Recibir una orden de deportación no significa que todo esté perdido, pero el margen para reaccionar es estrecho: 30 días calendario para presentar una apelación ante la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA, por sus siglas en inglés). Así lo explicó la abogada de inmigración Liudmila Marcelo en una entrevista con Tania Costa, donde detalló paso a paso qué debe hacer quien se encuentra en esa situación.
«Tienes la orden de deportación. Sí, tienes 30 días para apelar esa orden de deportación. Entonces en eso, primero lo que se hace es someter la apelación al BIA. Es lo primero», señaló Marcelo.
Ese primer escrito no exige un argumento jurídico exhaustivo. Según la abogada, basta con dos o tres párrafos en los que se explique brevemente por qué se considera que el juez cometió un error al emitir la orden. Lo importante es cumplir con los requisitos formales y presentarlo dentro del plazo.
Uno de los obstáculos más inmediatos es el costo. Presentar la apelación ante la BIA cuesta actualmente $1,030 dólares, un salto drástico frente a los $130 que se pagaban antes. «Seguimos con el dinero siendo uno de los protagonistas de estas historias, porque suben los precios y mientras más personas apelen, pues más personas entonces van a aportar mil treinta dólares», comentó Marcelo con ironía.
Una vez presentado ese escrito inicial, comienza una fase de espera. La BIA envía lo que se denomina un Brief Schedule: el plazo para entregar un argumento legal más completo, fundamentado en los hechos ocurridos durante la audiencia y en la ley aplicable. El objetivo es convencer a la BIA de que deje sin efecto la orden o que la reenvíe al juez para que analice la evidencia en lugar de haberla descartado.
«El BIA debe o dejar sin efecto esa orden de deportación o reenviarlo nuevamente al juez para que el juez analice la prueba, o sea proceda con el análisis de la prueba, no la desestime antes de comenzar», explicó la abogada.
Los tiempos de resolución son largos. Aunque en casos excepcionales el brief ha llegado en pocos meses, Marcelo advirtió que «la orden del BIA generalmente demora dos años, dos años y medio y hasta tres». Mientras la apelación esté pendiente, la ejecución de la orden de deportación queda suspendida automáticamente.
Hay un punto que la abogada considera crítico, especialmente para los cubanos: la pregunta sobre la salida voluntaria. En las cortes finales de inmigración, donde el gobierno está presentando sistemáticamente mociones para desestimar casos de asilo sin analizar la evidencia, lo primero que pregunta el juez es si el solicitante quiere acogerse a esa salida. «Y aquí es donde los cubanos tienen que estar atentos», advirtió Marcelo.
Aceptar la salida voluntaria evita una orden formal de deportación, pero puede activar barras de inadmisibilidad de tres a diez años y no garantiza el reingreso a Estados Unidos. Quienes no cumplan el plazo de salida voluntaria concedido por el juez quedan automáticamente sujetos a una orden de remoción y pueden perder la elegibilidad para ciertos beneficios migratorios durante diez años.
El contexto en que se produce esta advertencia es especialmente adverso. El Departamento de Justicia ha instruido a los fiscales de inmigración para que pidan a los jueces que descarten casos de asilo con solo una revisión superficial del expediente. Marcelo reportó haber enfrentado cuatro decisiones de este tipo solo en septiembre de 2026, incluyendo un caso con casi 800 páginas de evidencia que el juez intentó revisar en dos minutos.
Para quienes ya recibieron una orden, la apelación ante la BIA sigue siendo la vía más recomendable para seguir peleando el caso, siempre que se actúe dentro de esos primeros 30 días.
Si tienes dudas sobre órdenes de deportación, apelaciones u otros procesos migratorios, en nuestra sección de Inmigración en EE.UU. encontrarás información actualizada para entender tus opciones y derechos.
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