Mientras los cubanos llevan meses sin electricidad para bombear agua, sin alimentos en las bodegas y con precios que el propio New York Times calificó de «estratosféricos», Miguel Díaz-Canel inauguró este viernes en La Habana el 24 Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, un foro de dos días que reúne a más de 100 delegados de 48 organizaciones de distintos países en el Palacio de Convenciones de la capital.
El evento, que se extiende hasta el sábado 8 de agosto, se celebra en vísperas del centenario del nacimiento de Fidel Castro, previsto para el 13 de agosto, y el régimen lo presenta como una demostración de «solidaridad y apoyo» internacional. El discurso inaugural corrió a cargo de Roberto Morales Ojeda, quien convocó a los asistentes con una frase que resume bien el espíritu del encuentro: «Dediquemos este encuentro a forjar una mayor unidad de los partidos comunistas y obreros», según recogió el medio oficialista Trabajadores.

Morales Ojeda también aprovechó el podio para mencionar las 176 Transformaciones Económicas y Sociales aprobadas recientemente por el gobierno, presentándolas como prueba de que la Revolución sigue viva y en movimiento. Lo que no mencionó es que la economía cubana se contrajo un 5% en 2025 y acumula una caída del 15% desde 2020, según datos de analistas.
La ironía del momento no escapó a nadie que viva en la Isla. En junio se registraron apagones de entre 20 y 22 horas diarias en La Habana y aún mayores en provincias, con un déficit eléctrico que supera frecuentemente los 2,000 MW. Más del 60% del territorio nacional ha quedado sin electricidad durante las horas de mayor demanda en los últimos meses. Mientras tanto, en el Palacio de Convenciones había traducción simultánea, botellas de agua y cobertura mediática para los delegados extranjeros.
La reacción en los comentarios de la publicación oficial de la Presidencia de Cuba fue contundente. «Sigan gastando los pocos recursos del estado, dejen de celebrar tanto y ocúpense de la miseria brutal del pueblo», escribió un internauta. Otro fue más directo: «En medio de la peor crisis económica en la historia de Cuba y el PCC se toma la atribución de malgastar el poco dinero que queda en Cuba en encuentros que son solo politiquería y puro gasto. ¡Qué horror!».
Un tercer comentario, con énfasis de mayúsculas, apuntó a algo que el régimen prefiere no medir: «[…] qué interesante sería cuantificar los gastos en que incurre el Estado Cubano en los múltiples actos públicos y reuniones internacionales de interés del gobierno. Ese actuar no se corresponde con LA CRISIS EXTREMA DE CUBA». Y alguien más resumió la situación con una pregunta sin respuesta: «¿Y aún así en plena crisis energética celebramos? No entiendo nada».
Lo que sí se entiende perfectamente es el patrón. El calendario oficial de eventos del régimen para 2026 incluye más de 280 actividades institucionales. En mayo se celebró un Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba con 766 delegados de 152 organizaciones de 36 países. En junio, el XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba se realizó con «máxima austeridad» —aunque con 759 delegados entre presenciales y por videoconferencia—. Y del 10 al 13 de agosto está previsto en el mismo Palacio de Convenciones el Coloquio Internacional «Fidel: legado y futuro».
Este turismo ideológico que no cesa pese a la crisis contrasta además con el colapso del turismo real: Cuba recibió 112,000 visitantes menos en 2026 respecto al año anterior, el peor desplome del sector desde 2002. Mientras el régimen importa delegados de partidos comunistas de medio mundo, los turistas convencionales siguen huyendo de la Isla.
Un internauta lo sintetizó con la precisión que a veces solo da la desesperación: «Necesitamos corriente para coger agua en La Güinera, nunca hay corriente, nunca tenemos corriente». Esa frase, publicada bajo el anuncio oficial del encuentro, dice más sobre la Cuba de 2026 que cualquier discurso pronunciado este viernes en el Palacio de Convenciones.
Preguntas frecuentes sobre la crisis en Cuba y los eventos del régimen
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el gobierno cubano organiza eventos internacionales en medio de la crisis energética?
El régimen cubano organiza eventos internacionales como una estrategia para mostrar apoyo y solidaridad internacional, a pesar de la grave crisis energética y económica que afecta a la población. Estos eventos buscan proyectar una imagen de unidad y resistencia frente al embargo estadounidense, mientras se destinan recursos para recibir a delegados extranjeros en lugar de atender las necesidades básicas de los ciudadanos cubanos.
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¿Cuál es la situación actual de la crisis energética en Cuba?
Cuba enfrenta su peor crisis energética en décadas, con apagones que superan las 20 horas diarias en algunas zonas. La infraestructura eléctrica está gravemente deteriorada, y el país depende en gran medida de importaciones de petróleo que han disminuido significativamente. Además, la falta de inversión y mantenimiento en las centrales termoeléctricas agrava la situación.
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¿Cómo afecta la crisis económica a los cubanos en su vida diaria?
La crisis económica en Cuba ha llevado a una escasez crítica de alimentos, medicamentos y servicios básicos. La inflación ha disparado los precios, haciendo que productos esenciales sean inaccesibles para muchas personas. Los continuos apagones dificultan el acceso al agua potable y a la preparación de alimentos, aumentando la desesperación entre la población.
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¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para enfrentar la crisis?
El gobierno cubano ha aprobado un paquete de 176 transformaciones económicas y sociales en un intento por revitalizar la economía. Sin embargo, estas medidas no han logrado frenar el deterioro económico ni mejorar significativamente la calidad de vida de los cubanos. La falta de soluciones efectivas y la dependencia de un discurso antiimperialista han sido criticadas por muchos ciudadanos.
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¿Cómo responde la población cubana a las decisiones del régimen?
La población cubana, afectada por la crisis, ha expresado su descontento a través de críticas en redes sociales y protestas. La falta de electricidad, agua y alimentos, junto con la percepción de que el gobierno prioriza eventos internacionales sobre las necesidades básicas, ha generado una creciente frustración y escepticismo hacia el régimen.
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