
Cuba aparece de manera prominente en las pantallas utilizadas durante un experimento militar de Estados Unidos con herramientas de inteligencia artificial y participación de la Fuerza Espacial, según muestran varias fotografías oficiales publicadas en el sitio web de la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
Las imágenes corresponden al Decision Advantage Sprint for Human-Machine Teaming (DASH), un experimento liderado por el Departamento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, destinado a integrar inteligencia artificial en sistemas de mando y control para procesar grandes cantidades de información y acelerar la toma de decisiones de los operadores militares.
En varias de las fotografías, tomadas durante las pruebas realizadas en Las Vegas en 2026, Cuba ocupa una posición central en los mapas de los monitores. También se distinguen Florida, la península de Yucatán, La Española y otras áreas del Caribe.
Sobre Cuba y sus alrededores aparecen numerosos símbolos, marcadores, líneas y zonas delimitadas pertenecientes a las aplicaciones utilizadas durante el experimento.
No se trata de una aparición aislada. Varias fotografías oficiales muestran el mismo entorno geográfico mientras diferentes participantes trabajan con los sistemas o reciben explicaciones sobre su funcionamiento.
Aplicaciones de gestión de batalla preparadas para redes clasificadas
Los pies de foto publicados por las autoridades estadounidenses aportan información importante sobre lo que muestran las pantallas.
En una de las imágenes, el coronel John Ohlund, director del equipo multifuncional del Advanced Battle Management System (ABMS), explica a un visitante el funcionamiento de una aplicación de gestión de batalla desarrollada por la industria. Frente a ellos aparece el mapa del Caribe con Cuba en una posición destacada.
La Fuerza Aérea explica que las herramientas de inteligencia artificial fueron probadas en un entorno no clasificado utilizando una arquitectura modular concebida para poder trasladarlas posteriormente y de manera segura a redes clasificadas de combate.
Otra fotografía muestra a dos gestores de batalla aérea trabajando ante los sistemas. La descripción oficial señala que el experimento utilizó una infraestructura digital propiedad del Gobierno estadounidense preparada para facilitar la transición de las capacidades validadas a las redes clasificadas utilizadas por las fuerzas conjuntas.
DASH fue liderado por el equipo multifuncional del ABMS del Departamento de la Fuerza Aérea, en colaboración con el Air Force Research Laboratory (AFRL), la Fuerza Espacial de Estados Unidos y el 805.º Escuadrón de Entrenamiento de Combate.
Entre los participantes estuvo el mayor Erik Murdock, de la Fuerza Espacial, jefe de la División de Operaciones del 57.º Escuadrón de Agresores Espaciales. Otra de las fotografías identifica al sargento mayor jefe Timothey Hodgin, del AFRL, mientras recibe instrucciones de un gestor de batalla aérea sobre una de las aplicaciones.
La presencia de integrantes de esas unidades, sin embargo, no permite determinar qué papel desempeñaba Cuba en el escenario representado en las pantallas.
Inteligencia artificial para acelerar la cadena de ataque
El Departamento de la Fuerza Aérea asegura que el experimento demostró que la colaboración entre humanos y máquinas puede acelerar significativamente la cadena de ataque conjunta.
La inteligencia artificial asumiría parte del procesamiento intensivo de datos para permitir que los operadores identifiquen información relevante y adopten decisiones con mayor rapidez.
«Nuestro objetivo es poner las capacidades más avanzadas en manos de la fuerza conjunta con rapidez», explicó el teniente coronel Corey Ellsworth, responsable de integración del equipo multifuncional del ABMS.
Ellsworth señaló que la infraestructura fue concebida para que las capacidades validadas durante estos experimentos puedan trasladarse a las redes clasificadas donde aviadores y miembros de la Fuerza Espacial las utilizarían en un conflicto de alta intensidad.
Las pruebas tuvieron como sede el Shadow Operations Center-Nellis del 805.º Escuadrón de Entrenamiento de Combate y contaron también con desarrolladores de software de la industria.
Cuba en un contexto militar muy diferente tras la captura de Maduro
La aparición reiterada de Cuba en estos mapas adquiere especial relevancia por el contexto en que se producen las pruebas.
Las relaciones entre Washington y La Habana entraron en una etapa de fuerte tensión después de la operación militar estadounidense del 3 de enero que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Venezuela.
El presidente Donald Trump aseguró entonces que cubanos habían muerto mientras protegían a Maduro y vinculó directamente al gobierno de La Habana con el aparato de seguridad que sostenía al gobernante venezolano.
Ese mismo día, Trump calificó a Cuba como una «nación fallida», afirmó que los cubanos habían sufrido durante muchos años y anticipó que Washington terminaría hablando sobre la situación de la isla.
El secretario de Estado, Marco Rubio, presentó a su vez la operación venezolana como una demostración de que cuando Trump advierte que actuará frente a una amenaza, «lo dice en serio».
La Habana respondió elevando su retórica militar y posteriormente estableció jornadas de preparación para la defensa, mientras aumentaba la presión estadounidense sobre el régimen cubano.
FLEX2026: IA y sistemas autónomos a 90 millas de Cuba
El experimento DASH tampoco es la primera prueba estadounidense de nuevas tecnologías militares realizada este año con Cuba dentro del entorno geográfico inmediato.
Entre el 24 y el 30 de abril, la Fuerza Naval del Comando Sur y la Cuarta Flota realizaron en Cayo Hueso, Florida, el ejercicio FLEX2026, que integró inteligencia artificial, drones de larga autonomía, vehículos marítimos no tripulados, plataformas aéreas, helicópteros y el buque USS Wichita.
Las maniobras permitieron ensayar una cadena que abarcaba desde la vigilancia y detección de objetivos hasta su seguimiento, interdicción y eventual respuesta letal. CiberCuba señaló entonces que el ejercicio se desarrollaba a apenas 90 millas de la isla y situaba a Cuba dentro del radio inmediato de operaciones de esas nuevas capacidades.
A ello se sumó en mayo la llegada al Caribe del grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz, acompañado de otras unidades navales, para participar en Southern Seas 2026. Trump negó entonces que el despliegue tuviera como objetivo presionar militarmente a Cuba.
Guantánamo recupera protagonismo estratégico
La Base Naval de Guantánamo también ha ganado protagonismo en esta nueva etapa.
A finales de mayo, el jefe del Comando Sur, general Francis L. Donovan, viajó a la instalación para inspeccionar su seguridad, protección de fuerzas y preparación operacional. SOUTHCOM definió entonces Guantánamo como un «vital centro operacional y logístico» para las operaciones estadounidenses en el hemisferio.
Durante esa visita, Donovan mantuvo además un inusual encuentro con el general cubano Roberto Legrá Sotolongo, viceministro primero y jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, descrito oficialmente como un intercambio sobre cuestiones de seguridad operacional.
Días después también llegó a Guantánamo el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en otra visita que coincidió con la sostenida presencia militar estadounidense en el Caribe.
En paralelo, medios estadounidenses informaron sobre ejercicios de planificación del Pentágono ante distintos escenarios de contingencia relacionados con Cuba, incluido un posible deterioro grave de la situación interna. La planificación militar de contingencias, por sí misma, no implica que Washington haya decidido ejecutar una intervención.
Trump dejó abierta la posibilidad de actuar
La tensión volvió a subir en julio, cuando Trump afirmó en una entrevista con Fox News que «muchas cosas» podrían suceder en Cuba durante los siguientes dos meses.
Preguntado expresamente sobre una posible acción militar similar a la ejecutada en Venezuela, el mandatario aseguró que no esperaba que Cuba siguiera exactamente ese camino, pero tampoco descartó la capacidad de Washington para hacerlo.
«Podríamos hacer eso con Cuba. No sería difícil para nosotros hacerlo», declaró Trump, aunque diferenció ambos escenarios por la dimensión y los recursos estratégicos de Venezuela.
Esas declaraciones se produjeron después de que medios estadounidenses informaran de que mandos militares habían estudiado diferentes escenarios de contingencia relacionados con Cuba.
Lo que las fotografías dicen y lo que no dicen
Es en ese contexto —captura de Maduro, incremento de la presión sobre La Habana, ejercicios con IA y sistemas autónomos cerca de Cuba, despliegues navales en el Caribe y renovada importancia estratégica de Guantánamo— donde adquieren especial interés las fotografías ahora publicadas con motivo de DASH.
Pero las imágenes tienen un límite claro.
El Departamento de la Fuerza Aérea no explica por qué Cuba aparece repetidamente en los mapas, qué representan los símbolos desplegados sobre la isla ni qué papel tenía el territorio cubano dentro del escenario utilizado.
Tampoco afirma que Cuba constituyera un objetivo militar, que DASH simulara un ataque contra la isla o que los marcadores visibles correspondieran a blancos reales.
Lo que sí documentan las fotografías oficiales es que Cuba y el Caribe fueron utilizados como entorno geográfico visible en aplicaciones de gestión de batalla durante un experimento con inteligencia artificial y participación de la Fuerza Espacial, cuyas capacidades están concebidas para poder incorporarse posteriormente a redes militares clasificadas.
El detalle se conoce además cuando Washington acelera su modernización militar. Esta semana, el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, reconoció públicamente por primera vez que Estados Unidos dispone de armas de «control espacial» desplegadas en órbita.
No existe información que vincule esas armas espaciales con DASH ni con los mapas de Cuba mostrados en las fotografías. La coincidencia relevante es otra: el rápido desarrollo de nuevas capacidades estadounidenses de inteligencia artificial, mando y control, sistemas autónomos y operaciones espaciales ocurre mientras el Caribe vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia militar de Washington.
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