EE.UU. despliega un arma en el espacio: Todo lo que se sabe sobre el misterioso armamento

Imagen de referencia creada con Inteligencia Artificial © CiberCuba / ChatGPT
Imagen de referencia creada con Inteligencia Artificial Foto © CiberCuba / ChatGPT

Estados Unidos reconoció por primera vez que tiene armas de control espacial desplegadas en órbita terrestre, en lo que representa un hito sin precedentes en la militarización del espacio exterior.

El anuncio lo realizó el lunes Troy Meink, secretario de la Fuerza Aérea, durante su intervención en la Conferencia sobre Aire, Espacio y Ciberseguridad, celebrada en National Harbor, Maryland.

Meink afirmó que el arma «en órbita» es necesaria para proteger a las fuerzas estadounidenses frente a acciones hostiles, pero no reveló ningún detalle sobre el tipo de sistema, cuántos dispositivos hay ni cuándo fueron puestos en órbita, según reporte de BBC.

El general Douglas Schiess, jefe de operaciones espaciales de la Fuerza Espacial, respaldó las palabras de Meink y describió el espacio como un campo de batalla activo ante los sistemas antisatélite de potencias rivales.

Un portavoz de la Fuerza Espacial precisó el alcance de estas capacidades: «El control espacial engloba las áreas de misión necesarias para disputar y controlar el dominio espacial, empleando medios cinéticos y no cinéticos para afectar las capacidades del adversario mediante la interrupción, la degradación e incluso la destrucción, si fuera necesario».

Y añadió: «Estas capacidades pueden emplearse con fines ofensivos y defensivos bajo la dirección de los mandos en combate».

¿Qué tipo de arma podría ser?

Los expertos consultados por la BBC admiten que se sabe «muy poco» públicamente sobre la tecnología.

Bleddyn Bowen, del Real Instituto de Servicios Unidos (RUSI) de Londres, planteó tres hipótesis sin descartar ninguna: una plataforma de guerra electrónica capaz de interrumpir comunicaciones por radio —«si le quitas los enlaces de radio, un satélite puede ser bastante inútil»—.

Una segunda posibilidad sería un vehículo de destrucción cinética que impacte físicamente contra satélites enemigos. En tercer lugar, podría tratarse de un dispositivo de inspección y captura similar a la «capacidad de remolque espacial» que China ya ha demostrado, mediante la cual «un vehículo puede acercarse a un satélite, engancharlo y trasladarlo a una órbita diferente».

Bowen descartó la opción cinética como la más probable, dado que generaría una gran cantidad de escombros en órbita.

La rivalidad espacial con Rusia y China

El anuncio llega en un momento de tensión geopolítica extrema. Washington lleva meses en conflicto armado con Irán y ha advertido reiteradamente a Moscú y Pekín sobre las consecuencias de apoyar a Teherán.

El secretario de Estado Marco Rubio declaró en mayo que «Rusia y China, ambos estados poseedores de armas nucleares, están alineados con Irán».

En ese contexto, el despliegue del arma espacial se interpreta como una señal de disuasión dirigida precisamente a esas dos potencias, que han cerrado filas diplomáticamente contra Washington en la ONU.

China reaccionó este martes con una advertencia directa: «Instamos a Estados Unidos a que deje de expandir sus capacidades militares y de prepararse para la guerra en el espacio ultraterrestre», declaró un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, según la agencia AFP.

Rod Thornton, profesor del King's College de Londres, explicó cómo Rusia compensa su inferioridad en satélites: «Los rusos disponen de misiles terrestres que pueden lanzarse al espacio para atacar satélites en órbita terrestre baja. También cuentan con misiles ASAT que pueden ser lanzados desde gran altura por aeronaves».

El arma anunciada se enmarca en la estrategia más amplia de la administración Trump, que impulsa el proyecto «Cúpula Dorada» —un escudo antimisiles con componente espacial cuyo costo inicial se estima en 25,000 millones de dólares y podría alcanzar los 542,000 millones a largo plazo— y en una orden ejecutiva firmada el año pasado que amplió el rol de la Fuerza Espacial para incluir funciones ofensivas.

El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe las armas de destrucción masiva en órbita, pero no contempla explícitamente las armas convencionales, una zona gris legal que las grandes potencias han aprovechado durante décadas para desarrollar capacidades que hoy convierten el espacio en el nuevo frente de la rivalidad global.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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