Luisito, el Coleccionista: El hombre que le ganó al olvido

Luis Rodríguez Crespo, conocido como “Luisito, el Coleccionista” © Cortesía a CiberCuba
Luis Rodríguez Crespo, conocido como “Luisito, el Coleccionista” Foto © Cortesía a CiberCuba

Lo conocí hace más de dos décadas; se me presentó en una de mis visitas a Santa Clara con motivo de la cobertura de los plays off de la pelota cubana. Persona jovial, fraternal, fuerte estrechón de manos y luego, sólidos abrazos matizados por amplias sonrisas... Les hablo de Luis Rodríguez Crespo, conocido como “Luisito, el Coleccionista”, historiador de grandes figuras del deporte cubano.

¿Quién es Luisito? ¿Cómo y cuándo empezaste a coleccionar fotografías de atletas famosos?

Luisito es un simple muchacho del barrio de Macuca en Santa Clara, Cuba. Me crie jugando béisbol, teniendo como referencia a Papín, mi padre. Luego, matriculé en la Escuela Deportiva “Fructuoso Rodríguez”. Recuerdo que la parada de la guagua estaba frente a un estanquillo donde vendían muchas revistas de deportes de la época, todos los periódicos nacionales, Bohemia y otras revistas.

Eso no sé por qué me llamó la atención y empecé a comprarlos y guardarlos. Los afiches que sacaban en la revista Deporte Derecho del Pueblo, que eran a color, los pegaba en la pared de mi cuarto en la calle C #13. Entonces, un día, empecé a confeccionar unos pequeños álbumes en unos folletos con un pegamento de muy mala calidad.

Al pasar los años fui mejorando la confección del álbum con materiales y encuadernación de mayor calidad. En este punto quiero detenerme y agradecer al amigo Rodolfo y también a Maikel por enumerar los álbumes. Con el paso del tiempo, los álbumes también se han alimentado de miles de fotos de internet, pero anteriormente no era así.

¿Con qué deportista comenzaste, cuándo? ¿Siempre Isis te apoyó, tu familia te apoyó o decían que estabas loco?

Los primeros álbumes recuerdo que fueron de Víctor Mesa, Alberto Juantorena, Javier Sotomayor. Eran los deportistas más mediáticos y por tanto, de los que más material tenía. Corría el año 1984 y todavía no conocía a Isis. Mis padres realmente, como estaba entretenido, no me tildaron de loco; de andar en otros “inventos” en la calle, era mejor estar con mi colección. Me acuerdo perfectamente que la primera vez que mostré un álbum a un deportista fue a Víctor Mesa cuando vivía en Santa Clara, en la Avenida 7 de Diciembre, en su primer matrimonio.

Alberto Juantorena (a la izquierda) y Luisito junto a Dayron Robles y Víctor Mesa. Foto: Cortesía a CiberCuba

Mi padre me llevó porque yo era muy tímido; imagínate, era un muchacho. En este punto que me preguntas si me han tildado de loco, tengo una anécdota interesante. En el año 2017 empecé a construir, yo como albañil, un cuarto donde guardar mis revistas de deporte y los periódicos JIT en gaveteros metálicos. Además que así podía tener mejores condiciones y espacio para fabricar los álbumes. Nada de esto fue fácil por el gasto de dinero tan grande, pero créeme que he vivido para este hobby sin obtener nada material a cambio; por eso tengo sentimientos encontrados al estar separado (temporalmente) de mi preciada colección.

¿Qué significó para ti enseñar tu obra a ese primer deportista?

Imagínate, Julita, yo un niño prácticamente dentro de la casa de Víctor Mesa, nada más y nada menos que el mejor deportista cubano de 1984. Realmente no tengo palabras para describir tanta emoción. Lástima que no tenga fotos de ese encuentro porque no existían los celulares ni yo tenía cámara fotográfica ni nada de nada. Jajaja... Creo que nos dio café porque mi papá era muy adicto al café. Posteriormente, mantuve la amistad con Víctor hasta el día de hoy.

Luisito, al principio tu hobby no era tan difícil: periódicos, revistas, otras publicaciones tenían fotos pero después todo se complicó. ¿Cómo te las arreglaste para armar esos grandes álbumes, su encuadernación, te ayudaban, los comprabas?

Sí, al principio y durante la década del 80 había muchísimas revistas de deportes. LPV, Deporte Derecho del PuebloDeporte en la URSS, Panorama Olímpico... Existían además los suplementos LPV que empezaron a publicarse en el 84-85. Más adelante el periódico JIT.

También nutrí los álbumes en las ferias del libro, y te cuento que absolutamente toda esa bibliografía la tengo repetida y he conservado ese material con un amor que nadie es capaz de imaginarse.

La encuadernación empezó con un primo de mi esposa que trabajaba en artes gráficas, El Chiqui. Mi agradecimiento eterno para él. Posteriormente, con los años, tuve al amigo Rodolfo Pensado con mejores materiales; entre ellos, hojas, pegamento, vinil (para forrar el álbum), quien me hizo los álbumes. Él se fue de Cuba y yo mismo tuve que aprender a encuadernar. Así lo hice con cinco álbumes, incluido, si mal no recuerdo, el de la ciclista Arlenis Sierra.

Con Javier Sotomayor, Idalys Ortiz y Leonor Borrell. Foto: Cortesía a CiberCuba

¿En qué trabajabas y cómo compaginabas ese trabajo con tu hobby?

Bueno, durante 20 años trabajé como encargado de almacén en tres empresas diferentes: Mantenimiento Constructivo, Fusa (empresa de muebles) y CEDAI. El tiempo que empleaba para la confección de los álbumes eran las noches, cuando había tiempo, porque siempre en la casa había que hacer cosas y como ves, nada tenía que ver mi puesto laboral con el deporte.

¿Actualmente vives en Canadá, o vas y vienes? ¿Ya está toda la familia allá?

Actualmente estoy residiendo en Canadá, pero con el corazón y toda mi alma puesta en mi casa en Santa Clara. Asumir que estamos lejos de Cuba es bien difícil. Yo ya tengo cierta edad y como allá construimos todo en nuestra juventud, siento demasiada nostalgia.

Igual, cada vez que puedo voy a mi casa; en 2025 estuve tres meses y confeccioné dos álbumes, los de los luchadores clásicos Filiberto Azcuy y Héctor Milián, ambos campeones olímpicos, en el caso del Fili, en dos ocasiones.

Y sí, todos estamos por acá. Mi hijo Luisín y su esposa Ana Carla, mi hija Isita y mi yerno Maikel; Isis, “mi amante amiga”, y mis nietos Alex, de siete años, y Lucas, de nueve, ambos canadienses, que son la alegría de la huerta, unos diablitos de marca mayor pero muy cariñosos.

Luisito junto a su familia. Foto: Cortesía a CiberCuba

Me imagino que allá no puedas confeccionar ningún álbum...

Aquí me resulta difícil montar álbumes porque la vida es más agitada y complicada; es un sistema totalmente diferente. Además, el origen y el lugar de los álbumes es y será en Mujica #108, no tengo dudas de eso.

Presumo que no hayas podido llevarte ninguno por el peso, pero si pudieras llevarte uno, ¿cuál elegirías y por qué?

Si te soy sincero pienso que es imposible traerlos por varias razones. Son 72 álbumes de gran envergadura, pesan mucho. Por otra parte, desde una visión más sentimental, el nacimiento y la magia de esos álbumes está en Santa Clara y en ningún otro lugar. Creo que allí descansarán para siempre y es mi deseo más profundo. Si tuviera que traer alguno fuera el que dediqué al GM Leinier Domínguez, que son dos en realidad y están muy completos.

Quisiera decirte que tengo 72 álbumes y puedo llegar fácilmente a 100 por todo el material que tengo de muchos deportistas. Béisbol y atletismo son los más numerosos, 27 y 13, respectivamente.

La migración y el paso del tiempo han fragmentado la historia del deporte cubano. ¿Cómo logras que tus álbumes unan esas piezas rotas y rescaten los nombres que la narrativa oficial o el olvido intentaron borrar?

Es una pregunta bastante compleja. La verdad es que al iniciar mi confección de álbumes no tuve otra pretensión que tener organizadas en un cuaderno las imágenes de mis ídolos de infancia y juventud. Con el paso de tiempo y la madurez uno ve las cosas de otra manera; entendí que estaba ayudando a preservar archivos del deporte cubano, aunque cada vez las fuentes de información impresa fueron cayendo en picada y las coyunturas nacionales fueron haciendo estragos en el deporte.

Pienso que a medida que el tiempo pase, mi colección adquiere un valor histórico mayor porque han habido muchísimos factores que han provocado un olvido de nuestras glorias deportivas, de nuestros atletas más relevantes. Hoy ningún muchacho sabe quién fue ni qué hizo Antonio Pacheco, Lourdes Gourriel o Agustín Marquetti, muchísimo menos si se trata de otros deportes.

Y por supuesto, tampoco saben quiénes son Leinier Domínguez, Osleidys Menéndez, ni siquiera Manrique Larduet. Muchos han emigrado y su recuerdo en Cuba se ha borrado, o lo han borrado, como quieras llamarlo. Mis álbumes ayudan a conservar la memoria de todos a pesar de tantos pesares.

Luisito, tú que guardas las glorias del pasado: ¿el llamado “deporte revolucionario” cubano está oficialmente muerto o solo en coma?

El deporte cubano, tal y como lo conocíamos, está muy deteriorado y casi muerto. Lo increíble de nuestro caso es que en la Isla siguen saliendo grandes talentos a pesar de tantas carencias. Este tema nos duele muchísimo, pero desgraciadamente el sistema político cubano no ha querido abrirse al mundo, profesionalizar todo. Los tiempos han cambiado, pero en Cuba se niegan a cambiar nada y eso ha pasado factura. El material humano sigue estando, pero nada más. Es un tema interminable y engorroso en el que nosotros no tenemos solución ni vislumbramos muchas esperanzas.

Deporte cubano en crisis, país arrasado... Tú que eres un amante del deporte cubano, ¿qué avizoras en un futuro?

Esta pregunta es más complicada que la anterior. Es inconcebible que nuestro país en estos momentos esté viviendo la peor situación de toda la historia. Es peor que el Período Especial, Julita. Doloroso, triste, humillante, vergonzoso. Se necesita un cambio radical del sistema para que el pueblo cubano viva como seres humanos normales.

Claro, para eso hay que tener la voluntad y el deseo que, ojalá me equivoque, lo veo lejos. No sé qué más decirte al respecto, no sé mucho de política, pero sí veo que la gente en nuestro país sufre cada día un calvario. Es muy triste, la verdad.
 
El día que conocí a Luisito, caminé con él por Santa Clara, en ese trayecto casi místico que va desde Coppelia hasta el estadio Sandino, y asistí a una cátedra de civismo y cubanía.

Durante décadas, en la intimidad de su hogar o entre sus más cercanos conocidos, su obsesión era quizás tildada de locura. ¿Quién en su sano juicio gastaría años, recursos y desvelos en archivar recortes de prensa y fotografías?

Hoy, el tiempo y la historia le han dado la razón a su persistencia. Mientras el presente del deporte cubano transita por un terreno de incertidumbres y debates encendidos, en la calle Mujica la memoria permanece intacta y digna, y es que en las páginas encuadernadas por este santaclareño reposan, a salvo del polvo y el olvido, las grandes hazañas del deporte cubano.

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos






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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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