Cubano identificado como activo de la inteligencia de La Habana donó miles de dólares a Salazar y Díaz-Balart

María Elvira Salazar, Fernando Armando Valdés Pérez y Mario Díaz-Balart ©

Fernando Armando Valdés Pérez, el cubano-guatemalteco deportado recientemente por Estados Unidos tras ser identificado por las autoridades como un activo de la inteligencia cubana, realizó durante años donaciones electorales a los congresistas republicanos María Elvira Salazar y Mario Díaz-Balart, dos de los políticos cubanoamericanos más críticos del régimen de La Habana.

Las contribuciones aparecen en registros de la Comisión Federal Electoral (FEC) citados en una investigación de la periodista Nora Gámez Torres para el Miami Herald, que revela nuevos detalles sobre las actividades y relaciones que Valdés mantuvo durante sus años en el sur de Florida.

Según esos registros, Valdés aportó 2.900 dólares a la campaña de reelección de María Elvira Salazar en 2022 y otros 1.000 dólares en 2024, estos últimos mediante una compañía registrada a su nombre, Sr. Valdes Cigars.

También realizó contribuciones a las campañas de Mario Díaz-Balart: 1.000 dólares en 2018 y otros 2.000 dólares en 2024.

En total, las cantidades mencionadas por el Miami Herald ascienden a 6.900 dólares.

Las aportaciones adquieren ahora particular relevancia después de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) identificara públicamente a Valdés como un activo de la inteligencia cubana que tenía la misión de infiltrarse en organizaciones del exilio desde al menos la década de 1990.

Tanto Salazar como Díaz-Balart representan distritos del sur de Florida y han mantenido una postura de fuerte oposición al régimen cubano.

El reportaje no aporta elementos que indiquen que Salazar o Díaz-Balart conocieran los presuntos vínculos de Valdés con la inteligencia de La Habana, ni establece que las donaciones políticas formaran parte de una operación de espionaje.

Una larga infiltración en ambientes anticastristas

Las contribuciones políticas constituyen otro ejemplo del grado de integración que Valdés llegó a alcanzar en círculos abiertamente enfrentados al régimen cubano.

Las autoridades estadounidenses sostienen que el hombre, de 61 años y residente durante años en Kendall, era un activo de la inteligencia de La Habana encargado de infiltrarse entre exiliados cubanos.

Uno de sus mayores éxitos habría sido acercarse a Luis Posada Carriles, una de las figuras más conocidas y controvertidas del exilio anticastrista.

Posada, veterano de Bahía de Cochinos y antiguo colaborador de la CIA, fue durante décadas uno de los principales enemigos del régimen de Fidel Castro. Cuba y Venezuela lo vincularon con el atentado de 1976 contra un avión de Cubana de Aviación que dejó 73 muertos, aunque Posada nunca fue condenado por terrorismo en Estados Unidos.

Valdés consiguió convertirse en uno de sus hombres de mayor confianza. Según los testimonios recopilados por Gámez Torres, llegó a acompañarlo a citas médicas, ocuparse de sus medicamentos y alojarlo durante más de un año en Guatemala.

Orlando González, amigo cercano de Posada y director de Rescate Jurídico, aseguró al Miami Herald que Valdés había conseguido infiltrarse a un nivel que le permitía moverse entre organizaciones del exilio y relacionarse con congresistas y senadores.

Deportado a Guatemala

Valdés fue detenido el 10 de julio en el Aeropuerto Internacional de Miami durante una operación conjunta de ICE, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

Las autoridades estadounidenses determinaron que había obtenido fraudulentamente la residencia permanente al ocultar sus vínculos con la inteligencia cubana.

Finalmente fue deportado a Guatemala el 7 de agosto.

ICE no ha detallado públicamente qué información habría obtenido Valdés durante sus años en Estados Unidos, a quiénes habría reportado ni cuáles fueron específicamente sus actividades para los servicios de inteligencia de La Habana.

Tampoco se han anunciado cargos penales en su contra por espionaje o por actuar como agente de un gobierno extranjero.

El caso deja ahora bajo una nueva luz la facilidad con la que Valdés consiguió desenvolverse durante años en ambientes del exilio cubano de Miami y acercarse a figuras situadas en las antípodas políticas del régimen para el que, según las autoridades estadounidenses, trabajaba.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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