
La intelectual cubana Isabel Cristina López Hamze, teatróloga y docente de la Universidad de las Artes (ISA) de La Habana, imaginó su propia partida de Cuba en una pieza de prosa poética publicada este domingo que usa como idea recurrente «La casa se queda sola», espejo del dolor colectivo que deja el éxodo masivo en los hogares de la isla.
La autora aclaró que no tiene intención de emigrar, pero que la salida de varias personas cercanas en el mismo mes la impulsó a ponerse en el lugar de quienes sí lo hacen: «En este mes se han ido varias personas cercanas a mí y es inevitable que un sentimiento de abandono ronde mi alegría por ellos. Yo no me quiero ir, pero me interesa ponerme en los zapatos de los otros porque mi sueño es escribir novelas. Imaginando mi partida escribí este texto».
El resultado es un inventario poético de los objetos que quedarían atrás: el balance de la abuela moviéndose con el viento «como si un fantasma se sentara en él cada tarde», el sofá donde dormían el gato y los visitantes de cualquier parte del mundo, el caldero de freír chicharrones y el columpio del portalito «donde soñamos que se mecerían los niños que no nacieron».
Cada detalle acumula una historia doméstica precisa: la cámara de bicicleta que se ponchó en un viaje a la Gran Piedra y que nadie botó «porque era lindo guardar ese recuerdo», la loza del baño puesta con «un cemento inventado», las tendederas vacías y el tanque de agua oxidado que seguían usando «porque no teníamos otro».
El texto alcanza su mayor intensidad cuando López Hamze plantea que la casa permanecería sola incluso si otros ocupantes idénticos llegaran a habitarla: «Y si decidiéramos quedarnos en la casa, si clausuráramos las puertas y las ventanas y rellenáramos con taquitos de papel cada huequito, para no poder salir por ningún lado… igual se quedaría sola la casa».
El cierre lleva la metáfora hasta su límite: «Habría que quemar la casa con todos sus olores dentro para salvarla de la soledad. Pero aún en cenizas y dispersa por el aire caería sobre la ciudad nuestra casa sola. Caería sobre las cabezas de la gente, sobre otras casas, sobre el recuerdo de ella misma abandonada».
La minicrónica resuena con una realidad demográfica sin precedentes. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información publicados en julio de 2026, Cuba registró en 2025 un saldo migratorio negativo de 245,264 personas, con 317,320 emigrantes externos frente a apenas 72,056 inmigrantes.
A esa sangría se suma un saldo natural igualmente negativo: solo 68,051 nacimientos frente a 134,354 defunciones en 2025, lo que significa que Cuba pierde población por emigración y por envejecimiento de forma simultánea. La población de la isla cerró ese año en 9,434,593 habitantes, muy por debajo de los aproximadamente 11,3 millones previos al éxodo acelerado iniciado tras las protestas del 11 de julio de 2021. Especialistas independientes calculan la población actual de la nación incluso por debajo de 8.1 millones de personas.
El 80% de quienes emigran tiene entre 15 y 59 años, lo que agrava el envejecimiento y tensiona el sistema de pensiones. Los mayores saldos negativos en 2025 se concentraron en La Habana, con 57,433 personas, seguida de Santiago de Cuba, Holguín y Matanzas.
El éxodo no distingue perfiles. Artistas e intelectuales han abandonado la isla empujados por agónicos apagones diarios, escasez crónica de alimentos y medicinas e inflación sostenida. El músico William Vivanco emigró a España en enero de 2025 declarando que en Cuba «no hay futuro» para el trabajo artístico. En julio de 2026, el artista visual Luis Manuel Otero Alcántara salió hacia Miami tras cinco años preso, describiendo su salida como una expulsión forzada.
Aproximadamente el 38% de las familias cubanas tiene al menos un miembro viviendo fuera del país. La pieza de López Hamze circuló en redes sociales y recibió comentarios de cubanos dentro y fuera de la isla que reconocieron en esos objetos cotidianos —el balance, el caldero, el tanque oxidado— su propia historia de partida o de espera, y señalaron que el texto describía con precisión lo que ninguna estadística logra capturar: el vaciamiento silencioso de los hogares que el éxodo deja atrás.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Migratoria en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el impacto de la crisis migratoria en Cuba?
La crisis migratoria en Cuba ha dejado un saldo negativo de población, con más de 245,264 personas que emigraron en 2025, según datos oficiales. Esto ha llevado a un envejecimiento de la población, ya que la mayoría de los emigrantes tienen entre 15 y 59 años, agravando la situación de las pensiones y los servicios sociales en la isla.
Publicidad
¿Cómo refleja Isabel Cristina López Hamze la crisis migratoria en su obra?
Isabel Cristina López Hamze, dramaturga cubana, refleja la crisis migratoria en su obra a través de una prosa poética que imagina su partida de Cuba. Utiliza la repetida metáfora de que "la casa se queda sola", simbolizando el vacío dejado por el éxodo masivo en los hogares cubanos.
Publicidad
¿Qué desafíos enfrentan los jóvenes cubanos debido a la situación actual del país?
Los jóvenes cubanos enfrentan incertidumbre y falta de oportunidades, exacerbadas por la suspensión de clases presenciales en diversas instituciones debido a la crisis energética. Esto interrumpe su formación práctica y simboliza la interrupción de un proyecto de futuro en el país.
Publicidad
Publicidad
Vídeos relacionados:
Archivado en: