
El escritor holguinero José Poveda Cruz publicó este domingo en Facebook un texto titulado «Manual para encender el carbón» en el que convierte el acto de prender un fogón en metáfora de la regresión civilizatoria que padece Cuba.
El detonante fue un artículo de un diario nacional cubano que abordó, con toda la seriedad del mundo, el procedimiento para hacer fuego con carbón. Poveda lo cita con ironía apenas contenida: «El periodista lo analiza como quien descubre una nueva disciplina de la supervivencia». Que en pleno siglo XXI un medio estatal dedique espacio a explicar cómo encender el fogón dice, quizás, más del estado del país que cualquier estadística oficial.
El escritor describe el ritual con precisión quirúrgica y un humor que duele: «Encender carbón, en estos tiempos, exige convertirse en una especie de mago, alquimista o prestidigitador digital. Primero aparece el fósforo, si existe. Después la fosforera, si funciona. Luego el papelito, el nailito, algún pedazo de cartón rescatado de quién sabe dónde y finalmente esa diminuta llama que uno contempla con una esperanza desproporcionada: que sobreviva».
Poveda reconoce que hay jerarquía incluso en la miseria: «Los más afortunados todavía tienen gas y pueden comprarlo de una manera u otra». Para el resto, la pregunta que organiza el día no es qué cocinar, sino si habrá con qué hacerlo: «Si el carbón no prende, no hay almuerzo. Y si no hay almuerzo, no importa demasiado que uno tenga una olla, un poco de arroz, unas viandas o cualquier otro de esos menguados alimentos que han conseguido llegar hasta la cocina. La tecnología doméstica puede reducirse entonces a una pregunta primitiva: ¿habrá fuego?»
El contexto que rodea el texto es demoledor. La empresa estatal CUPET suspendió indefinidamente la distribución de gas licuado en Santiago de Cuba y las provincias orientales desde enero de 2026. Los apagones constantes superan con frecuencia las 20 horas consecutivas en muchas zonas del país, y en agosto se produjo una afectación por déficit de generación récord, que superó los 2,400 megavatios.
El precio del carbón vegetal, combustible doméstico de facto para millones de familias, escaló de entre 900 y 1,400 pesos el saco a finales de 2024 a entre 3,200 y 5,000 pesos en distintas provincias en 2026; mientras el salario mensual medio de un cubano es de poco más de 7,000 pesos. La paradoja estructural es que Cuba exportó carbón vegetal por 61.8 millones de dólares en 2023 —noveno exportador mundial— mientras su población no tiene con qué encender el fogón.
La escasez ha generado toda una industria informal de tutoriales de supervivencia en redes sociales. A inicio de este mes la creadora Suramia Castro viralizó un video sobre cómo reutilizar el carbón sumergiéndolo en agua para apagarlo y secarlo al sol, con más de 537,000 reproducciones.
Las autoridades, mientras tanto, han respondido decomisando la producción a carboneros artesanales: en agosto, un trabajador forestal en Camagüey denunció que agentes acompañados de policías le confiscaron toda su producción, y lo dejaron sin sustento.
Poveda, quien ya en julio pasado había sostenido que, en Cuba, «hasta las necesidades más elementales parecen artículos de lujo», recurre a Homero para cerrar el círculo de su texto: los héroes de la Antigüedad atravesaron mares y enfrentaron monstruos, pero nadie escribió una epopeya sobre conseguir que prendiera el carbón. «Quizás porque para ellos el fuego todavía era una certeza. Para nosotros se ha convertido en una conquista».
Su síntesis final bien podría ser el epitafio de seis décadas de dictadura: «primero descubrimos el fuego; después inventamos el progreso; y ahora estamos aprendiendo nuevamente a encenderlo».
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y el uso de carbón en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el uso de carbón se ha vuelto una necesidad en Cuba?
El uso de carbón se ha vuelto una necesidad en Cuba debido a la crisis energética que enfrenta el país, con apagones prolongados y la suspensión de la distribución de gas licuado en varias provincias. La falta de electricidad y gas ha obligado a las familias a recurrir al carbón como fuente principal de combustible para cocinar.
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¿Cómo ha afectado el precio del carbón a los cubanos?
El precio del carbón ha aumentado drásticamente, de entre 900 y 1,400 pesos por saco a finales de 2024, a entre 3,200 y 5,000 pesos en 2026. Este incremento afecta gravemente a los cubanos, cuyo salario mensual promedio ronda los 7,000 pesos, dificultando aún más su acceso a este recurso básico para cocinar.
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¿Cuál es la postura del gobierno cubano ante la crisis energética?
El gobierno cubano ha promovido el uso de carbón y leña como parte de una "resistencia creativa" a la crisis energética. Sin embargo, esta postura ha sido criticada por no ofrecer soluciones estructurales a la situación. El régimen ha convertido el uso de carbón en una consigna oficial, lo que evidencia una falta de planificación para abordar la escasez de combustibles.
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¿Qué consecuencias tiene la crisis energética en la vida diaria de los cubanos?
La crisis energética ha afectado gravemente la vida diaria de los cubanos, obligándolos a recurrir a métodos primitivos de cocción y provocando un aumento en el costo de vida. La falta de electricidad y gas ha llevado a la población a inventar fogones con materiales reciclados y a depender de tutoriales de supervivencia. Además, la escasez ha generado protestas y un profundo descontento social.
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