
Existe una frase con más de 200 años de edad, que ha sufrido leves transformaciones - voy a hacerle otra más antes de que concluya este artículo-, y expresa una gran verdad que muchos olvidan o no quieren comprender. Esta famosa máxima fue la divisa del periódico Les Révolutions de Paris que comenzó a circular en julio de 1789. Se dice que el autor fue Élisée Loustalot, principal redactor del medio.
Posteriormente dicha sentencia fue usada por uno de los más brillantes oradores de la Revolución francesa: el abogado y político girondino Pierre Victurnien Vergniaud, diputado por la Gironda en la Asamblea Legislativa y luego en la Convención Nacional, quien destacó por su extraordinaria capacidad oratoria y por su defensa de las libertades civiles y criticó tanto a la monarquía absoluta como los excesos de la Revolución.
La frase en cuestión debía ser grabada con fuego, por cada cubano, en su mente. Porque, en gran medida, todo lo malo y desagradable que ocurre en nuestra patria, se debe a que no tenemos en cuenta lo que nos enseña. Si la hubiésemos hecho nuestra, nuestro pueblo no sufriera la opresión y la miseria extremas, los apagones y las injusticias que el régimen castrocomunista le impone.
Si esa máxima estuviera en nuestras mentes tan presente como: viajar al extranjero, arroz, aceite, carne de cerdo, ropa, zapatos, EcoFlow, novela turca o brasileña, fútbol, béisbol, boxeo, Mipymes, reguetón, reparto, Bebeshito, Bad Bunny, Karol G, cerveza y ron, no hubiera hambre, apagones, salarios miserables, crisis sanitaria, escasez de medicinas, carencias de todo tipo, ni tantas injusticias en la Mayor de las Antillas.
Si nuestro pueblo tuviese presente la importancia de lo dicho por aquel periodista revolucionario francés, no estaría esperando que otros nos hiciesen todo el trabajo, ni el entusiasmo y el desánimo dependieran de lo que dicen Donald Trump o Marco Rubio. Cuando un pueblo se sienta a esperar por que otro le libere, corre el riesgo de seguir esclavo toda la vida.
¿Que has leído ya cinco párrafos y aun no te enteras de cual es la famosa frase que tanto ayudaría a los cubanos a salir de la grave crisis impuesta a la nación? Estoy seguro de que muchos ya saben cuál es o sobre qué trata. Pero antes de que la comparta contigo, paciente lector, te diré que también se le atribuye, en una versión más completa, del jurista, humanista y escritor del siglo XVI Étienne de La Boétie.
Posterior a las menciones anteriores, el célebre escritor Alejandro Dumas, autor de "El Conde de Montecristo" y "Los tres mosqueteros", reprodujo expresamente la frase en su obra "Ange Pitou" y puso en boca de su personaje que pertenecía a Louis-Marie Prudhomme, fundador del periódico Les Révolutions de Paris, o, más probablemente, al “virtuoso Loustalot”.
La sentencia de marras es…Sí, es hora ya de que la revelemos. Empecemos por la original en francés: Les grands ne nous paraissent grands que parce que nous sommes á genoux. Levons-nous! Ahora en español, y grábala bien compatriota, para que nunca más te desanimes, para que hagas lo que te corresponde hacer por ti, por los tuyos y por tu patria: "Los grandes solo nos parecen grandes porque estamos de rodillas. ¡Levantémonos!"
Pero esta no es mi versión preferida. No. Me gusta más como se le atribuye a Étienne de la Boétie, y no hace falta presentarla en el idioma de Dumas. Hagámoslo solo en el de Cervantes, para que no se te olvide jamás, hermano: "Los tiranos nos parecen grandes porque estamos de rodillas. ¡Levantémonos!"
Pero te dije que antes de concluir el artículo, haría mi versión, y aquí te la dejo: La tiranía castrocomunista, sí, esa que te priva de tus derechos, de tu dignidad y te obliga a vivir bajo infame opresión y extrema miseria, o te hace abandonar tu tierra, parece invencible porque las miras de rodillas y con miedo. Ese régimen criminal parece tan poderoso, porque no te unes a quienes luchan por tu libertad y tu bienestar.
En Cuba están pasando munchas cosas y hay un número creciente de ciudadanos valientes luchando por un futuro en libertad, con justicia y bienestar para todos. Estados Unidos está haciendo mucho por la democratización de nuestra patria, y aunque no lo creas, te aseguro que va a hacer mucho más. Y si pones de tu parte, puede que haga pronto, lo que muchos tanto deseamos. En América Latina y Europa crece el apoyo y la solidaridad. Pero tú, hermano, lamentándote en tu hogar o desanimándote a la primara frase de Trump o Rubio que te suene desalentadora.
Así no se triunfa, no se gana, no se sale de la opresión y la pobreza extrema. ¡Levántate! ¡Anímate! Lucha, organízate, retira tu obediencia, tu colaboración y consentimiento a quien te oprime, a quien te miente desde la comodidad de sus mansiones muy bien abastecidas. Haz lo que debes hacer y no llores más. Tu libertad y tu bienestar están en tus manos.
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