
De atleta a los estudios de televisión, su camino hacia el periodismo deportivo no fue lineal. Antes de ponerse frente a un micrófono o una cámara, conoció el deporte desde dentro: practicó taekwondo, béisbol, kayak y polo acuático; estudió en la escuela deportiva “Marcelo Salado” y se graduó como licenciado en Cultura Física. Fue precisamente esa formación lo que volvió a despertar aquella inquietud por contar el deporte desde otra perspectiva.
Por lo general, entrevisto a personalidades deportivas o artistas que han construido un camino, pero hoy converso con un prometedor periodista deportivo que aún tiene vereda por andar, Alejandro Rodríguez, quien alegra por estos tiempos la pantalla chica en Cuba.
Tú llegas al periodismo deportivo después de haber vivido el deporte desde dentro, lo practicaste, estudiaste. Es obvio que estabas seguro de tu futuro.
El deporte fue siempre pasión, pero hay una diferencia enorme entre practicarlo y saber contarlo. Desde niño siempre estuve en alguna actividad deportiva, ya fuera taekwondo, béisbol, kayak o polo acuático.
Mi papá influyó mucho en ese gusto y esa motivación por la competencia. Con apenas cuatro años ya era “monitor” de taekwondo de un grupo de niños de mi edad.
Después de estudiar en una escuela deportiva no tenía mucha vocación, no estaba seguro de cuál carrera tomar, pero sabía al menos que el deporte me encantaba.
Pensé en carreras que pudiera vincular de algún modo como Periodismo o Psicología, pero otorgaba cada una solo dos plazas y mi escalafón no me lo permitió.
Terminando la carrera en Cultura Física y Deportes, volvió a surgir el interés por el periodismo, para lo cual incidió mucho la figura del profesor Jorge Alfonso Chacón.
En aquel entonces, él daba como optativa la asignatura de Periodismo y vio cualidades en mí que se podían desarrollar en el mundo de la comunicación. Me enseñó a mirar el deporte con ojos de reportero, a conocer a fondo su historia, a respetar al atleta y al público.
Después de graduarme, hice las pruebas para un curso de narradores comentaristas deportivos, y aprobé. Años después comencé mi andar en la radio y nunca me conformé con lo aprendido. Pasé todo tipo de cursos, diplomados, talleres y demás.
Tu entrada a la televisión ocurre mediante un casting. ¿Cómo recuerdas aquel momento y qué significó para ti llegar a tan importante medio?
En efecto, el Canal Caribe, luego Canal Cubano de Noticias, necesitó de profesionales propios para asumir los segmentos deportivos de los noticieros, en una parrilla que además aumentó en horas y espacios. Recuerdo la mezcla de nervios y emoción cuando me escogieron. De pronto coincidía con aquellas personas que admiraba y cada salida al aire era una experiencia emocionante.
A partir de entonces todo cambió. El reconocimiento en la calle, los consejos, las nuevas oportunidades, incluso fuera del ámbito deportivo... Fue un cambio de rumbo total en lo profesional.
Hay una imagen inevitable: ocupar espacios y podios en los que alguna vez se desempeñaron figuras como Eddy Martín, René Navarro o Héctor Rodríguez, ¿se siente como un privilegio, una responsabilidad, una comparación inevitable o un poco de todo?
Un poco de todo y mucho más. Es un enorme privilegio porque crecí escuchándolos, viéndolos, admirando sus narraciones; en algunos casos en las postrimerías de sus carreras. Ellos son referentes para todos los profesionales de la comunicación.
Yo tuve la oportunidad de llegar bien joven, pero mi objetivo es otro; yo vivo en la televisión la parte reporteril, conducir, entrevistar, cubrir eventos. Nunca he narrado ni pienso hacerlo; cuando más, hago análisis y comentarios, algo que ellos también hacían. Siempre constituyen un referente.
Después de varios años en televisión, con coberturas internacionales como los Juegos Panamericanos Lima 2019 y los Centroamericanos y del Caribe San Salvador 2023, además de numerosos eventos nacionales, ¿quiénes son hoy tus referentes dentro del periodismo deportivo y qué periodistas o comentaristas te hubiera gustado tener como maestros?
De todos se aprende, incluso de los que día a día coinciden conmigo. Se aprende del buen y del mal ejemplo. En el área periodística, inspiran mucho los materiales documentales de los juegos multideportivos hechos por ti y por Carlos Alberto González.
Cambian los tiempos, los recursos, las normas, pero la esencia, que es contar y emocionar, sigue siendo la misma. Admiro a quienes cuentan con profundidad, con sinceridad, sin estridencias. Pero reitero, los maestros están en todas partes, cada colega es un maestro y aprendo cada día de ellos.
¿Crees que ha perdido —o ganado— el periodismo deportivo cubano respecto a aquella generación que convirtió la narración y el comentario deportivo en una verdadera escuela?
Cuando comparamos una generación con otra siempre hay polémica. Y todo tiempo pasado fue mejor… ¡o eso dicen! Ahora, es indiscutible que esa generación (Eddy, Navarro, Héctor y tantos otros) creó un estilo, una forma de narrar que era única, con un dominio del idioma y un conocimiento del deporte incuestionables.
Sin embargo, no me atrevería a decir que el periodismo, el comentario o la narración deportiva ha venido a menos. Hoy se ha ganado en diversidad de voces, en cobertura a más disciplinas, en presencia digital. Quizás la velocidad con la que se vive, ha hecho que se pierda en densidad, en el peso literario que exigen las crónicas y los comentarios, principalmente. Son otros tiempos, otros ritmos, quizás con menos espacio para la reflexión… ¡Pero la escuela sigue ahí!
Vamos a entrar en un terreno más incómodo. ¿Cómo ves la televisión deportiva cubana en la actualidad?, ¿tiene los recursos, los periodistas y los espacios que necesita el deporte cubano o ha ido perdiendo calidad, audiencia y capacidad para contar nuestras propias historias? Y en ese contexto, ¿qué opinión te merece el estado actual de la Redacción Deportiva y de espacios como el NND?
La televisión deportiva cubana tiene un potencial enorme, pero está muy limitada como casi todo en Cuba, por los recursos técnicos y económicos. También por malas decisiones. Sin embargo, tenemos periodistas y profesionales preparados, con ganas y con criterio. Falta, a veces, tiempo, voluntad editorial y espacios para profundizar, para hacer periodismo de investigación, para contar las historias detrás de las medallas. La inmediatez y la repetición de contenidos nos juegan en contra.
No formo parte de la Redacción Deportiva de Tele Rebelde ni del Noticiero Nacional Deportivo, pues soy del Canal Cubano de Noticias, pero he colaborado con ellos y sigue siendo una escuela para muchos, un lugar donde se le da voz a los atletas y entrenadores cubanos.
Hablemos del deporte cubano. Durante años Cuba “barría” en los Juegos Centroamericanos y del Caribe; hoy la realidad es otra y los resultados de los Juegos Centrocaribes San Salvador 2023 ya mostraron esa pérdida de hegemonía y en los recientes de República Dominicana, la cosa fue parecida, un tercer lugar por países. ¿Qué nos pasa?
Es una combinación de factores; no hay una sola causa. Hay una realidad, nos mal acostumbramos, desde mi punto de vista, a llegar a niveles y comparaciones que son hoy insostenibles. El mundo cambió. Hoy, países que antes no ponían el deporte como prioridad, sí lo hacen.
Países con más recursos, con mayor población, con mejor infraestructura. Es muy difícil, por ejemplo, tener un deporte diversificado cuando no hay recursos disponibles ni para practicar las disciplinas tradicionales. No podemos comparar la población activa de México, Brasil, Colombia, Canadá, Argentina y los recursos con que cuentan para formar deportistas con nuestras condiciones... ¡Y eso que tenemos una base bastante sólida de captación y desarrollo de talentos!
A todo ello se suma el éxodo de atletas y entrenadores, lo cual significa un golpe durísimo, porque rompe equipos, proyectos y años de trabajo y formación.
Como periodista que cuenta esa realidad desde dentro, creo que la crítica es necesaria y debe llegar hasta donde sea constructiva. No se trata de destruir, sino de señalar lo que falla para que se pueda mejorar.
Hay que decir las cosas con datos, con respeto y con propuestas, aunque a veces el espacio para hacerlo sea limitado. Como en todas partes, existen límites y temas tabú, pero hoy por ejemplo, se habla mucho más de profesionalización, de patrocinio, de cambios necesarios para oxigenar el sistema deportivo cubano. Lamentablemente, todavía hay muchas personas que temen criticar y otros a los que les molesta la crítica aunque sea constructiva.
Si te pregunto si ves un futuro luminoso, ¿qué ves?
No me atrevo a opinar del futuro, pero evidentemente muchas cosas tienen que cambiar. Eso sí, el deporte cubano tiene una base humana impresionante. Si logramos corregir la planificación, la inversión y la retención de talentos, el futuro puede ser bueno. Pero eso exige cambios estructurales, y no solo en el deporte.
Sigo creyendo que el deporte es una de las herramientas más poderosas para unir y para mostrar lo que somos. Si será luminoso o no, dependerá de las decisiones que se tomen a partir de hoy. Yo, desde mi puesto, intentaré aportar mi granito de arena con honestidad y pasión, que es lo único que nunca me ha faltado.
Indiscutiblemente, Alejandro Rodríguez es un profesional de criterio al que hay que respetar. Estemos de acuerdo o no en algunos aspectos, eso no es lo relevante; lo verdaderamente importante es su manera de observar y contar el deporte desde su tiempo.
Las generaciones no se repiten, se suceden, y en esa sucesión también crece una nueva hornada de periodistas que, con sus propias voces, sus dudas y sus certezas, tendrán que aprender a contar la Cuba que les toca, el deporte cubano con el que tienen que convivir.
Quizás ahí, entre la memoria de quienes abrieron el camino y el ímpetu de los que ahora comienzan a recorrerlo, esté también el futuro de nuestro periodismo deportivo. Porque mientras haya una mirada honesta, una libreta abierta, una voz dispuesta a decir lo que ocurre, siempre quedará una historia por narrar.
Vídeos relacionados:
Archivado en: