Precios de dulces tradicionales indignan en Cuba: «Cubanos acaballando cubanos»

Dulce de guayaba y maní en Cuba. © Facebook/ Joshua Suárez
Dulce de guayaba y maní en Cuba. Foto © Facebook/ Joshua Suárez

Una barra de pasta de guayaba a 600 pesos cubanos. El precio, exhibido en un puesto de la autopista habanera, provocó una oleada de indignación en redes sociales y volvió a poner sobre la mesa una realidad que golpea diariamente a los cubanos: alimentos tradicionales producidos en la propia isla se han convertido en artículos difíciles de pagar para quienes dependen de un salario o una pensión.

El pasado viernes, el habanero Joshua Suárez publicó en Facebook varias imágenes de productos típicos, entre ellos pasta de guayaba y dulces de maní, con precios de 300, 500 y hasta 600 pesos.

Su reacción fue inmediata.

«¡Tienen que parar! Cubanos contra cubanos. Los precios de la autopista no lograrán quebrar la voluntad de mantener la tradición de la gastronomía cubana viva. Pero suave con los precios que la guayaba o el maní no se importan», escribió.

La publicación acumuló decenas de comentarios que reflejan un malestar que trasciende el precio de un dulce y alcanza uno de los problemas más sensibles para las familias cubanas: la distancia cada vez mayor entre los ingresos y el costo de los alimentos.

«Cubanos acaballando cubanos. Abusadores», resumió una usuaria. Otro comentarista describió la situación como «la especulación financiera galopante».

Los testimonios compartidos en la publicación sugieren además que el encarecimiento no se limita a La Habana. Un usuario aseguró que en Santiago de Cuba una barra similar de pasta de guayaba llega a venderse en 800 pesos, mientras otra persona señaló que un kilogramo de azúcar alcanza los 1,200 pesos.

Son cifras especialmente difíciles de asumir para quienes viven exclusivamente de un salario estatal o una jubilación.

El salario mínimo en Cuba quedó fijado en 3,210 pesos mensuales desde julio de 2026. A ese nivel de ingresos, una sola barra de guayaba de 600 pesos representa casi una quinta parte del salario mínimo de todo un mes.

El debate generado por la publicación también evidenció las diferentes explicaciones que los propios cubanos encuentran para una escalada de precios que parece no tener freno.

Algunos responsabilizaron a vendedores, intermediarios y negocios privados que aprovechan la escasez para elevar sus márgenes. Otros apuntaron directamente al gobierno cubano y cuestionaron su incapacidad para contener el deterioro del poder adquisitivo.

«El que se beneficia no para por espontánea voluntad, una mano firme que proteja al pueblo debe accionar el freno», reclamó un comentarista.

Vilma Franco cuestionó además la decisión del régimen de eliminar los topes de precios, una medida que, según consideró, dejó todavía más expuestos a los consumidores.

«Aunque no se respetaban, al menos frenaban un poco la especulación», señaló.

Pero detrás de la discusión sobre quién fija los precios aparece una preocupación todavía mayor: quién puede pagarlos.

«No piensan en los niños, ancianos, madres, trabajadores, etc. que no pueden comprar ninguno de esos productos necesarios para vivir», lamentó Ileana Álvarez.

Su comentario describe una realidad que afecta especialmente a jubilados, familias con niños y trabajadores cuyos ingresos permanecen muy por debajo del ritmo al que aumentan los precios.

El malestar llega incluso a personas que expresan públicamente su respaldo al sistema político cubano.

Silvia Téllez, quien se identifica como cubana de «Patria o Muerte», reclamó una intervención directa de las autoridades.

«Solo el gobierno puede parar con estos abusos. Si no meten las manos hasta codo, vamos a seguir loma abajo, y el gobierno perdiendo la credibilidad del pueblo», afirmó.

Otra cubana que utiliza la misma consigna, Silvia Varela, puso el foco en la brecha entre precios e ingresos. Mencionó salarios que en numerosos casos no superan los 5,000 pesos y jubilaciones de alrededor de 3,200 pesos.

Su diagnóstico fue contundente: «Cuba está mortalmente herida».

Las autoridades han intentado responder al descontrol de los precios mediante inspecciones y medidas administrativas. En Las Tunas, por ejemplo, se realizaron más de 4,000 inspecciones y fueron identificadas 24 personas por presuntos precios abusivos.

Matanzas, por su parte, estableció precios referenciales para varios alimentos básicos.

Sin embargo, las medidas administrativas chocan con una economía marcada por la escasez, la depreciación del peso cubano y unos ingresos que continúan perdiendo capacidad de compra.

Preguntas frecuentes sobre el encarecimiento de los dulces tradicionales en Cuba

CiberCuba te lo explica:

¿Por qué los dulces tradicionales en Cuba son tan caros?

El encarecimiento de los dulces tradicionales en Cuba, como la pasta de guayaba, se debe principalmente a la inflación galopante y la escasez de productos básicos en el país. La eliminación de los topes de precios minoristas y la depreciación del peso cubano han agravado la situación, haciendo que productos locales se conviertan en artículos de lujo para la mayoría de los cubanos.

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¿Cómo afecta el precio de la pasta de guayaba al salario de los cubanos?

Con el salario mínimo fijado en 3,210 pesos cubanos, una barra de pasta de guayaba que cuesta 600 pesos representa casi una quinta parte del ingreso mensual de un trabajador cubano. Esto ilustra la gran brecha entre los salarios y el costo de vida, que hace que productos tradicionales sean prácticamente inaccesibles para muchos.

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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano ante el aumento de precios?

El gobierno cubano ha realizado inspecciones y establecido precios referenciales para algunos alimentos básicos en ciertas provincias. Sin embargo, estas medidas se enfrentan a una economía marcada por la escasez y la depreciación del peso, lo que limita su efectividad en contener la inflación y mejorar el poder adquisitivo de los cubanos.

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¿Por qué algunos cubanos culpan al gobierno del aumento de precios?

Muchos cubanos consideran que la ineficacia del gobierno para controlar la inflación y garantizar una oferta adecuada de productos básicos es la razón principal del aumento de precios. La eliminación de los topes de precios y la falta de una estrategia económica efectiva han incrementado el malestar social y la desconfianza en la gestión gubernamental.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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