
El Comando Sur de Estados Unidos publicó este lunes imágenes de infantes de marina de la Fuerza de Combate Litoral-24 realizando entrenamiento de tiro en el Centro de Entrenamiento Conjunto Camp Santiago, en Puerto Rico, en lo que representa la más reciente demostración pública de la presencia militar estadounidense en el Caribe.
En su mensaje oficial, el SOUTHCOM describió el ejercicio como una actividad para «construir la precisión y la preparación necesarias para responder en todo el Hemisferio Occidental», enmarcado en operaciones dirigidas por el Departamento de Guerra y en las prioridades del presidente de «interrumpir el tráfico ilícito de drogas, disuadir a actores malignos y proteger la patria mediante presencia continua».
La Fuerza de Combate Litoral-24 es la 24ª Unidad Expedicionaria de Marines, que asumió su misión en el Caribe el 29 de mayo de 2026 bajo el mando del coronel Ryan Lynch, con más de 1,300 marines y marineros.
La unidad tiene su base principal en la Base Naval de Roosevelt Roads, en Ceiba, Puerto Rico, reactivada este año con una inversión proyectada de 79 millones de dólares, y actúa bajo el paraguas de la Operación Southern Spear.
El entrenamiento del lunes no es un hecho aislado: a lo largo del verano, la unidad realizó ejercicios de zonas de recogida en agosto, prácticas con drones FPV y sesiones de tiro con fusiles M27, M4 y MK 22, todos en el mismo Camp Santiago.
Este despliegue se produce en un contexto de escalada sostenida de la presencia militar estadounidense en la región.
Más de 8,100 soldados realizaron ejercicios en Puerto Rico entre mayo y agosto, según confirmó la gobernadora Jenniffer González-Colón. A comienzos de septiembre, los buques de combate litoral USS Billings y USS Minneapolis-Saint Paul llegaron a la Base Naval de Guantánamo.
Todo esto ocurre en un momento de máxima tensión con Cuba.
El 27 de marzo, el presidente Trump declaró «Cuba es la siguiente» en un foro de inversión en Miami, tras referirse a los éxitos militares de su administración en Venezuela e Irán.
Meses después, el secretario de Defensa Pete Hegseth afirmó que Washington «no descarta realizar una operación militar contra el régimen de Cuba».
El régimen cubano ha respondido con una retórica de resistencia que muchos observadores califican de más simbólica que efectiva. Declaró 2026 «Año de Preparación para la Defensa» y desde enero realiza ejercicios militares casi semanales bajo la doctrina de la «Guerra de Todo el Pueblo», que incluye tiro con fusiles, manejo de explosivos y simulacros de combate con civiles, milicias y estudiantes universitarios.
El canciller Bruno Rodríguez Parrilla advirtió que un ataque a Cuba provocaría un «baño de sangre», mientras que el viceministro de Exteriores Carlos Fernández de Cossío acusó a Washington de intentar «normalizar la idea de una agresión militar» contra la isla.
La Asamblea Nacional cubana emitió una declaración sobre una «real y peligrosa amenaza de agresión militar directa» de Estados Unidos, y el propio Miguel Díaz-Canel insistió este lunes en la preparación para la defensa ante la ciudadanía, en un discurso que contrasta con la capacidad militar real de la isla frente al poderío desplegado por el SOUTHCOM a pocas millas de sus costas.
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