Un anciano de 91 años que padece Parkinson y policitemia recorre a diario las calles del reparto Zamorana, en Santiago de Cuba, pidiendo limosna para poder comer. Su historia quedó registrada en un video publicado en Facebook por el opositor José Daniel Ferrer García, fundador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), y ha conmovido a miles de personas dentro y fuera de la isla.
El hombre vive solo en la calle 20, entre 1ra y 6ta, en Zamorana. Además del temblor provocado por el Parkinson, arrastra las secuelas de un accidente que le destrozó el pie y le costó la amputación de un dedo.
Con 3,000 pesos cubanos de pensión mensual —cifra que ni siquiera alcanza el mínimo oficial de 4,000 pesos fijado en septiembre de 2025—, el anciano no puede comprar alimentos.
«Lo que va a alcanzar es lo que son 3,000 pesos. Ponte a comprar en la calle para que usted vea», le dice al activista con una calma que resulta más elocuente que cualquier protesta.
El Estado le ofrece un comedor para jubilados e impedidos físicos, pero lo que allí sirven no le basta. «Eso no alcanza. Y lo que te dan ahí es agua de sopa, chícharo que te lo cuelan, y un arroz, todo eso no tiene sal. Es lo que yo como ahí», describe.
Fuera de ese comedor, su rutina es mendigar. «De pedir misericordia por ahí por la calle. Pedirle a la gente, dame algo para almorzar. Y la gente me da algo para almorzar. Es lo que yo hago. Eso es todos los días», relata sin dramatismo, como quien describe algo perfectamente normal.
Cuando Ferrer García le pregunta si cree en las promesas del gobierno de aumentar los salarios, la respuesta es tajante: «Yo no creo en nada. Yo no puedo creer».
La frase más desgarradora llega al final de la conversación: «A veces uno quisiera estar más muerto que vivo... Estamos pasando trabajo sin comer y sin nada. ¿Me entiendes? Esto es Cuba, esto no es cuento de película. Esto es real».
Ferrer García, que continuó activo en 2026 documentando estas situaciones desde Santiago de Cuba, resumió lo que muestra el video con palabras directas: «Esta es la realidad que viven muchos abuelitos hoy en Cuba, 91 años. Y está en la calle pidiendo limosna para poder llevarse algo de comer a la boca. Es una realidad en Cuba».
Al despedirse del anciano, el activista le entregó dinero para que comprara comida. El hombre agradeció y siguió su camino, caminando despacio por la sombra de las calles de Zamorana.
El caso de este anciano no es una excepción. Según el colapso del sistema de asistencia social cubano documentado en abril, 51 municipios del país carecen por completo de servicios de atención a la tercera edad, y los 156 hogares de ancianos existentes apenas suman 12,697 camas para todo el territorio nacional.
El propio Ministerio de Trabajo y Seguridad Social admitió en marzo de 2026 que «no hay recursos para atender a personas vulnerables», una confesión que contrasta con décadas de propaganda sobre los supuestos logros sociales de la Revolución.
La dimensión del problema es estructural. Cuba es el país más envejecido de América Latina: el 26,7% de su población —unas 2.5 millones de personas— tiene 60 años o más, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.
En 2025, las defunciones (136,214) casi duplicaron a los nacimientos (68.064). La emigración masiva de jóvenes ha dejado a miles de ancianos sin red familiar de apoyo, mientras la crisis humanitaria que devora a los adultos mayores se profundiza sin respuesta estatal.
Una encuesta de la Asociación Sindical Independiente de Cuba a 506 jubilados en cinco provincias reveló que el 99% considera que su pensión no cubre alimentación, vivienda y medicamentos, y que el 98,8% percibe abandono institucional.
Preguntas frecuentes sobre la crisis de los ancianos en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual de los ancianos en Cuba?
Los ancianos en Cuba enfrentan una crisis humanitaria debido a pensiones insuficientes, falta de asistencia social y un colapso en el sistema de salud. La mayoría de ellos no logra cubrir sus necesidades básicas de alimentación, vivienda y medicamentos. Este problema es estructural y se ha agravado por la emigración masiva de jóvenes, dejando a muchos ancianos sin apoyo familiar.
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¿Qué ingresos reciben los ancianos cubanos y cómo afectan sus vidas?
Los ancianos cubanos reciben una pensión mínima de 4,000 pesos mensuales, que equivale a menos de 10 dólares al cambio informal. Esta cantidad es insuficiente para cubrir siquiera una fracción de sus necesidades básicas, como alimentos y medicinas. Muchos tienen que mendigar o depender de donaciones para sobrevivir.
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¿Cómo ha respondido el gobierno cubano a la crisis de los ancianos?
El gobierno cubano ha reconocido su incapacidad para atender a las personas vulnerables, pero no ha implementado soluciones efectivas. A pesar de admitir la crisis, las medidas tomadas, como el incremento de la pensión mínima, han demostrado ser insuficientes. La falta de recursos y una gestión ineficiente han dejado a los ancianos en una situación de abandono.
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¿Qué alternativas existen para ayudar a los ancianos en Cuba?
Diversas iniciativas ciudadanas y organizaciones religiosas han surgido para brindar asistencia a los ancianos cubanos, ofreciendo desde desayunos gratuitos hasta donaciones monetarias. La solidaridad entre cubanos y el apoyo de la diáspora son fundamentales para aliviar el sufrimiento de los ancianos en la isla, dado que el Estado no ha podido garantizar su bienestar.
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