
El primer ministro Manuel Marrero Cruz reconoció este miércoles ante la Asamblea Nacional del Poder Popular que el 73% de las instalaciones hoteleras de Cuba permanece cerrado, con alrededor de 25,000 trabajadores en situación de disponibilidad, es decir, en sus casas sin actividad laboral plena.
Marrero atribuyó el colapso del sector a la escasez de combustible y al endurecimiento de las sanciones estadounidenses, que han golpeado de forma directa al turismo cubano a lo largo de 2026.
Según el jefe de Gobierno, siete cadenas hoteleras internacionales han cesado sus operaciones en la isla, lo que equivale al 46% de las habitaciones administradas bajo esa modalidad.
Entre las empresas que abandonaron Cuba figuran Blue Diamond Resorts —con 62 hoteles y más de 12,900 habitaciones—, Meliá Hotels International —que confirmó el cierre de sus 34 establecimientos el 21 de julio—, e Iberostar, que dejó de operar 12 de sus 18 hoteles en la isla desde el primero de junio.
La desbandada de operadores internacionales se aceleró tras la firma de la Orden Ejecutiva 14404 por el presidente Donald Trump el primero de mayo de 2026, que estableció sanciones secundarias para empresas extranjeras con vínculos comerciales con GAESA, el conglomerado militar que controla el turismo cubano a través de Gaviota S.A.
El Departamento de Estado designó a GAESA el 7 de mayo y fijó el cinco de junio como fecha límite para que las empresas extranjeras rompieran sus lazos con la entidad, bajo amenaza de quedar excluidas del sistema financiero estadounidense.
La caída del turismo en 2026 ha sido brutal: entre enero y mayo, Cuba recibió apenas 360,000 visitantes internacionales, un 58% menos que en el mismo período de 2025, según datos del propio gobierno cubano citados por CNN en Español.
Ese desplome se suma a un 2025 ya catastrófico, en el que la isla recibió 1,81 millones de turistas internacionales, el peor registro desde 2002 y muy por debajo de la meta oficial de 2,6 millones.
Destinos emblemáticos como Varadero reflejan el colapso con crudeza: en el Paradisus Varadero, más de la mitad de una plantilla de 886 trabajadores carecía de vínculo laboral activo en mayo de 2026, mientras que en el Gran Astro más de 300 empleados estaban interrumpidos o en sus casas.
Frente a ese panorama, Marrero anunció que ya fueron aprobadas 10 de las 13 transformaciones previstas para el sector turístico, como parte de un paquete más amplio de reformas económicas que suma 110 de las 121 medidas planificadas para junio y julio.
Las medidas aprobadas incluyen nuevas modalidades de negocios con participación de actores no estatales, incentivos tributarios para el ecoturismo, autorización de servicios privados de alquiler de vehículos, regulación de agencias de viajes privadas y certificación de guías turísticos.
El régimen también creó una contribución especial del 1% destinada a financiar la sostenibilidad y la promoción de los destinos turísticos del país, aunque la efectividad de estas medidas dependerá de si logran atraer inversión y visitantes en un contexto de sanciones que siguen vigentes y de una infraestructura energética que no garantiza condiciones mínimas de operación.
«El país desarrolla estas transformaciones en un escenario particularmente complejo, agravado por el recrudecimiento de la política de Estados Unidos contra Cuba, que ha impactado sectores estratégicos como la energía, la producción de alimentos, el turismo, las finanzas, la salud pública y el comercio exterior», afirmó Marrero ante los diputados.
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