La representante cubanoamericana María Elvira Salazar alertó este martes ante el Congreso estadounidense sobre una inversión china de 500 millones de dólares en el aeropuerto de Punta Huete, Nicaragua, una instalación con capacidad para operar bombarderos estratégicos que, desde allí, podrían alcanzar Washington D.C. en apenas tres horas.
Salazar hizo la advertencia durante una audiencia del Subcomité del Hemisferio Occidental que ella misma presidió, titulada «Confrontando al Régimen Totalitario Ortega-Murillo», con una funcionaria del Departamento de Estado como testigo.
La legisladora mostró imágenes del proyecto y cuestionó directamente a la administración sobre si está tomando medidas para frenar lo que calificó como una amenaza permanente.
«Pekín está expandiendo su alcance en nuestro propio patio trasero», declaró Salazar. «China está invirtiendo cientos de millones en Punta Huete, una base aérea en Nicaragua capaz de albergar bombarderos estratégicos. Un bombardero chino operando desde allí podría estar en Washington D.C. en tres horas».
La legisladora identificó el bombardero chino Xian H-6 —equivalente aproximado al B-2 estadounidense— como uno de los modelos que podría operar desde esa pista, junto con bombarderos estratégicos rusos.
Según datos recogidos por Infobae, la inversión total asciende a 517.6 millones de dólares, financiada en un 80% mediante un préstamo chino al 5.2% de interés a 15 años, ejecutado por la empresa estatal china CAMCE.
La pista proyectada es categoría 4F, de 3,600 metros de largo por 60 metros de ancho, dimensiones que permiten operar aeronaves de fuselaje ancho y, potencialmente, aviones militares de gran tamaño. La finalización del proyecto está prevista para octubre de 2028.
Salazar subrayó la proximidad geográfica del emplazamiento: «Managua está más cerca de Miami, la ciudad que represento, que de Los Ángeles». Punta Huete se ubica a unos 60 kilómetros al norte de la capital nicaragüense.
El proyecto se presenta oficialmente como un aeropuerto internacional de carga y pasajeros con capacidad para 3.5 millones de viajeros anuales, pero la legisladora rechazó ese encuadre: «Estamos hablando de que esto es una cabeza de playa que nuestros enemigos tendrán muy cerca de nosotros».
La preocupación no es nueva. La pista de Punta Huete fue construida originalmente por la Unión Soviética en los años 80 precisamente para uso de bombarderos estratégicos durante la era sandinista, lo que refuerza las lecturas sobre su posible uso dual bajo el actual proyecto chino.
Este patrón de penetración estratégica en el hemisferio incluye también a Cuba, donde Washington ha señalado la existencia de instalaciones chinas de inteligencia de señales en sitios como Bejucal, Wajay, Calabazar y El Salao, capaces de interceptar comunicaciones militares y monitorear actividad en el sureste de Estados Unidos.
El régimen cubano niega sistemáticamente la existencia de esas bases.
En mayo de este año, EE.UU. advirtió sobre el crecimiento del espionaje ruso y chino desde Cuba, y Salazar ha vinculado reiteradamente a Cuba, Venezuela y Nicaragua como parte de un bloque autoritario que amenaza la seguridad regional.
La legisladora reconoció que la administración está «observando de cerca y profundamente preocupada» por el proyecto, aunque advirtió que el asunto debería discutirse en un entorno clasificado. Su mensaje al Departamento de Estado fue directo: «Tenemos que detener esto antes de que se vuelva permanente».
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