de la luz, los cacerolazos se escucharon en múltiples puntos de la capital: Lawton, San Agustín, La Coronela y La Lisa, además de Santiago de Cuba y Cienfuegos.
En Lawton, vecinos del parque Dolores usaron calderos y extintores para amplificar el ruido de la protesta, en una de las imágenes más contundentes de esa noche.
El contexto eléctrico que rodea estos hechos es devastador. El 24 de julio, la Unión Eléctrica reportó una afectación de 2.315 MW a las 21:10 horas, rozando el récord histórico de 2.341 MW registrado el 8 de julio, cuando cerca del 73% del territorio quedó sin electricidad de forma simultánea.
Durante julio, el Sistema Electroenergético Nacional sufrió su cuarto colapso total del año, y en algunos barrios habaneros los apagones alcanzaron 35 horas consecutivas, con una demanda de unos 3.200 MW frente a una disponibilidad de apenas 1.070 MW en los peores días.
Fue precisamente esa crisis la que alimentó una ola de protestas sostenidas a lo largo del mes. La convocatoria nacional al cacerolazo, impulsada por la Asamblea de la Resistencia Cubana, fijó las 9:00 de la noche como hora diaria de protesta, con especial énfasis en la víspera del 26 de julio por su alto valor simbólico para el régimen.
Romero Negrín, quien documentó las imágenes de los barrios iluminados, tiene un largo historial de detenciones. El 1 de julio fue arrestado en Centro Habana durante un cacerolazo y liberado dos días después con una multa de 2.000 pesos cubanos.
El 26 de julio es el llamado "Día de la Rebeldía Nacional", fecha de máximo valor simbólico para el régimen, que conmemora el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en 1953. Este domingo, el aniversario 73 se celebró en Pinar del Río con Miguel Díaz-Canel al frente y la ausencia notable de Raúl Castro.
Cubalex documentó al menos 38 arrestos vinculados a los cacerolazos durante julio, mientras el Observatorio Cubano de Conflictos registró un récord de 107 protestas callejeras solo en junio.
«Que cada día a las 21 horas toda Cuba se haga sentir y se escuche el ruido de las cazuelas. Extendamos el cacerolazo nacional por cada día que una familia cubana sufra una injusticia, por cada preso, por cada niño con hambre. Es ahora», escribió Magdiel Jorge Castro al cerrar su publicación.
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