
El presidente colombiano, Gustavo Petro, viajará este viernes a La Habana en lo que se perfila como su último desplazamiento internacional antes de concluir su mandato el 7 de agosto de 2026, según informó Infobae Colombia.
La visita tendrá una duración aproximada de 48 horas e incluirá reuniones bilaterales con el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, con el propósito declarado de transmitir un mensaje de solidaridad del gobierno colombiano ante la crisis económica y social que atraviesa la isla.
La Presidencia de Colombia no había divulgado la programación oficial del viaje ni los temas concretos que se abordarán en los encuentros.
El viaje surge de un cambio de agenda de último momento: Petro tenía previsto viajar a Washington y Nueva York para participar en una conferencia de Naciones Unidas sobre gobernanza de recursos naturales y visitar la sede de la Organización de los Estados Americanos, pero canceló ese itinerario.
El mandatario explicó en su cuenta de la red social X que el presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, no asistiría al evento de la ONU, lo que redujo el nivel protocolario de la cita.
«Lo reemplacé por un lugar que considero vital para la soberanía nacional y la lucha por la vida en el Caribe: la Cuba agredida», escribió Petro para justificar su decisión.
En esa misma publicación, el mandatario saliente mencionó a Cuba, Haití, Sudáfrica, Argelia y Malasia como países que considera estratégicos para Colombia, precisamente los mismos que el presidente electo Abelardo de la Espriella incluyó en la lista de embajadas que planea cerrar.
De concretarse el viaje, sería la tercera visita oficial de Petro a la isla durante su administración. La primera ocurrió en junio de 2023, cuando acudió a La Habana para el cierre del tercer ciclo de negociaciones de paz con la guerrilla del ELN, proceso en el que Cuba actúa como país garante.
La segunda fue en septiembre de ese mismo año, cuando participó en la Cumbre del G77+China y sostuvo una reunión bilateral con Díaz-Canel.
El viaje adquiere un fuerte simbolismo político dado el contexto en que se produce. El lunes pasado, De la Espriella anunció la ruptura total de relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua, a las que calificó de «tiranías», y el cierre de 14 embajadas colombianas en una primera etapa.
«En mi gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías», declaró el mandatario electo.
El régimen cubano respondió el martes acusando a De la Espriella de actuar en «subordinación» a la política de Washington, tras la reunión que el vicepresidente electo José Manuel Restrepo sostuvo el 15 de julio con el secretario de Estado Marco Rubio en Washington.
La visita de Petro a La Habana cierra así cuatro años de afinidad política explícita con el régimen cubano y contrasta con el giro radical que De la Espriella aplicará desde el 7 de agosto, cuando asuma el poder en Cali y Colombia rompa relaciones diplomáticas con la isla por tercera vez en su historia.
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