
El Departamento de Estado de Estados Unidos elevó este sábado la alerta de viaje para Ceuta al Nivel 3 —«Reconsidera el viaje»—, el segundo más alto de su sistema de cuatro categorías, en respuesta a la crisis migratoria que sacude a la ciudad autónoma española desde finales de julio.
La medida fue anunciada por la cuenta oficial @TravelGov en X, que advirtió que «la llegada masiva y descontrolada de migrantes desde Marruecos a Ceuta puede generar situaciones de seguridad impredecibles y peligrosas» para los ciudadanos estadounidenses.
El aviso señala que España desplegó sus Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la Guardia Civil como respuesta a lo que calificó de «situación grave», y recomienda a los estadounidenses que «reconsideren viajar a la zona dados los riesgos para su seguridad».
El resto del territorio español mantiene el Nivel 2, por lo que la elevación afecta exclusivamente a Ceuta.
La crisis se desencadenó el 30 de julio cuando decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta, principalmente por el espigón del Tarajal, a pie y a nado.
Las cifras de llegadas varían según la fuente: la Policía española habló de más de 20,000 entradas, el Ministerio del Interior estimó unas 50,000 y el gobierno local elevó el recuento a más de 60,000 personas.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, calificó la situación de «emergencia humanitaria y social» y exigió una respuesta de urgencia al Gobierno central.
El balance de fallecidos escaló con rapidez: de los al menos 18 muertos reportados el 30 de julio, las coberturas posteriores elevaron la cifra a al menos 57 cadáveres localizados en la costa ceutí.
Tras acuerdos entre Madrid y Rabat, unas 53,000 personas fueron retornadas a Marruecos el viernes 31 de julio, según El País.
Un día antes de la elevación formal al Nivel 3, la Embajada de EE.UU. en Madrid ya había emitido una alerta de seguridad específica para Ceuta y Melilla, advirtiendo sobre los riesgos derivados de la llegada masiva de migrantes.
Analistas señalan que un factor jurídico clave habría facilitado la crisis: la sentencia 814/2026 del Tribunal Supremo español, dictada el 29 de junio, que prohibió las «devoluciones en caliente» de migrantes interceptados a nado en Ceuta y Melilla, obligando a tramitar expedientes con garantías legales plenas.
La crisis tuvo repercusiones inmediatas en toda la Unión Europea. Italia decretó la suspensión temporal del acuerdo Schengen y, junto a Finlandia y Dinamarca, pidió la expulsión de España del espacio Schengen tras los sucesos.
Donald Trump aprovechó el episodio para hacer declaraciones políticas, calificando lo ocurrido de «invasión» y «desastre».
La preocupación de Washington por la situación en las ciudades autónomas españolas no es nueva: en mayo de 2026, EE.UU. ya había elevado la presión diplomática sobre España en materia migratoria, poniendo a Ceuta y Melilla bajo escrutinio.
La crisis de julio-agosto de 2026 es considerada la peor emergencia migratoria en Ceuta desde mayo de 2021, cuando unas 10,000 personas cruzaron desde Marruecos en un solo día en un episodio que tensó gravemente las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos.
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