El economista Elías Amor calificó las medidas turísticas incluidas en el paquete de 176 reformas económicas de Díaz-Canel como las más llamativas del conjunto, pero las enmarcó en un diagnóstico demoledor: lo que el régimen propone para el resto de la economía equivale a «ponerle unas curitas a una herida muy grave que tiene el paciente, por la que sangra y sale humor, en lugar de someterlo a una cirugía de primer nivel para salvarle la vida".
Amor realizó esta valoración en su cuarto y último programa de análisis de las 176 medidas aprobadas por la Asamblea Nacional el 19 de junio de 2026, conducido por Tania Costa en CiberCuba.
El eje temático 17, dedicado íntegramente al turismo, agrupa 13 medidas que el economista describió como técnicamente sólidas, aunque advirtió que el régimen solo implementará las que no pongan en riesgo la estructura comunista.
En el eje temático 17 hay 13 medidas. Entre las propuestas más relevantes figura el otorgamiento de derechos reales de usufructo con carácter oneroso sobre instalaciones hoteleras, una fórmula similar a la que ya operó con compañías españolas en la isla, explicó Elías Amor.
También se contempla la concesión de áreas con activos en desarrollo en distintas regiones del país, con la novedad de que estas fórmulas ya no se limitan a inversores extranjeros. «Aquí ya no distinguen entre empresas españolas, extranjeras o cubanas. Ya esto es para todos», subrayó el economista.
Amor interpretó esta apertura territorial como «una apuesta en valor del territorio cubano para el sector turístico», aunque precisó que la fórmula de venta directa de inmuebles sigue sin existir en Cuba, a diferencia de lo que ocurre en República Dominicana o Costa Rica, donde sí está permitida.
La medida 134, que propone incluir zonas de desarrollo económico en la cartera de oportunidades de inversión extranjera, recibió una valoración más escéptica. «Esto ya está así. La única zona de desarrollo que hay en Cuba es la del Mariel y ahí ya hay este tipo de regímenes especiales», afirmó Amor.
El paquete turístico también contempla franquicias internacionales de marcas cubanas como Tropicana, El Floridita y La Bodeguita del Medio, incentivos fiscales para proyectos de ecoturismo y turismo de naturaleza, y la liberalización de agencias de viaje privadas y guías turísticos independientes.
Todo esto llega en el peor momento del turismo en Cuba en décadas. En los primeros cinco meses de 2026, la llegada de visitantes internacionales cayó un 58,4%, con apenas 359,491 turistas y una ocupación hotelera del 12,9%.
En mayo de 2026 solo llegaron 30,883 turistas extranjeros, la cifra mensual más baja en décadas. La cadena militar Gaviota cerró más de veinte hoteles en Cayo Santa María, dejando a más de 7,000 trabajadores sin empleo, y al menos 11 aerolíneas —entre ellas Iberia, Air France y Air Canada— suspendieron sus rutas a la isla, en gran parte por la falta de combustible Jet A-1 en nueve aeropuertos internacionales.
Cadenas como Meliá, Iberostar y NH se retiraron temporalmente de Cuba en este contexto de colapso.
Por otra parte, Amor advirtió que dentro del régimen han surgido dos corrientes ante las reformas: «los reformadores» con sensibilidad aperturista y «los reaccionarios», que exigen que cualquier medida respete la Constitución y el carácter socialista del Estado.
Para el economista, esa tensión interna es la clave que determinará cuántas de estas propuestas turísticas se traducirán en hechos reales: sin reformar los artículos constitucionales que sustentan el modelo estatal, ningún cambio estructural es posible, concluyó.
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