
Este miércoles se cumplen cuatro años de uno de los peores desastres industriales en la historia de Cuba: el incendio que devastó la Base de Supertanqueros de Matanzas el 5 de agosto de 2022, dejando 17 muertos, más de 130 heridos y pérdidas materiales estimadas en 66 millones de dólares.
Todo comenzó al atardecer de aquel viernes, cuando un rayo impactó uno de los depósitos de combustible en la Zona Industrial de la Bahía de Matanzas. Las llamas se propagaron a cuatro de los ocho supertanqueros y ardieron durante seis días.
El momento más letal llegó en la madrugada del 6 de agosto, cuando explotó el segundo tanque mientras bomberos y personal de apoyo intentaban enfriarlo.
Catorce personas desaparecieron en esa explosión, consumidas por temperaturas de entre 1,000 y 2,000 grados centígrados.
Los peritos forenses recuperaron 754 fragmentos óseos agrupados en 14 conjuntos, pero el doctor Jorge González Pérez fue categórico: «No se ha podido realizar una identificación absoluta de los restos encontrados».
El régimen reveló los nombres de los 14 desaparecidos el 18 de agosto de 2022, pero omitió sus edades. Entre ellos había cuatro reclutas del Servicio Militar Obligatorio de entre 19 y 20 años: Leo Alejandro Doval Pérez de Prado, Fabián Naranjo Núñez, Michel Rodríguez Román y Adriano Rodríguez Gutiérrez.
Leo Doval tenía apenas 19 años y llevaba solo 15 días de entrenamiento como bombero. Soñaba con estudiar Medicina para convertirse en neurocirujano y ya tenía preparado su uniforme para el primer día en Ciencias Médicas.
Su madre, Vivianne Pérez Prado, se convirtió en una de las voces más desgarradoras de la tragedia. «El dolor más grande en este mundo es perder a un hijo, no parirlo. El dolor más grande es enterrar su cuerpo, que ni eso pude hacer», escribió en Facebook meses después.
En otra publicación evocó los sueños truncados de su hijo: «¿Cómo logro seguir sin ver todos tus planes cumplirse, si ya tenías pensado cómo irías el primer día a Ciencias Médicas para hacerte Doctor en Medicina y un gran Neurocirujano?»
La abuela del joven lanzó una pregunta que nadie en el régimen ha respondido: «¿Quién va a asumir la responsabilidad de llevar a esos niños allí?»
Las primeras dos muertes confirmadas fueron las de Juan Carlos Santana Garrido, bombero de 60 años natural de Cienfuegos, y Elier Manuel Correa Aguilar, bombero profesional de 24 años que falleció en el hospital con «quemaduras incompatibles con la vida».
El 3 de octubre de 2022, falleció también Omar Ravelo, chofer de pipa de 63 años que nunca salió del Hospital Calixto García de La Habana, elevando el total oficial a 17 víctimas.
Cuatro años después, el régimen no ha responsabilizado ni sancionado a ningún funcionario, ni ha emitido un informe conclusivo sobre las causas. Cada año organiza actos de homenaje con pase de lista, sirenas y ofrendas florales, pero sin asumir culpas.
La opacidad fue una constante desde el primer día. El youtuber Duanys Moreno, quien transmitió el incendio en tiempo real, fue detenido por la Seguridad del Estado el 9 de agosto de 2022.
«Fui secuestrado por el mayor Muñiz, jefe de la Contrainteligencia en Matanzas. Ahí estuve amenazado y un fiscal me pidió 8 años de cárcel», relató tras exiliarse en Miami. Moreno también denunció que el sistema de pararrayos estaba desconectado al momento del siniestro.
Mientras el duelo persiste, la reconstrucción avanza lentamente con apoyo de brigadas chinas. En abril de 2026, CUPET informó que uno de los cuatro nuevos tanques estaba próximo a concluir sus labores de soldadura y pintura, aunque sin plazos definitivos para recuperar los 200,000 metros cúbicos de capacidad perdida.
Vivianne Pérez Prado sigue recordando a su hijo en las redes sociales. Su dolor resume el de decenas de familias cubanas que perdieron a sus seres queridos en una tragedia que el régimen prefiere conmemorar con flores antes que explicar con verdades.
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