
El economista Pedro Monreal puso bajo la lupa el arranque de la primera casa de cambio privada de Cuba y advirtió que sus primeras cotizaciones están dejando una señal relevante: el mercado formal que comienza a emerger está fijando precios mucho más próximos al mercado informal que a la tasa oficial del Segmento III.
En un análisis publicado en Facebook, Monreal examinó el funcionamiento de ADT 64, en Santa Clara, y centró sus cuestionamientos en dos asuntos: las tasas con las que comenzó a operar y la falta de información pública detallada sobre el procedimiento utilizado por el Banco Central de Cuba (BCC) para conceder este tipo de licencias.
Los primeros precios conocidos respaldan esa comparación: el martes la pantalla de ADT 64 mostraba el dólar a 710 CUP para la compra y 730 CUP para la venta, mientras el mercado informal rondaba los 700 CUP y la tasa oficial del Segmento III se situaba alrededor de 655 CUP por dólar.
La comparación requiere, no obstante, una precisión: personas que acudieron al establecimiento señalaron entonces que ADT 64 estaba comprando divisas, pero todavía no las vendía, pese a que la pantalla mostraba una cotización de venta de 730 CUP.
Para Monreal, el comportamiento inicial del establecimiento también cuestiona la expectativa de que la entrada de operadores privados al mercado formal pudiera traducirse automáticamente en un dólar más barato.
«El nuevo negocio no salió a abaratar el dólar, sino a cotizarlo a un nivel que le permita conservar disponibilidad de esa divisa», señaló.
El economista considera que esto coloca al BCC ante un dilema: si las operaciones reales de las nuevas casas de cambio terminan acercándose a los precios del mercado informal, la tasa del Segmento III podría verse empujada hacia esos niveles.
Si, por el contrario, el Banco Central mantiene una cotización administrada alejada de los datos producidos por su propio experimento, el piloto perdería parte de la utilidad que las autoridades le han atribuido.
«Por un lado, la tasa del segmento III podría terminar acercándose más a la tasa de 'la calle' y perder el ancla actual», escribió Monreal.
«Por otro, si el banco central ignora el dato inicial del piloto y conserva la tasa administrada, el experimento quedaría como un escaparate costoso e incoherente con la cotización que el propio Estado publica».
La función de ADT 64 va precisamente más allá de comprar y vender moneda: el BCC confirmó esta semana que las operaciones realizadas por la casa de cambio están siendo utilizadas como fuente de información para fundamentar la tasa oficial del Segmento III.
Ian Pedro Carbonell Karell, director del sistema de pagos del Banco Central, explicó que los datos proceden de «operaciones reales, liquidadas y confirmadas de cambio» y no de anuncios publicados en redes sociales ni de simples intenciones de compra o venta.
Monreal, sin embargo, distingue entre un piloto destinado a comprobar si el nuevo modelo funciona operativamente y otro capaz de generar información estadística suficientemente representativa para construir una tasa nacional.
Una sola casa —o un número reducido— podría servir, según su análisis, para probar cuestiones como el manejo de efectivo, los sistemas de registro, la seguridad, los reportes al BCC o la detección de billetes falsos.
Pero utilizar esas transacciones para establecer una referencia cambiaria nacional requeriría una muestra mucho más amplia y diversa.
Como ejemplo hipotético, planteó que una muestra mínima podría requerir al menos 10 casas de cambio distribuidas en no menos de cinco provincias, incluida La Habana, mientras un esquema más robusto podría necesitar entre 20 y 25 establecimientos con presencia en la capital, varias ciudades del interior, un aeropuerto y una zona turística.
También señaló que deberían considerarse tanto operaciones de compra como de venta, el volumen movilizado, el número de transacciones y un período suficientemente amplio para comprobar cómo responde la tasa ante cambios en las remesas, la estacionalidad o la disponibilidad de efectivo.
«Sin una venta efectiva de dólares, el piloto no mide el valor del peso para quien necesita divisas; solo mide cuánto paga un acopiador por billetes de divisas», advirtió.
Pero el cuestionamiento de Monreal no se limita a las tasas. El economista calificó el modelo como un «piloto con acceso opaco» debido a que, según señaló, ya existe al menos un operador autorizado sin que se conozca públicamente un reglamento específico y detallado que explique cómo otro interesado puede obtener una licencia semejante.
«Se legaliza un operador, pero no se explica cómo puede entrar el siguiente», resumió.
Monreal recordó que Cuba dispone de normas generales para el sistema financiero y el mercado cambiario, entre ellas el Decreto-Ley 362 de 2018 y las resoluciones 127 y 128 de 2025 del BCC.
Estas últimas establecieron las bases de la nueva política cambiaria y el Reglamento del Mercado Cambiario.
Sin embargo, sostuvo que todavía no se ha publicado en la Gaceta Oficial una disposición específica que detalle para las casas de cambio privadas aspectos como el capital mínimo requerido, los criterios de elegibilidad, el origen de los fondos, la documentación necesaria, los plazos de respuesta, las monedas autorizadas, los límites de efectivo, las obligaciones de reporte o las causas para denegar o cancelar una licencia.
Para el economista, esa falta de reglas públicamente conocidas convierte por ahora la autorización en una facultad esencialmente discrecional del BCC, en lugar de un procedimiento al que cualquier interesado pueda aspirar bajo condiciones previamente establecidas.
Para Monreal, todavía es demasiado pronto para determinar el verdadero alcance del experimento: si pretende únicamente comprobar el funcionamiento de las casas de cambio privadas o si busca construir, a partir de ellas, una referencia estadística capaz de influir de manera decisiva sobre la tasa oficial.
«Hasta que eso se aclare, persiste la duda: o se está probando si el negocio puede funcionar, o se pretende tomar la temperatura del sistema con un puñado de mostradores estadísticamente insuficiente», concluyó.
La falta de información también ha acompañado al proyecto desde su presentación.
Cuando se confirmó oficialmente que la primera casa de cambio privada ya estaba funcionando en Santa Clara, las autoridades no revelaron inicialmente su nombre, propietarios, dirección, horarios, monedas operadas, comisiones ni límites por transacción.
Posteriormente se conoció que se trataba de ADT 64 y que había comenzado a operar el 14 de septiembre y también que sus primeras cotizaciones públicas llegaron incluso a superar los valores observados entonces en el mercado informal.
Preguntas Frecuentes sobre la Nueva Casa de Cambio Privada en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la diferencia entre la tasa de cambio de la nueva casa de cambio privada y la oficial en Cuba?
La nueva casa de cambio privada ADT 64 en Cuba ofrece tasas de cambio que están más cerca del mercado informal que de la tasa oficial del Banco Central de Cuba (BCC). El dólar se vendía a 730 CUP en ADT 64, mientras que la tasa oficial del Segmento III era de aproximadamente 655 CUP por dólar.
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¿Cuál es el propósito del piloto de casas de cambio privadas en Cuba?
El programa piloto de casas de cambio privadas en Cuba tiene como objetivo probar el funcionamiento operativo de estas entidades y usar sus transacciones como fuente de información para fundamentar la tasa oficial del Segmento III del BCC. Sin embargo, la falta de una venta efectiva de divisas limita su capacidad para establecer una referencia cambiaria significativa.
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¿Por qué es crítica la falta de transparencia en la concesión de licencias para casas de cambio privadas?
La falta de transparencia en la concesión de licencias para las casas de cambio privadas es crítica porque convierte la autorización en una facultad discrecional del BCC, en lugar de un procedimiento claro y accesible para cualquier interesado. No se han publicado en la Gaceta Oficial los requisitos específicos para obtener dichas licencias.
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¿Qué implicaciones tiene la apertura de casas de cambio privadas para el mercado cambiario en Cuba?
La apertura de casas de cambio privadas podría acercar las tasas oficiales a las del mercado informal si las operaciones reales reflejan esos precios. No obstante, si el BCC mantiene una cotización administrada alejada de estos datos, el piloto perdería parte de su utilidad.
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