
Hoy recibí un video desde una prisión del Oriente cubano. En él aparece un recluso común completamente desnutrido, famélico, reducido prácticamente a piel y huesos, con el cuerpo cubierto de llagas y picaduras de chinches. Las imágenes ilustran las condiciones terribles en las que sobreviven numerosos presos comunes y políticos en Cuba.
De momento, no puedo publicar el video porque pondría en peligro a la fuente que me lo hizo llegar. Me sucede algo parecido a lo ocurrido con los videos que recibía desde la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, antes de la protesta carcelaria de marzo. Durante meses tuve que conservarlos sin difundirlos. Solamente después de aquella protesta pude publicar tanto las imágenes del motín como materiales anteriores.
Este nuevo video expone de manera cruda y elocuente el carácter infernal del sistema penitenciario cubano. Por el hambre, la suciedad, las enfermedades, el hacinamiento y la degradación deliberada del ser humano, esas cárceles recuerdan algunos de los rasgos más aterradores de los campos de concentración de los totalitarismos del siglo XX.
En medio de esta realidad, resulta alentador que instituciones internacionales prestigiosas reconozcan el sacrificio de nuestros presos políticos. La National Endowment for Democracy otorgó su Premio Democracia 2026 a Félix Navarro Rodríguez, Maykel Castillo Pérez —Maykel Osorbo— y Luis Manuel Otero Alcántara. También es muy importante que el Parlamento Europeo examine el miércoles 16 de septiembre los casos de Félix Navarro y su hija Saylí Navarro, y que al día siguiente vote una resolución urgente sobre su situación y la de los presos políticos cubanos. Félix ha sido reconocido cuatro veces como prisionero de conciencia. Padre e hija cumplen condenas de nueve y ocho años, respectivamente, por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021.
El Comité Gestor de Ex Presos Políticos Cubanos, mediante una iniciativa encabezada por Normando Hernández, Pablo Pacheco y Ángel de Fana, promueve la candidatura de Félix y Saylí al Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia. Como dije hace unos días desde Washington, considero que se encuentran entre las personas que más merecen tanto ese reconocimiento como el Premio Nobel de la Paz.
Mientras 844 presos políticos permanecen entre rejas —807 convictos de conciencia y otros 37 presos políticos, según la clasificación de Prisoners Defenders—, el mundo se enfrenta a una peligrosa acumulación de conflictos. El precio del petróleo Brent ha superado los 108 dólares por barril debido a la escalada en Oriente Medio y a los ataques contra infraestructuras y rutas energéticas. Crecen los temores por el estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, pasos esenciales para el abastecimiento mundial.
Rusia, por su parte, atacó con un dron un tren cerca de la frontera ucraniano-polaca. Alemania calificó el hecho como una escalada calculada, mientras Francia sostuvo que buscaba intimidar y dividir a los europeos. Los aliados del régimen castrocomunista crean cada día más problemas en el planeta.
La Reserva Federal vuelve al centro de la economía mundial. El aumento del petróleo ha reavivado el temor a la inflación y las expectativas de un posible incremento de las tasas de interés. El rendimiento del bono estadounidense a diez años llegó a superar el 5%, su nivel más alto desde 2023, mientras las acciones tecnológicas reaccionaron negativamente.
Simultáneamente, resurge el debate sobre los riesgos de la inteligencia artificial. Algunos especialistas piden reducir la velocidad de su desarrollo ante la posibilidad de que sistemas avanzados escapen al control humano. Alemania rechaza detener la innovación, aunque reconoce la necesidad de mayores salvaguardas y cooperación internacional. Donald Trump ha restado gravedad a algunas advertencias y sostiene que Estados Unidos puede afrontar los riesgos sin ceder su ventaja tecnológica.
Irán vuelve al centro de la tensión nuclear tras impedírsele a Mohammad Eslami, jefe de su organismo atómico, asistir a una conferencia de la OIEA en Viena. China muestra señales de debilidad económica, el Ártico se transforma en otro escenario de competencia estratégica y la aerolínea letona airBaltic solicitó protección bajo el Capítulo 11 estadounidense, afectada, entre otros factores, por el encarecimiento del combustible y las perturbaciones provocadas por la guerra con Irán.
Mientras estas crisis alarman al planeta, Cuba languidece. Aumentan la desnutrición, las desigualdades, la miseria, la represión y las injusticias. Nuestra nación retrocede a una velocidad vertiginosa, como si avanzara a velocidad hipersónica hacia la Edad de Piedra.
En un mundo tan convulso, los cubanos no podemos esperar que otros resuelvan completamente nuestro problema. Debemos agradecer y reclamar solidaridad internacional, ayuda humanitaria directa, condenas a la represión y atención para los presos políticos. Pero los cubanos, dentro y fuera de la Isla, tenemos que multiplicar nuestros esfuerzos, sacrificios y acciones cívicas.
Con tantas guerras y amenazas disputándose la atención mundial, no hacer lo que nos corresponde para salvar nuestra patria sería una irresponsabilidad histórica demasiado grande. La libertad de Cuba necesita solidaridad internacional, pero necesita, ante todo, la voluntad, la organización y el sacrificio de los propios cubanos.
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