
Las empresas suizas que intentan comerciar con Cuba se enfrentan a un obstáculo casi insalvable: aunque pueden emitir pedidos, facturas y garantías con bancos estatales cubanos, rara vez logran recibir el pago.
Así lo describe Ursin Mirer, presidente de SwissCubanCham, la cámara de comercio suizo-cubana, en un reportaje del servicio internacional de la radiotelevisión pública suiza (Swissinfo) que retrata el colapso del intercambio comercial bilateral en 2026.
El detonante es el endurecimiento sin precedentes de las sanciones estadounidenses contra Cuba, que ha empujado a bancos y prestadores financieros en Europa y América Latina a cortar o reducir drásticamente su exposición a cualquier operación vinculada a la isla.
A partir de la información recogida por Swissinfo, estas son las principales razones por las que las empresas suizas tienen dificultades —y en algunos casos prácticamente no pueden— cobrar los servicios prestados a Cuba:
1. Escasez crónica de divisas en Cuba. El Estado y las entidades cubanas carecen de suficiente moneda extranjera para afrontar regularmente sus obligaciones con proveedores internacionales. Este es uno de los problemas estructurales fundamentales.
2. Impagos y retrasos de las entidades estatales cubanas. Los bancos estatales pueden emitir órdenes de pago, facturas o garantías, pero, según la Cámara de Comercio suizo-cubana, las empresas extranjeras después encuentran enormes dificultades para hacer efectivo el cobro.
3. Falta de garantías para las empresas extranjeras. Las compañías suizas operan en un mercado donde consideran insuficientes la seguridad jurídica y la protección de sus inversiones y contratos.
4. Temor de los bancos internacionales a las sanciones estadounidenses. Entidades financieras europeas y latinoamericanas evitan procesar determinadas operaciones relacionadas con Cuba para reducir el riesgo de quedar expuestas a medidas de Estados Unidos.
5. Aplicación del llamado de-risking. Muchos bancos prefieren directamente limitar o cancelar relaciones comerciales vinculadas con Cuba, incluso cuando una operación concreta podría ser legal, porque el coste y el riesgo de verificarla no les compensan.
6. Posible conexión de las transferencias con el sistema financiero estadounidense. Una operación realizada entre empresas europeas puede pasar por un banco corresponsal de Estados Unidos, especialmente cuando interviene el dólar. Esa conexión puede someter la transacción a controles estadounidenses.
7. Controles bancarios automáticos sobre empresas vinculadas con Cuba. Los sistemas de cumplimiento pueden identificar a una compañía como relacionada con Cuba y someter sus transferencias a controles adicionales, incluso cuando determinadas operaciones corresponden a negocios realizados en terceros países.
8. Efecto extraterritorial de las sanciones estadounidenses. El temor a perder acceso al mercado o al sistema financiero de Estados Unidos lleva a entidades de terceros países a evitar operaciones cubanas, aunque sus propias legislaciones no las prohíban expresamente.
9. Eficacia limitada de las medidas europeas de protección. El Blocking Statute de la Unión Europea pretende proteger a las compañías frente a determinadas sanciones extraterritoriales estadounidenses, pero en la práctica no impide que los bancos adopten políticas internas más restrictivas.
10. Cierre progresivo de las rutas alternativas de pago. Panamá funcionó durante años como intermediario para determinadas operaciones financieras entre Cuba y empresas extranjeras, pero sus bancos también han restringido considerablemente las transacciones relacionadas con la isla.
11. Canales de pago cada vez más caros, lentos e inseguros. Cuantos menos bancos aceptan procesar operaciones relacionadas con Cuba, más difícil resulta encontrar intermediarios capaces de completar una transferencia internacional.
12. Necesidad de recurrir a mecanismos extraordinarios. El caso de Caribbean Tours ilustra el extremo del problema: su propietario afirma que en ocasiones tiene que transportar personalmente efectivo hasta Cuba para pagar hoteles, guías y otros proveedores locales.
13. Mayor vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas. Las pymes suizas tienen menos capacidad para soportar meses de retrasos, bloqueos bancarios o impagos, por lo que muchas han reducido sus operaciones o abandonado el mercado cubano.
El problema no tiene una única causa. Por un lado, Cuba tiene una grave falta de liquidez, acumula dificultades para pagar a proveedores extranjeros y ofrece pocas garantías a las empresas.
Por otro, las sanciones estadounidenses y, sobre todo, el temor de bancos internacionales a quedar expuestos a ellas reducen drásticamente los canales disponibles para mover dinero hacia o desde la isla.
El resultado es una combinación especialmente perjudicial: aunque una empresa suiza consiga vender un producto o prestar un servicio en Cuba, no tiene garantías de poder cobrarlo.
Las cifras reflejan el desplome del comercio
El volumen comercial entre Suiza y Cuba cayó de más de 2,7 millones de francos suizos en 2025 a apenas 1 millón en el primer semestre de 2026. Las exportaciones de relojes suizos a Cuba, uno de los rubros más visibles, pasaron de 1,4 millones de francos el año anterior a unos 357,000 francos en los primeros seis meses del año.
El punto de inflexión fue la Orden Ejecutiva 14404, emitida por la administración Trump el 1 de mayo de 2026, que amplió el régimen de sanciones e introdujo por primera vez riesgos de sanciones secundarias para empresas no estadounidenses.
El 4 de junio, GAESA, el MININT y el MINFAR quedaron bloqueados bajo esa orden. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) otorgó un plazo hasta el 5 de junio para cerrar operaciones con esas entidades.
Desde esa fecha, cualquier empresa extranjera que mantenga vínculos con GAESA o con entidades donde esta posea el 50% o más queda expuesta a penalizaciones.
En lo que va del 2026, Washington ha lanzado al menos nueve rondas de sanciones contra Cuba, afectando a 31 personas y 49 empresas.
El problema bancario no es nuevo
PostFinance, el banco postal suizo, ya había cerrado su canal de pagos hacia Cuba el 1 de septiembre de 2019, durante el primer mandato de Trump, dejando sin vías de cobro a numerosos proyectos suizos en la isla. Ese precedente marcó el inicio de una retirada progresiva de la banca internacional.
Las multas acumuladas han profundizado esa aversión. En 2022, la empresa suiza CA Indosuez Switzerland SA fue sancionada por OFAC con un acuerdo de 720,258 dólares por violaciones al embargo.
A eso se suman los 608,825 dólares pagados por Key Holding, LLC por facilitar 36 envíos de carga a Cuba entre enero de 2022 y julio de 2023, y los 507,375 dólares que abonó BitPay por procesar pagos en bitcoin vinculados a residentes en la isla.
Suiza, que en abril de 2023 ya había anunciado el fin de su cooperación al desarrollo con Cuba para 2024, ve ahora cómo su comercio privado con la isla también se desmorona.
La situación ilustra cómo la presión máxima de Washington no solo afecta a empresas estadounidenses, sino que está redibujando los límites del comercio internacional con el régimen cubano, dejando a La Habana cada vez más aislada del sistema financiero global.
Preguntas frecuentes sobre el comercio con Cuba y las sanciones internacionales
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué es difícil para las empresas suizas cobrar de Cuba?
Las empresas suizas enfrentan dificultades para cobrar de Cuba debido a la escasez crónica de divisas en la isla, impagos y retrasos de entidades estatales cubanas, y falta de garantías para las empresas extranjeras. Además, el endurecimiento de las sanciones estadounidenses ha llevado a bancos internacionales a evitar transacciones relacionadas con Cuba, limitando severamente los canales financieros disponibles.
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¿Cómo afectan las sanciones estadounidenses a las transacciones con Cuba?
Las sanciones de Estados Unidos limitan el acceso de empresas cubanas a financiamiento internacional y desincentivan a bancos y empresas extranjeras de realizar operaciones con la isla. Estas sanciones también incluyen restricciones extraterritoriales que pueden penalizar a entidades de terceros países que realicen transacciones con Cuba, lo que agrava la situación económica del país.
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¿Qué impacto tiene la orden ejecutiva 14404 sobre el comercio cubano?
La orden ejecutiva 14404 amplía el régimen de sanciones contra Cuba, introduciendo riesgos de sanciones secundarias para empresas no estadounidenses. Esto ha resultado en la inclusión de varias entidades cubanas en listas de sancionados, lo que complica su acceso a mercados internacionales y servicios financieros, exacerbando la crisis económica en la isla.
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¿Cuál es la situación actual de la infraestructura económica en Cuba?
Cuba enfrenta un deterioro significativo de su infraestructura económica, marcado por una crisis energética, escasez de combustible y apagones frecuentes. Estos problemas se han visto agravados por la reducción de vuelos internacionales y un colapso del sector turístico. Los problemas económicos estructurales, junto con las sanciones internacionales, han dejado al país con una economía en quiebra.
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