"No veo ningún cambio": Cubanos responden con escepticismo a las nuevas promesas de Manuel Marrero

Hombre en la calle Obispo (Imafen de referencia) © CiberCuba
Hombre en la calle Obispo (Imafen de referencia) Foto © CiberCuba

Mientras Manuel Marrero Cruz aseguraba este miércoles ante la Asamblea Nacional que las transformaciones económicas aprobadas hace apenas un mes avanzan «con un elevado nivel de cumplimiento», los cubanos respondían en los comentarios del Facebook de Cubadebate con una mezcla de ironía, hartazgo y desconfianza que contrasta radicalmente con el optimismo oficial.

«Al infinito y más allá», «solo leyendo Cubadebate se ven los avances», «un pasito pa' alante y un pasito pa' atrás»: esas fueron algunas de las frases con las que ciudadanos cubanos recibieron el balance presentado por el primer ministro sobre el paquete de 176 transformaciones aprobado en la sesión extraordinaria del 18 de junio.

Otros comentarios fueron más directos: «Basta de reunión, queremos resultados», «el mismo perro con diferente collar», «muchos decretos y leyes cada año, pero nada se cumple» y «veo muchas ideas, pero ninguna medida concreta».

Marrero informó ante los diputados que, de las 121 transformaciones previstas para junio y julio, ya habían sido aprobadas 110, equivalentes al 90,9% del total planificado, mientras cinco avanzaban parcialmente y el resto sería sometido a consideración antes de concluir esta semana.

El primer ministro también anunció que la primera casa de cambio privada de Cuba ya estaba lista para operar como proyecto piloto, tras aprobarse el marco regulatorio del Banco Central.

Para implementar el conjunto de medidas, el gobierno elaboró un cronograma legislativo que contempla 138 normas jurídicas, y el proceso fue actualizado a partir de orientaciones del general de Ejército Raúl Castro y los acuerdos del Comité Central del Partido.

El propio Marrero calificó la etapa actual como la «más importante y difícil» del proceso, centrada en aplicar las medidas y corregir desviaciones.

El escepticismo ciudadano no es nuevo ni espontáneo. Los cubanos llevan meses dudando de las 176 medidas del régimen, y la desconfianza tiene raíces históricas: Cuba ha atravesado múltiples ciclos de anuncios de reforma —los lineamientos de 2011, la Tarea Ordenamiento de 2021— que no lograron revertir el deterioro estructural ni aliviar la escasez de alimentos, medicamentos y electricidad.

En mayo, cuando el gobierno presentó su Programa Económico y Social 2026, la reacción en las mismas redes fue idéntica: «¿Y me pueden decir cuáles son las grandes metas...?» y «Otro programa más!!!».

Activistas cubanos rechazaron las 176 medidas argumentando que no reparan décadas de crisis y que se necesita un cambio político de fondo, mientras el gobierno de Estados Unidos calificó las reformas de junio como «señales de humo superficiales».

El propio Marrero reconoció el 30 de junio que el mayor obstáculo no es técnico sino cultural: «La mayor transformación tiene que estar en nuestra manera de pensar», dijo entonces ante los cuadros del gobierno.

Las medidas de mayor complejidad del paquete quedan postergadas hasta agosto-septiembre, y algunas hasta noviembre de 2026, lo que refuerza la percepción de que los cambios tangibles —si llegan— tardarán mucho más que los plazos que maneja el oficialismo.

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