
El gobierno de Estados Unidos anunció este lunes dos medidas que podrían cambiar significativamente la supervisión de los ingredientes utilizados por la industria alimentaria y la manera en que las autoridades estudian los alimentos ultraprocesados, como parte de la agenda «Make America Healthy Again» (MAHA) de la Administración Trump.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), encabezado por Robert F. Kennedy Jr., presentó junto a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y el Departamento de Agricultura una propuesta para exigir que los fabricantes notifiquen a las autoridades sobre determinados ingredientes que consideran seguros, informaron en una nota de prensa.
Al mismo tiempo, el gobierno avanzó en la creación de la primera definición federal de alimentos ultraprocesados, un criterio que busca unificar la investigación y servir de base para futuras políticas de nutrición y salud pública.
La primera de las medidas pretende cerrar una laguna regulatoria que se remonta a 1958, cuando el Congreso estableció la categoría Generally Recognized as Safe (GRAS), en español «Generalmente Reconocido como Seguro».
El mecanismo permite que los fabricantes determinen que determinadas sustancias son seguras para su utilización en alimentos sin que necesariamente tengan que notificar previamente a la FDA.
Kennedy sostiene que ese sistema ha creado durante décadas un importante punto ciego para los reguladores, hasta el extremo de que la propia FDA no puede determinar con precisión cuántos ingredientes se encuentran actualmente en el suministro alimentario estadounidense.
La nueva propuesta cambiaría esa situación al establecer notificaciones obligatorias, ampliar el inventario público de sustancias utilizadas en los alimentos y crear un procedimiento simplificado para informar sobre ingredientes que ya se encuentran en el mercado.
De aprobarse definitivamente, las compañías tendrían que proporcionar a la FDA información sobre sustancias que hasta ahora podían considerar seguras mediante sus propios procedimientos.
«Al proponer notificaciones obligatorias de GRAS, estamos subsanando importantes lagunas de información y brindando a la FDA mayor visibilidad sobre las sustancias que ingresan al suministro de alimentos», declaró el comisionado interino de la FDA, Kyle Diamantas.
La propuesta entrará ahora en un período de 120 días para recibir comentarios públicos, antes de que las autoridades puedan avanzar hacia una regulación definitiva.
La segunda iniciativa aborda otro asunto que ha adquirido creciente importancia en el debate sobre alimentación y enfermedades crónicas en Estados Unidos: qué debe considerarse exactamente un alimento ultraprocesado.
Hasta ahora, el gobierno federal carecía de una definición estandarizada, lo que dificultaba comparar investigaciones y establecer criterios uniformes entre las diferentes agencias.
La nueva definición fue desarrollada durante un proceso de aproximadamente 10 meses, con participación de representantes de la industria, organizaciones de consumidores, investigadores y ciudadanos.
El objetivo no es menor. Kennedy aseguró que cerca del 60% de la dieta de los estadounidenses está compuesta por alimentos ultraprocesados, una proporción que aumenta hasta aproximadamente el 70% entre los niños.
El secretario de Salud relacionó el elevado consumo de estos productos con la preocupación de su administración por el avance de las enfermedades crónicas y recordó que más de uno de cada cinco menores estadounidenses padece obesidad.
«No podemos revertir la epidemia de enfermedades crónicas en Estados Unidos sin transformar nuestro sistema alimentario», afirmó Kennedy.
La creación de una definición federal, sin embargo, no significa que Estados Unidos vaya a prohibir o restringir automáticamente los alimentos que sean clasificados como ultraprocesados.
Su propósito inicial será establecer un marco común que permita a las agencias federales utilizar los mismos criterios en investigaciones sobre nutrición y salud y que, eventualmente, pueda servir como referencia para futuras decisiones regulatorias.
Las dos iniciativas podrían tener importantes consecuencias para la industria alimentaria.
La obligatoriedad de las notificaciones GRAS supondría que los fabricantes deberán documentar e informar sobre ingredientes que anteriormente podían determinar por sí mismos que eran seguros, un proceso que podría aumentar los costos y las obligaciones regulatorias de las empresas.
Kennedy reconoció además que existen límites a lo que la administración puede modificar exclusivamente mediante acciones del Poder Ejecutivo y pidió al Congreso que apruebe legislación destinada a fortalecer la supervisión del suministro alimentario.
Según el secretario, el HHS y la FDA están utilizando las facultades legales de las que disponen actualmente, pero serán necesarias herramientas adicionales para avanzar más allá.
Preguntas Frecuentes sobre las Nuevas Reglas para Alimentos Ultraprocesados en EE.UU.
CiberCuba te lo explica:
¿Qué cambios propone el gobierno de EE.UU. para los alimentos ultraprocesados?
El gobierno de EE.UU. propone dos cambios principales: exigir que los fabricantes notifiquen a las autoridades sobre ciertos ingredientes considerados seguros y crear una definición federal de alimentos ultraprocesados. Esto busca cerrar lagunas regulatorias y unificar criterios para futuras políticas de nutrición y salud pública.
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¿Qué es la categoría GRAS y cómo afectará su modificación a los fabricantes?
La categoría GRAS significa "Generalmente Reconocido como Seguro" y permite que los fabricantes determinen la seguridad de ciertas sustancias sin notificar a la FDA. La modificación propuesta haría obligatoria la notificación de estas sustancias, lo que aumentaría la visibilidad de la FDA sobre los ingredientes en el mercado y podría implicar costos adicionales para los fabricantes.
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¿Cómo impactará la nueva definición de alimentos ultraprocesados en la dieta de los estadounidenses?
La nueva definición de alimentos ultraprocesados no implica una prohibición inmediata, sino que busca establecer un marco común para la investigación y regulación futura. Dado que un alto porcentaje de la dieta estadounidense incluye estos productos, se espera que la definición ayude a abordar problemas de salud relacionados, como la obesidad y las enfermedades crónicas.
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¿Cuál es el propósito de las nuevas reglas bajo la agenda "Make America Healthy Again"?
El propósito es transformar el sistema alimentario para combatir la epidemia de enfermedades crónicas en EE.UU. Esto implica mejorar la supervisión de ingredientes utilizados en alimentos y establecer bases sólidas para futuras políticas de salud pública.
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