
Roberto Ponce Valdespino, un joven veterinario del reparto Fontanar, en el municipio habanero de Boyeros, permanece recluido en el VIVAC tras ser arrestado durante una protesta pacífica contra los apagones y la falta de agua que estalló la noche del 5 de septiembre en ese reparto residencial.
La manifestación comenzó alrededor de las 9:30 de la noche, cuando vecinos hartos de la crisis energética bloquearon el semáforo de la Avenida Rancho Boyeros a la entrada del reparto, volcaron contenedores de basura y golpearon calderos para hacerse escuchar.
El circuito eléctrico A940 de Fontanar acumulaba afectaciones continuas desde el 1 de septiembre, en medio de una crisis que ese mismo día dejaba apenas 1,000 MW disponibles frente a una demanda de 2,890 MW, con apagones que superaban el 70 % del territorio nacional.
En una publicación de sus redes sociales, la activista Tania Tasé describió a Ponce como «el muchacho bueno con todos, amante de los animales, noble, cariñoso y generoso», y señaló que el joven no opuso resistencia cuando los agentes lo interceptaron: «Trató de hablar con sus agresores y ellos se ensañaron más, fue muy golpeado».
Acorde a reportes recogidos en su denuncia, más de 10 patrullas de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) llegaron al lugar en cuestión de minutos. Según los testimonios difundidos en redes sociales, los agentes arremetieron con especial violencia contra los jóvenes presentes: los empujaron, golpearon y se llevaron al menos dos detenidos. Ponce fue una de las primeras víctimas de esa represión.
En algún momento de la protesta, alguien entre la multitud golpeó a uno de los policías más agresivos —las versiones apuntan a una sartén o al casco de una moto—. Poco después, Ponce fue arrestado y trasladado al VIVAC. Al menos otra persona también fue detenida, aunque su identidad no ha trascendido.
La familia del veterinario no ha podido visitarlo ni confirmar si recibió atención médica tras la golpiza. Según la denuncia de Tania Tasé, la Seguridad del Estado amenazó a los familiares con represalias más severas contra el joven si hacían pública su situación: «Han sido amenazados por la SE, inSeguridad del Estado, con fuerte represalia al muchacho si denuncian y su caso se hace viral en las redes».
«El silencio jamás ha liberado a un preso, el silencio es la peor opción, el silencio es CONDENA. Protestar no es delito, es derecho», concluyó Tasé en su denuncia.
La activista e historiadora del arte Anamely Ramos también se sumó a la denuncia pública del caso a través de sus redes sociales.
Paradójicamente, tras la protesta, Fontanar recuperó parcialmente el suministro eléctrico y de agua a las 2:00 a.m. del sábado, aunque el servicio volvió a cortarse horas después. «Hoy Fontanar tiene luz y agua, gracias a los que protestaron», escribió Tasé.
La detención de Ponce se inscribe en un patrón represivo que el régimen ha intensificado ante la ola de protestas de 2026.
El Observatorio Cubano de Conflictos registró 1,415 manifestaciones solo en julio, el mayor registro mensual desde el 11J de 2021, mientras que Cubalex documentó 319 eventos represivos en junio, con 38 personas detenidas ese mes por participar en manifestaciones.
Al 31 de julio de 2026, la organización Prisoners Defenders contabilizaba 1,327 presos políticos en Cuba, entre ellos 40 menores de edad.
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