
Iberostar y Barceló confirmaron este martes el cese total de sus operaciones en Cuba, sumándose a Meliá, que previamente notificó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores su salida definitiva de la isla a partir del viernes 24 de julio.
as tres grandes cadenas hoteleras españolas con presencia en el país se van de forma simultánea, según informó el diario Expansión.
El detonante: sanciones al Ministerio de Turismo
La semana pasada, la administración de Donald Trump incorporó al Ministerio de Turismo de Cuba (MINTUR) y otras nueve entidades estatales a la lista de Nacionales Especialmente Designados del Departamento del Tesoro, en lo que supone la primera vez en la historia que un ministerio completo del régimen cubano queda en esa lista negra.
La medida eliminó cualquier margen legal para mantener contratos con grupos como Cubanacán y Gran Caribe, ambos dependientes del MINTUR, y forzó la salida definitiva de las cadenas que aún conservaban actividad en la isla.
Meliá e Iberostar ya habían dado un primer paso en junio al abandonar 27 hoteles vinculados a Gaviota, filial del conglomerado militar GAESA.
Las nuevas sanciones cerraron la puerta al resto de su actividad.
Iberostar: Fuera tras más de treinta años
Iberostar, la cadena de la familia Fluxà, había dejado de operar en junio 12 de sus 18 hoteles en la isla, todos vinculados a Gaviota.
Mantenía activos otros seis establecimientos en La Habana, Varadero, Trinidad y Cayo Guillermo, pero tras las sanciones del 13 de julio esos hoteles dejaron de estar disponibles para reservas.
La cadena, que inauguró su primer establecimiento en Cuba en 1993, confirmó el cese con un comunicado escueto:
«IberostarCuba Hotels & Resorts confirma que ya no opera ni comercializa ningún hotel en Cuba. La compañía continúa apoyando a sus equipos durante esta etapa, manteniendo su compromiso con la proyección futura del país».
Barceló: rescinde contratos antes de tiempo
Barceló era la menos expuesta de las tres.
El grupo gestionaba únicamente dos hoteles del estatal Gran Caribe en Varadero -el Barceló Solymar, con 525 habitaciones, y el Occidental Arenas Blancas, con 358- con contratos vigentes hasta 2027.
Pese a ello, decidió rescindir los acuerdos antes de su vencimiento y ya no está presente en la isla desde la semana pasada.
El giro fue notable: el 17 de junio, Raúl González, consejero delegado de Barceló Hoteles EMEA, había declarado que la intención era esperar al fin del contrato.
«El mensaje que nos llega desde Estados Unidos es que cumplimos de manera estricta lo que se pide. Salvo que nos diga lo contrario, mantendremos el contrato hasta que termine el plazo de vigencia», señaló entonces.
Meliá: Casi cuatro décadas y 34 hoteles
De las tres, Meliá es la más golpeada por la salida.
La cadena llegó a gestionar 34 hoteles con 14,053 habitaciones en la isla, donde abrió su primer establecimiento -el Sol Palmeras de Varadero-en mayo de 1990.
A cierre de 2025, Cuba representaba el 14,65% de las habitaciones en cartera de la empresa.
En su comunicado a la CNMV, Meliá explicó que la decisión responde a las «notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero que, persistentemente, han venido y vienen afectando» a Cuba, circunstancias que imposibilitan «de hecho y de derecho» una «mínima estabilidad operativa».
La cadena evaluará el impacto financiero completo cuando publique sus cuentas del primer semestre, el próximo 30 de julio.
Un turismo en caída libre
La salida simultánea de las tres cadenas se produce en el peor momento del turismo cubano en décadas.
En 2025, la isla recibió apenas 1.81 millones de visitantes internacionales, el mínimo desde 2002, con una ocupación hotelera del 18,9%.
En el primer cuatrimestre de 2026, solo 328,608 turistas llegaron al país, lo que supone una caída superior al 55% respecto al mismo período del año anterior.
El éxodo de operadores internacionales tampoco es nuevo.
Minor Hotels -la antigua NH- abandonó sus dos establecimientos en La Habana a principios de este año.
La canadiense Blue Diamond Resorts también confirmó su salida en mayo, afectando 62 hoteles y más de 12,900 habitaciones.
Las pérdidas totales de empresas españolas en Cuba se estiman entre 80 y 100 millones de euros, sobre una inversión acumulada de 465 millones entre 1993 y 2024.
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